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La guitarra de Zakk Wylde sienta cátedra en el arranque del Leyendas del Rock de Villena

El músico de Black Label Society descarga su energía en la primera jornada del festival, que contó con las actuaciones de Savatage, Sepultura y los rusos Slaughter to Prevail

La guitarra de Zakk Wylde sienta cátedra en el arranque del Leyendas del Rock de Villena

Pilar Cortés

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Juan Fernández

Juan Fernández

Villena

Una marea negra se apoderaba, un año más, del infierno de Villena. El Leyendas del Rock se preparaba para celebrar su edición más ambiciosa hasta la fecha. Veinte ediciones dan para mucho y es que, a lo largo de todos estos años, han conseguido el cariño de un gran número de seguidores del rock y el heavy metal que han sabido valorar el trabajo de un festival que ha apostado por traer a la provincia a aquellos grupos que no solían pisar España. Ahora, son 15.000 heavies diarios los que se congregan en el Polideportivo Municipal de Villena para celebrar su amor por la música hecha con guitarras venidos de todos los puntos del país e incluso de Europa.

Arrancaba, pues, la tralla. Y al contrario de lo que podía pasar antiguamente con aquellos días de apertura gratuitos con los conciertos de Mojinos Escozíos, Medina Azahara y alguna sorpresa, este año la organización no se reservó nada y arrancó este periplo de cuatro jornadas incesantes con una muestra de todo lo que es capaz Marcos Rubio, promotor del festival. Su sueño era traer a los míticos Savatage a Villena y qué mejor que la vigésima edición de su festival para conseguirlo. Y no iban a estar solos, pues el Leyendas empezaba fuerte emplazando a Black Label Society, liderados por el erudito Zakk Wylde, o a los carismáticos rusos Slaughter to Prevail.

Para celebrar esta efeméride, el recinto ha cambiado por completo su estructura, trasladando las tiendas a un lugar más seguro, a medio camino entre los escenarios, y doblando el número de barras con una nueva situada al lado opuesto de la principal. Además, han habilitado un espacio más grande para los trabajos técnicos, relegando a un segundo plano la zona de prensa desde donde un servidor escribe estas líneas. Es el salto del Leyendas del Rock hacia algo más grande. La confirmación del cariño que le tiene la gente, que va más allá de meros posts en redes sociales. Porque, más allá de esas pintas de rudos y oscuros, se encuentran personas muy amigables que crean un entorno familiar donde todo el mundo es bienvenido. Nunca había visto tantos niños pequeños consumiendo música en directo ni tanta gente en silla de ruedas disfrutando tan alegremente de la oferta musical. Incluso un par de personas ciegas no se quisieron perder esta edición del Leyendas.

Entre los asistentes podías encontrarte desde vikingos hasta bailarinas de ballet, pasando por un hombre montado en un dinosaurio o muchas camisas con ponis y osos amorosos. En el Leyendas todo está permitido desde el respeto, y las melenas al viento se fundían en pogos continuos con la intención de resguardar a quienes no quieran participar de ese ritual. Y, al final, lo de menos es la música. Abrieron la edición unos ingleses a los que hay que seguir la pista. Formados oficialmente en 2022, Tailgunner tocan un heavy metal de corte clásico que hizo las delicias de los primeros aventureros en adentrarse en el recinto antes de las 17 horas. Unos valientes entre los que se encontraba un servidor, pues la crónica no se hace sola.

Era solo el comienzo de una larga jornada, pues enseguida se subían al escenario contiguo unas Thundermother que no paran de cambiar de formación. Tres veces las he podido disfrutar en directo y, en las tres ocasiones, Filippa Nässil se ha rodeado de integrantes diferentes. Dicho sea de paso, en todas ellas han mostrado un buen nivel, siendo esta quizás la vez que menos han conectado con el público. Más conexión demostraron unos aguerridos Orbit Culture, que provocaron varios wall of death seguidos e incluso un alargado coreo de su nombre. Mientras, en el pequeño, sorprendían unos ya veteranos Killus, obreros del metal que saben cómo mover a la gente con sus temas, incluyendo algún guiño a ABBA desde su estilo industrial. Caracterizados, además, demostraron una personalidad propia que se ha ido consolidando con el paso de los años.

Villena vibra con el arranque de la edición más ambiciosa de Leyendas del Rock

Villena vibra con el arranque de la edición más ambiciosa de Leyendas del Rock / Pilar Cortés

Pero si hay que hablar de oficio, ese es sin duda el que tiene Zakk Wylde. Tras haber llegado a la cúspide de su carrera siendo la mano derecha de Ozzy Osbourne, el músico estadounidense llegaba a Villena con la intención de demostrar por qué muchos lo consideran el mejor guitarrista de la actualidad y una influencia para muchos que empiezan en esta música. Al frente de Black Label Society demostró una solvencia escénica que pocos son capaces de igualar. Tiene una manera de subirse al escenario y de tocar las cuerdas de sus varias guitarras, pues va cargado con un auténtico arsenal de ellas, que resulta hipnótica. El concierto, en sí, fue algo austero, sumido en la sencillez de quien sabe que con su talento todo va a ir encarrilado. Pero es precisamente esa sutileza la que engancha al público. Era una jornada de grandes nombres y eso se notaba, por lo que los duelos de guitarra tocados de espaldas pusieron un granito de virtuosismo a una labor musical que ya de por sí rozó el sobresaliente y que contó con un pequeño homenaje al desaparecido Ozzy.

Siguieron los míticos Savatage con un directo solvente y un Zachary Stevens a la voz que sabe lo que es posar a cámara tras muchos años de oficio. La gran pantalla trasera que instalaron no dejó ver mucho más alarde técnico, algo que restó presencia al espectáculo. Pero poco podían hacer cuando, en el otro escenario, tras ellos, llegaban los rusos Slaughter to Prevail. Su deathcore mueve masas e hicieron el concierto más bruto que yo recuerdo en toda la historia del festival. Un oso grizzly se mostraba imponente en el centro del escenario. Y, con ello, demostraron fuerza y descaro con un concierto salvaje, lleno de fuego y sudor. Mucho ruido y descaro de unos cabezas de cartel que protagonizaron el concierto más multitudinario de la jornada, sobre todo respaldados por muchos jóvenes que se han visto representados por su música y que quisieron apoyar a la banda antes del parón indefinido anunciado por su cantante, Alex Terrible.

La primera jornada ponía fin con los jóvenes estadounidenses Chained Saint en el escenario pequeño, con un sonido mucho más contundente que en su versión grabada. Todavía quedaba por llegar el adiós de Sepultura, pero eso se escapaba de la hora de cierre de la edición de este diario, así que solo quedará en el recuerdo de quienes pudieron ver allí el recital de Andreas Kisser y compañía. No era la primera vez que visitaban el festival; es ya uno de sus clásicos. Sin embargo, sí era la más emotiva. Dicho esto, el Leyendas del Rock continúa con tres jornadas más de música en directo de los más variados subgéneros. Todavía faltan artistas como Helloween, Arch Enemy o el regreso al festival de Warcry. Y eso que lo de menos aquí, son los grupos.

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