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A tres centímetros de la gloria

Eusebio Cáceres acaricia el bronce olímpico con una marca de 8,18 metros, la cuarta mejor de la final que ganó el griego Miltiadis Tentoglu, fuera del podio hasta el último salto del día - El atleta de Onil completó ayer su mejor concurso absoluto

El saltador de Onil Eusebio Cáceres aterriza en el foso del estadio olímpico de Tokio después de su mejor salto en el concurso de Longitud, ayer. | ANDREW BOYERS / REUTERS

El saltador de Onil Eusebio Cáceres aterriza en el foso del estadio olímpico de Tokio después de su mejor salto en el concurso de Longitud, ayer. | ANDREW BOYERS / REUTERS

Era su día, al menos así lo sentía el saltador de Onil. Después de brillar en todas las categorías inferiores en el concierto internacional, de colgarse el oro en el Europeo sub-23 en 2013 con su mejor marca personal, 8,37 metros, Eusebio Cáceres estaba convencido de que ayer tenía, por fin, su cita con la gloria olímpica, que su suerte, a base de esfuerzo y valentía, había cambiado para siempre.

El alicantino, séptimo español que ha sido capaz de rebasar la barrera de los ocho metros en Longitud, voló 818 centímetros en su tentativa final, la definitiva. La medalla de bronce era suya en ese instante, pero el alicantino no lo celebró. De hecho, mientras se alejaba del foso, hacía gestos de desaprobación con la cabeza, consciente de que, a pesar de su logro portentoso, podía quedarse corto, no ser suficiente.

El alicantino entró a la lucha por las medallas (lo que antaño se denominaba la mejora) con una marca de 8,09 en su segunda carrera. Con ella permaneció mucho tiempo dentro del podio. Sin embargo, el estadounidense Juvaughn Harrison se fue hasta el 8.15 y el de Onil se vio forzado a dar el resto en sus dos últimas tentativas

Tras saber lo que es terminar cuarto en un Mundial y también en un Europeo, Eusebio Cáceres quiso volar en el Estadio Olímpico de Tokio y se quedó a treinta milímetros del tercer cajón con sus 8,12 metros. El de Onil, lejos de frustrarse o venirse abajo, dejó para el final su mejor salto de la temporada. En su último intento, Cáceres se fue hasta los 8,18 metros. Casi lo tenía. El alicantino acariciaba el hito. Ya solo faltaba por saltar Tentoglu, todo un campeón de Europa que hasta ese instante había estado fuera del podio. El griego, un superclase, voló por encima de todos con una marca de 8.41 e igualó al hasta ese instante líder del concurso, el cubano Juan Miguel Echevarría, que se lesionó cuando trataba de cerrar la competición y tuvo que conformarse con la plata. Su compatriota Maykel Masso, apartado por molestias musculares desde su segundo intento, se adjudicó el bronce con 8.21 metros.

Eusebio Cáceres, en su mejor concurso como atleta sénior hasta la fecha, se quedó a tres centímetros de la gloria tras una vida deportiva sobreponiéndose a todo tipo de reveses competitivos, después de levantarse siempre, de no bajar nunca los brazos. El atleta de Onil está convencido de que accederá al Olimpo en París 2024.

«Esto no se acaba aquí, tengo hambre y sé que puedo ganarles» 

Eusebio Cáceres deja Tokio «satisfecho» con su final de salto y con ganas de «mejorar más»

Eusebio Cáceres lamentó no haber conseguido la medalla de bronce en Tokyo 2020, una de la que solo le separaron tres centímetros, aunque aseguró que no está «triste» y que sigue «teniendo mucha hambre» para poder seguir peleando por ese podio sénior que se le resiste.

«Esto es lo que hay, mi forma de ver la vida es sencilla, tenemos unas cosas y no otras. Tampoco es tan difícil de entender, ahora mismo es lo que hay, han sido mejores que yo», dijo tras firmar su mejor concurso como atleta absoluto. «Se puede ver de otra manera pero no creo que yo haya fallado, o ellos hayan tenido suerte, simplemente es que ellos han sido mejores. Así está el tema», añadió, el saltador de Onil, que en septiembre cumplirá 30 años.

El alicantino, que acabó cuarto con una marca de 8,18 metros, asegura que un desenlace tan cruel no de deja frustrado: «Esto no me deja triste -obviamente, un poco sí, apostilló-, pero sigo teniendo mucha hambre. Sigo queriendo estar aquí en los próximos años porque sé que tengo cosas por mejorar», indicó el saltador de Onil.

«Ya lo he dicho en otra entrevistas, físicamente soy un avión, pero técnicamente tengo todavía un mundo por hacer. Tengo intención de continuar porque esto no ha acabado. Soy muy ambicioso, quiero más. Yo lo entiendo perfectamente, ahora son mejores que yo, pero sé que puedo llegar a ellos. Hay que seguir hacia delante», sentenció el bravo atleta de Alicante.

Como en los Mundiales de Moscú 2013, la medalla se le escapó a Cáceres por una minucia. Entonces fue solo por un centímetro, ahora por tres. «Salgo de aquí pensando ya en el mañana. No solo los Juegos de París. Están los Mundiales, los Europeos, cualquier cosa que tenga por delante. Hacemos esto porque somos ambiciosos», ratificó Eusebio Cáceres.

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