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La media verónica

Triple puerta grande en el regreso de la Feria de La Marina

La localidad alicantina de Ondara vivió una gran tarde de toros en la que Castella, Manzanares y Borja Jiménez conquistaron al público cortando ocho orejas en total

Los tres toreros salieron en hombros tras la triunfal tarde en la primera de las dos corridas de la Feria de la Marina de 2026.

Los tres toreros salieron en hombros tras la triunfal tarde en la primera de las dos corridas de la Feria de la Marina de 2026. / Antonio Vigueras

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José Germán Estela

José Germán Estela

Ondara

La tarde en Ondara estuvo presidida por un cielo gris que alivió el sofocante calor que viste el verano alicantino en este iniciado mes de agosto. El público llenó media plaza de Ondara, una entrada justa para tratarse de un cartel de figuras. Sebastián Castella y José María Manzanares hicieron el paseíllo desmonterados, pero no así el sevillano Borja Jiménez, que no se quitó la montera, pese a ser el más joven de alternativa. La corrida de Núñez de Tarifa fue la propia de una plaza de tercera, aunque se echó de menos algo más de trapío. En líneas generales se movieron bien, aunque a la corrida en conjunto le faltó poder. En contrabarrera, con un elegante sombrero de verano, el maestro Luis Francisco Esplá presenció la corrida.

Abrió la tarde el francés de Béziers, Sebastián Castella, siempre elegante y sobrio, mostrando el estado actual de su madurez torera. Se encontró con un primer toro de gran clase y nobleza, bien hecho y con mucha fijeza, pero justo de fuerza. El francés lo cuidó de inicio para torearlo más tarde con suma delicadeza y un temple portentoso. Esa fue la clave de la faena, no atosigar al animal y darle aire. Buenas series por los dos pitones y una faena cuyo ritmo marcó Castella, que estuvo llena de profundidad y maestría técnica. Dejó una estocada casi entera algo trasera que fue suficiente. Castella cortó así la primera oreja de la tarde.

Castella brindó el cuarto toro al público y comenzó a torearlo sin probaturas haciendo que la música arrancara en la primera serie. Tenía este toro algo de brusquedad al embestir y el diestro francés lo fue atemperando con su muleta y con series de mano baja, especialmente con el toreo al natural, la mejor mano de Castella. Al torero se le notó a gusto durante toda la tarde y eso llegó también a los tendidos, que no dejaron de pedir música al son de la faena del torero francés, una faena que fue creciendo en intensidad y la transmisión. Faena completa de Castella que, tras una estocada entera le cortó las dos orejas.

El segundo tuvo más presencia que el primero de la tarde, aunque para la muleta no fue un toro sencillo. Manzanares, que lo toreó muy bien con el capote tuvo que ir haciendo al toro poco a poco. El de Núñez de Tarifa embestía en dos tiempos y eso obligaba a Manzanares a tirar mucho del toro llevándolo largo en cada muletazo. Aunque la faena del alicantino fue a más, lo cierto es que el toro nunca se entregó del todo, lo que restó transmisión arriba. Pese a esto la faena tuvo pasajes muy lúcidos y muletazos profundos. Manzanares dejó un pinchazo hondo y tras dos golpes de descabello saludó una ovación.

Ya con el quinto Manzanares volvió a regalar a los presentes un ramillete de verónicas repletas de torería. El inicio de la faena de muleta estuvo lleno de elegancia y mando. Poco a poco, Manzanares fue construyendo la faena desde los medios dando tiempo al toro entre las series. Apostó el alicantino por el pitón derecho, por donde el toro tenía mejor embestida, aunque tampoco fue este un ejemplar al que sobrara la fuerza. Brilló Manzanares con series cortas, pero intensas que el público supo valorar. Enterró la espada y le cortó al toro las dos orejas, en una faena de entrega por parte del alicantino. En la vuelta al ruedo tuvo el detalle de regalarle los machos a una aficionada que los recibió como el mejor regalo de su vida.

Borja Jiménez bordó el toreo a la verónica al recibir al tercero de la tarde. Un ramillete de encajados lances que remató con una media a pies juntos. Con la muleta el toro no tuvo el mismo buen son en su embestida. Fue este un toro de los que se denominan costosos y tal cual fue la faena del sevillano de Espartinas. Había que provocar mucho al toro en cada muletazo y Borja Jiménez se inventó una faena prácticamente a toro parado. Con todo y esta condición, la raza de Jiménez volvió a verse en Ondara con tandas muy meritorias que llegaron mucho a los tendidos. Cuando el toro tomó la muleta del sevillano, la conexión con los tendidos fue absoluta. Todo lo descrito lo remató con una gran estocada que pasaportó a este tercero al que Borja Jiménez le cortó las dos orejas.

El toro que cerró plaza fue el más alto de la tarde. Apoyado en la barrera y con el pie en el estribo inició la faena Borja Jiménez, que mostró desde el principio dominio y mando absoluto. El toro tuvo mucha movilidad, pero había que llevarlo siempre muy toreado porque en ocasiones soltaba la cara de manera peligrosa. Supo imponerse el sevillano, que le exigió al toro mucho desde el principio. Una vez más el valor natural de este torero quedó patente en una faena de exposición y entrega. La faena fue corta porque corta fue la casta del toro, pero tuvo intensidad. Lo mató de media estocada agarrada y cortó la octava oreja de la tarde.

Al final, con un total de ocho orejas cortadas, la felicidad volvió a la plaza de Ondara y a esta Feria de la Marina, que volverá a abrir sus puertas el próximo sábado ocho de agosto con una corrida de rejones.

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