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«Vuelvo a sentir la adrenalina de competir siete meses después»

El regatista de Santa Pola participará la próxima semana en el campeonato de España con la mente en clasificarse para los Juegos - «Es inevitable sentirme extraño por lo ocurrido», afirma

Iván Pastor en los Juegos de Río en 2016. EFE

El regatista olímpico santapolero Iván Pastor se ha mostrado contento por haber vuelto a probarse, exigirse y «sentir la adrenalina de la competición», tras la vuelta siete meses después a un torneo oficial con su participación en Campeonato de España clase IQFOIL.

Pastor, que competirá en la modalidad IQFOIL que sustituirá a la RS:X a partir de los Juegos de París 2024, también indicó en declaraciones al Proyecto FER que «es inevitable sentirse extraño y triste por todo lo que ha ocurrido y sigue aconteciendo en 2020».

Las principales diferencias entre las dos categorías es la velocidad. «La IQFOIL es una clase mucho más rápida, que exige decisiones más rápidas. Requiere más agilidad mental y física, más reflejos y más intuición», especificó el deportista FER.

El regatista alicantino apuntó que le apetece introducirse «más de lleno» en la IQFOIL por sus características, por ser algo nuevo y por las sensaciones que provoca, ya que a veces casi le parece que está volando.

Pastor tiene previstos este Campeonato de España de IQFOIL y el Campeonato de Europa de RS:X de finales de noviembre en Portugal, que podría ser clave para saber quien competirá en los Juegos de Tokio del próximo verano.

«Todavía no sabemos nada con respecto a esta cuestión concreta. No obstante, no parece que vaya a haber muchas más competiciones. Y el regatista elegido debe saberlo con cierta antelación. Por tanto, no sería descartable que este Europeo de finales de año resulte determinante a la hora de saber quién de nosotros va a Tokio el próximo verano» explicó.

Casi siete meses después, Iván Pastor está a punto de subirse a una tabla y lanzarse, de nuevo, al mar para competir. No lo hacía desde finales de febrero, antes de que el coronavirus lo colapsara todo. En aquellas fechas, el regatista alicantino, de 40 años, disputó el Campeonato del Mundo de vela clase RS:X en Australia, donde ocupó la 27ª posición de un total de 70 participantes. Medio año después, el deportista FER se dispone a afrontar un Campeonato de España especial. El Nacional de la clase IQFOIL, la modalidad que sustituirá a la RS:X a partir de los Juegos de París 2024. A pocos días de reencontrarse con un evento de carácter oficial (será del 17 del 20 de septiembre en Cádiz), y con muchas de las incógnitas que envuelven el horizonte olímpico del próximo año todavía por resolver.

«Creo que es inevitable sentirte extraño y triste por todo lo que ha ocurrido y sigue aconteciendo en 2020. Pero, al mismo tiempo, contento de volver a probarme, volver a exigirme y volver a sentir la adrenalina de la competición», afirma el santapolero en una entrevista con el Proyecto FER.

Su trayectoria es de las grandes del deporte español: 13 veces campeón de la Copa de España, 13 veces campeón de España, medalla de bronce en el Europeo, campeón norteamericano y sudamericano, medalla de plata en los Juegos del Mediterráneo, tres veces campeón de la Copa del Mundo, cinco veces nº 1 del ranking mundial y 10 veces campeón del mundo. Si a esto le agregamos sus cuatro participaciones consecutivas en los Juegos Olímpicos, hay poco más que decir. Sus más de tres décadas en la élite no le han restado ambición y espera estar en los Juegos del próximo año.

El regatista olímpico de windsurf Iván Pastor recordó que cuando el pasado 4 de mayo pudo volver a entrenarse en el mar «casi se me saltan las lágrimas», ya que reconoció que los 50 días de confinamiento se le han hecho largos.

«Cuando pude de nuevo volver a entrenar en el mar casi se me saltan las lágrimas. Me comparo con otros deportistas de muy diversas modalidades, que se enfrentan a muchas incertidumbres, y me considero un auténtico afortunado», explicó en una entrevista concedida al Proyecto FER, del que es integrante.

El regatista recordó que los casi dos meses confinados en su casa de Santa Pola sin poder subirse a la tabla y lanzarse al mar «los llevé relativamente bien al principio».

«Necesitaba descansar y desconectar. Pero, con el paso de los días , empecé a sentirme extraño y con la necesidad de volver a practicar mi deporte, que también es mi pasión. Estos más de 50 días se me han hecho largos», admitió.

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