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Opinión

El sistema

HLA Alicante

HLA Alicante

José Antonio Abreu creía firmemente en el poder de la música para salvar vidas. Para sacarnos de la pobreza y darnos alas para volar. Para regalar una identidad a quien no la tiene. Por eso, en 1975 iniciaría un proyecto revolucionario que, desde su Venezuela natal hacia el resto del mundo, se convertiría en referente de la música y la cultura como instrumento de justicia social. Comenzó con tan solo once músicos en una orquesta juvenil. A partir de ahí vendría un sistema nacional de orquestas y coros que, de forma gratuita, acerca la música a niños y niñas en riesgo de exclusión social y a todo aquel que desee aprender a tocar un instrumento. Les da una esperanza y un futuro. 45 años después, más de setenta países han copiado el sueño y el proyecto vital de Abreu, cuyo máximo exponente es la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, una de las mejores del mundo, con su director artístico, mi admirado Gustavo Dudamel. 

Abreu imprimió a su sistema de orquestas un lema muy particular y revelador: «Tocar y luchar». Siempre he pensado que ese lema refleja el espíritu del HLA Alicante, cuyo entrenador, Pedro Rivero, es como un director de orquesta que enseña a sus músicos cómo ejecutar de la mejor manera posible la partitura de cada partido. A su manera, Rivero ha creado su propio sistema, un estilo de juego muy reconocible en el que el coach tiene absolutamente claro qué quiere de cada jugador y le asigna una misión en cada lance del juego. Un sistema capaz de acomodarse a las características y talentos de cada uno de ellos y, a la vez, hacerlos funcionar de modo coral. Y esa orquesta lucentina sabe conectar con su público a través de su entrega, su consigna de nunca bajar los brazos y jugar no para uno mismo sino para el equipo. 

Tras cinco jornadas de liga, el equipo alicantino sigue invicto. No conoce la derrota en todo 2020. El sistema de Rivero demuestra que el equipo interpreta como ninguno la melodía del triunfo en esta LEB Oro, sea quien sea el rival. La misma pasión, ilusión y ganas que pone Gustavo Dudamel a la batuta pueden verse en Pedro Rivero, quien en su tercer año en el banquillo se ha convertido en una de las referencias de la segunda liga española. Al explicar su manera de concebir la música, Dudamel destaca la necesidad de comunicar el ritmo, el flujo, los ambientes cambiantes de una misma pieza, la inteligencia analítica para entender la obra y ver cómo encajan las partes: «Necesitas un sentido perfecto del ritmo; poco importa de otro modo si tienes las muñecas más fluidas del mundo». Es la misma filosofía que aplica Rivero para hacer del HLA Alicante un equipo ganador. 

El maestro Abreu nos ha dejado un enorme legado musical; un sistema de orquestas que nace de una aspiración a ser mejor. Trabajador incansable, pensaba que lo que nos hace crecer, superarnos, es tocar junto a alguien que es mejor. Un espíritu de superación que vemos en pista cada fin de semana. En la música y en el deporte, en la orquesta o en la cancha, no queda otra que tocar y luchar.

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