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El Athletic baja de la nube al Intercity

Los rojiblancos ganan 0-3 en el Martínez Valero y apean a los de Sant Joan de la Copa del Rey

Fotos: Antonio Amorós

El rey de Copas rugió más y mejor, pero que le quiten lo bailado a un Intercity que se ha dado un atracón de orgullo al competir de tú a tú con el ilustrísimo Athletic.

El sueño de los de Sant Joan, extraño esta noche en casa prestada, duró lo que un pestañeo. Ibai Gómez, uno de los pesos pesados a los que Garitano alineó en el Martínez Valero, bajó de las nubes al Intercity a los 50 segundos de juego. Una galopada de Larrazabal, apellido histórico en el club vasco, por banda derecha desarboló a los alicantinos, que en un abrir y cerrar de ojos sintieron en carne propia el rugido de los leones en su competición fetiche. No iba a ser el único jarro de agua fría para un Intercity que en el minuto cuatro veía cómo su capitán, el eterno Paco Peña pedía el cambio por una más que inoportuna lesión muscular. Demasiado palo en la rueda para los de Lledó.

Pese a todo, el Intercity no iba a renunciar a su día de fiesta. Poco a poco fue sacudiendo nervios y temores y trató de hacer lo que le ha llevado en dos años a ser el equipo más rutilante del fútbol español. Jugar al fútbol. Una empresa difícil por el miura que tenía enfrente, pero con un terreno de juego que invitaba al menos a intentarlo.

Lledó se dejó la voz hasta que su portero, Poveda, obedeció a ejecutar en corto todos los saques de puerta. Aquí se ha venido a jugar. Y no le fue mal. El Intercity terminó de pie el primer tiempo. Óscar Rico y Cristian Herrera probaron fortuna desde la frontal, más cerca era difícil accede: el Athletic tenía de centrales a Íñigo Martínez y Unai Núñez, dos internacionales con la selección española.

El Athletic, con un ojo en el partido del domingo en el Santiago Bernabéu, no se complicó y esperó su turno. El redimido Beñat, titular ayer en Elche, hizo gala de su excepional golpeo de balón y estrelló una volea limpia a la cruceta poco antes del descanso. El león quería seguir mordiendo.

Y lo consiguió poco después. El propio Beñat remataba raso casi en área pequeña otro jugadón de Larrazabal. Cero dos. Tierra de por medio. Al Intercity, que había jugado 48 horas antes un partido de Liga con prácticamente la misma alineación, le pesaron las piernas.

El Intercity aguantó el chaparrón y el monopolio del Athletic terminó con un gol de penalti de Kodro cuando apenas quedaban cinco minutos. El Martínez Valero vivió, pese a todo, una jornada histórica para el Intercity y la afición se dio un baño de sonrisas al ver a su equipo competir con todo un Primera.

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