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«Pezqueñines» no, gracias...

La Nucía cae ante el Barça B tras adelantarse en el marcador con un tanto de Julen remontado por Hiroki y Collado. Los hombres de César Ferrando confirman su atasco ante los filiales del grupo, ya que no han ganado a ninguno de los cinco

Fran Moreno y Riqui Puig discuten en un lance del partido

Fran Moreno y Riqui Puig discuten en un lance del partido Barça TV

Quien supere la treintena recordará aquellas campañas publicatarias estatales que se pusieron de moda en la década de los 90 y que concienciaban a la población española a no consumir crías de peces bajo el pegadizo eslogan «Pezqueñines no, gracias... hay que dejarlos crecer» que quedaba como jingle en la memoria y se repetía en los diversos escenarios de la sociedad, desde patios de colegio hasta reuniones familiares o de amigos.

A las puertas del año 2020, en La Nucía parecen destinados a adaptar futbolísticamente esa campaña de publicidad. En el estadio Johan Cruyff, los hombres de César Ferrando vivieron un nuevo episodio de atasco ante un filial. Los números no engañan. El conjunto alicantino se ha medido en la primera vuelta a todos los filiales del grupo (Valencia Mestalla, Espanyol B, Villarreal B, Atlético Levante y Barcelona B) y no ha sido capaz de ganar a ninguno: derrotas ante «pericos», «granotas» y «culés» y empates frente a «ches» y «groguets». Vista la estadística, en La Nucía claman por una liga de filiales cuanto antes.

Sin balón

No por esperado, el guion del partido dejó un sabor amargo en el conjunto nuciero. Los blancos (mal escenario para el cambio de color en la indumentaria, para quien crea en malos farios) no fueron capaces de discutir la posesión del balón a un Barça B que empezó con la pelota en su poder, liderado por Riqui Puig y Monchu. Este último tuvo las tres primeras opciones de marcar en apenas 20 minutos. Dos se marcharon fuera y una falta desde la frontal la despejó Óscar Fornés con los puños, aguantando el envite de su oponente en su palo.

La primera posesión larga de los visitantes terminó en un buen centro desde la derecha de Agüero al que Titi no llegó a rematar en condiciones. El reloj corría y la mejor noticia para La Nucía era que el 0-0 se mantenía en el electrónico y los jóvenes azulgranas tampoco daban demasiado trabajo a su cancerbero.

Como tantas veces ocurre en el mundo del fútbol, una acción lo agitó todo. Del posible 1-0 por un disparo al palo desde la frontal de Konrad se pasó al 0-1, anotado por el central Julen, que cazó en el área pequeña un balón prolongado por Titi tras saque de esquina de Agüero. Parecía el guion perfecto: la veteranía imponiéndose a la juventud gracias al balón parado. El espejismo duró poco.

Nada más sacar de centro, el Barça B igualó la contienda. Hiroki envió a la red de Fornés un balón suelto en la frontal tras remate de Collado. Antes del descanso dio incluso tiempo a una delicatessen, que vio adelantado al portero de La Nucía y dibujó una preciosa vaselina que se marchó fuera por centímetros.

El descanso tenía que ser un oasis para los de Ferrando, que se estaban viendo superados por un Barça B desmelenado tras el gol encajado. Lo que debería haber sido una magnífica noticia para los alicantinos se había convertido, ya daba la sensación en ese momento, en el inicio del fin de la posibilidades de ser el primer visitante capaz de ganar en el estadio Johan Cruyff. Los «pezqueñines» azulgranas parecían tiburones. Y lo acabarían siendo.

Cuarto de hora decisivo

A la vuelta del entretiempo, La Nucía acumuló una serie de catastróficas desdichas durante un cuarto de hora, rememorando lo ocurrido en su visita al Atlético Levante de hace unas semanas.

Todo empezó con la lesión de Titi. César Ferrando movió ficha y metió en el campo a Fofo, que fue suplente. El plan del técnico valenciano parecía claro. Repitió el mismo once de la semana anterior para buscar el juego en largo con Sergi y reservar a Fofo y a Javi Cabezas para la última media hora, con el rival cansado. No estaba saliendo mal hasta ese momento, pero en cinco minutos el partido se escapó completamente de las manos del conjunto de La Nucía. Entre el 53' y el 58' se pasó del 1-1 al 3-1.

Y lo hizo, caprichos del balompié, en dos acciones que nada tienen que ver con el ADN Barça. Hiroki firmó su doblete particular y puso en ventaja a los suyos al ejecutar con un imparable zurdazo un contragolpe que previamente había conducido Riqui Puig con mucha clase, la que se espera en la principal promesa de esta generación de La Masia.

Si eso fue un mazazo, el 3-1 ahondó más la profundidad de la tumba de los nucieros. Un balón largo a banda de Araujo que tenía controlado Julen se convirtió en una perfecta asistencia por culpa de un resbalón del central, que dejó vía libre a Collado para sentenciar el choque. Por cierto, la caída de Julen no fue la única en el bando visitante, en el que se repitieron durante el choque varias escenas de resbalones debido a la rapidez del césped.

La renta de dos goles fue un muro que La Nucía ya no pudo superar, pese a que trató de aprovechar una excesiva relajación, por momentos, del Barça B. Cabezas, en tres ocasiones, Agüero y Juanjo tuvieron opciones para recortar distancias, pero siempre se toparon con Iñaki Peña, sólido en la portería azulgrana.

La derrota deja a los alicantinos en la zona intermedia de la tabla del Grupo 3, con los puestos de descenso aún bastante lejos, la mejor noticia a estas alturas de una temporada histórica para La Nucía, que esta semana vivirá un nuevo episodio con el debut en Copa del Rey frente al Mérida.

Imbatido La racha de Fornés se queda en 329 minutos

Después de tres partidos sin encajar gol, La Nucía volvió a saborear la amargura de recibir una diana en contra. El tanto de Hiroki paró el contador como imbatido de Óscar Fornés en 329 minutos: tres choques completos frente a Hércules, Orihuela y Llagostera, el tramo final ante el Atlético Levante y la media hora inicial contra el Barcelona B.

Además, el de ayer fue el cuarto choque en el que los nucieros encajaron más de un gol en su campaña de debut en Segunda B. Los filiales de Levante y Barça (tres tantos cada uno) y Espanyol B y Gimnàstic (dos dianas en ambos casos) son los únicos equipos que han sido capaces de superar a la sólida defensa de La Nucía en más de una ocasión este curso. Eso sí, la racha como imbatido aún se mantiene en el Camilo Cano.

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