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Martínez: «No es descabellado pensar en una medalla en los Juegos. Si me he clasificado con un tendón roto...»

A sus 28 años, ha conseguido el sueño de su vida, participar en la cita olímpica de Tokio

Raúl Martínez, a la izquierda, en pleno combate del campeonato del mundo disputado en Manchester.

Raúl Martínez, a la izquierda, en pleno combate del campeonato del mundo disputado en Manchester. Información

Raúl Martínez había hecho sus deberes, ganar un combate en el Grand Prix Final de Moscú. Pero aún faltaba algo más. Debía esperar a que el egipcio Seif Eissa perdiera en su lucha por obtener el bronce para conseguir el sueño de su vida, clasificarse para los Juegos Olímpicos. Y así fue. El egipcio perdió en una dura pugna y le dio a Raúl el billete para la cita de Tokio de este verano. Mucho trabajo y sufrimiento hay detrás de un deportista que nació prácticamente en un tatami y que a sus 28 años ha tocado el cielo.

P Ya es olímpico. ¿Se lo cree?

R Cuesta mucho creérselo, pero van pasando las horas y voy asimilando que estaré en los Juegos. Es un sueño que se ha hecho realidad y estoy muy feliz porque he tenido que sufrir mucho.

P Han sido cuatro años muy duros para conseguir el objetivo...

R Más bien toda una vida. He tenido que luchar contra todo para mantenernos arriba durante mucho tiempo. Al final ha valido la pena y disfrutaremos la experiencia de ir a los Juegos.

P Al final dependía de la derrota del egipcio pero antes ha tenido que pelear la plaza...

R Sí, todo dependía de ese resultado pero previamente he tenido que sacar adelante unos resultados muy exigentes. Conseguí la plata en Roma y el oro en Manchester en junio pero me volví con una importante lesión en el abductor que he tenido que arrastrar durante medio año.

P ¿Ha tenido que competir lesionado?

R Ha sido lo más duro. Tenía dos tercios del tendón roto en una zona que es vital para este deporte. He tenido que competir lesionado la segunda mitad del año y eso ha sido lo que me ha llevado a depender del egipcio, pero antes de ello tenía que ganar mi combate para tener opciones.

P ¿Llegó a pensar en tirar la toalla antes de competir en esas condiciones?

R Eso no va con nosotros. Lo más complicado fue quitarnos el dolor de la cabeza e ir con mucho cuidado para evitar que el tendón se rompiera del todo.

P ¿Pudo dormir antes del decisivo combate del egipcio?

R Había decidido no ir al pabellón y verlo por la tablet. Estaba muy nervioso, intenté dormir pero no pude, me despertaba cada dos por tres. Al final concilié el sueño y me desperté justo cuando acababa de empezar el combate. Lo pasé fatal. Fue muy reñido y se decidió al final. Sufrí más que nunca.

P Estallaría de alegría cuando acabó...

R Compartía habitación con mi compañero Quesada, que será mi suplente en Tokio. Pensaba que estaba dormido pero estaba viendo el combate también. Cuando terminó me dio un abrazo y empezaron a venir todos los compañeros para felicitarme y celebrarlo. Fueron momentos inolvidables los que vivimos.

P Una vez clasificado para los Juegos, la ambición no se quedará en solo participar...

R En los Juegos no solo hay que estar. Hay que pelear. Es muy difícil llegar y hay que aprovechar el momento.

P ¿Se refiere a luchar por una medalla?

R Por supuesto, en los Juegos participan los mismos con los que hemos competido durante los últimos cuatro años, con lo que no es descabellado pensar en una medalla. El nivel es el mismo que en las competiciones de todo el año. El deporte profesional es así, sufres para conseguir la clasificación y luego tienes hasta posibilidades de conseguir una medalla en los Juegos.

P Estudiante de cuarto de Medicina. ¿Cómo compagina los estudios?

R Como puedo. Es una carrera que me apasiona pero no puedo ir al ritmo de mis compañeros.

P Alejandra Quereda, medallista en Río, estudia la misma carrera...

R Es amiga mía y fue compañera en Madrid, espero que mi camino sea parecido al de ella...

P Se dice que nació en un tatami...

R Prácticamente. Llevo desde los cuatro años haciendo taekwondo en el gimnasio Jayan de Elche de mis padres. Mi padre fue mi maestro y mi madre, profesora de baile, me ayudaba con la flexibilidad, que es muy importante en este deporte. Fueron los que me iniciaron y siento mucha alegría cada vez que vuelvo a Elche y piso el tatami.

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