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EE.UU: De Tab Ramos a Álex Morgan

Perilla y melena pelirroja bajo el hechizante nombre de Alexi Lalas, rastas que respondían a la voz de Cobi Jones y un central con pinta de malo en 'Poli de guardería' llamado Marcelo Balboa. Muy difícil pasar por alto la colección de rarezas. Así es mi primer recuerdo futbolístico, un álbum de cromos cosido a celos por los cuatro costados ante el interés suscitado por una catarata de futbolistas molones y partidos de madrugada que desde luego no puede ver.

Ese arranque de una pasión desmedida por el fútbol también lo fue para Estados Unidos, el país que acogía aquel Mundial de 1994 y selección de los jugadores que abren estas líneas. Cuatro años antes los yankees habían regresado a la Copa del Mundo tras cuatro décadas de ausencia al vencer 0-1 a Trinididad y Tobago con un tato de Caligiuri bautizado como "el gol que se oyó en todo el mundo".

Su paso por ambos torneos fue más o menos testimonial y el fútbol estadounidense apenas mejoró desde entonces como selección y sólo el delantero Donovan o el portero Howard aclararon el fracaso generalizado de los americanos en el fútbol europeo.

En España el pionero fue Tab Ramos, un mediapunta de alias sonoro que aterrizó en el Figueres en 1990, años antes de que la MLS comenzara a tener forma. Ramos firmó después por el Betis y defendió a Estados Unidos en tres mundiales. En el de 1994 protagonizó una de las imágenes más amargas del torneo al recibir un codazo sanguinario del brasileño Leonardo que le envió al hospital.

Tras el affaire del verano de 1994, el fútbol fue enfriando en EEUU, tanto que en el último mundial de Rusia su ausencia fue todo un baño de realidad. Paralelamente el fútbol femenino encontró allí su mejor cobijo hasta tal punto que hoy presumen de más de un millón y medio de licencias.

Ayer Alicante recibió a las campeonas del mundo en olor de multitudes y cientos de niñas y niños idolatraron a Álex Morgan, Horan y Lloyd durante un par de horas como yo lo hice 25 años atrás con aquellos pioneros que no tenían ni liga propia.

Es toda una buena noticia, pero aún queda camino por recorrer para que Paños, Amanda o Nahiraki llenen portadas Esperemos, eso sí, que ninguna repita aquel uno contra uno de Salinas ante Pagliuca. Por el bien común.

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