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De Vitoria tiene todo el apoyo directivo del HLA

No hay ultimátum en Palma para el entrenador del Lucentum, que goza de toda la confianza de los responsables del club pese a las cuatro derrotas

Gonzalo García de Vitoria, rotulador en mano, da instrucciones a sus jugadores durante un tiempo muerto en el Pedro Ferrándiz. | Héctor Fuentes

Situación asumible. Dudas soportables. El plan inicial sigue vigente, sin sobresaltos. No habrá cambio en el banquillo pase lo que pase en Palma de Mallorca, donde, este domingo, el HLA Alicante busca su primer triunfo de la temporada después de un inicio de Liga imprevisto, uno gris en el que los alicantinos, aspirantes al ascenso a la ACB tras caer en semifinales el curso pasado, han perdido cuatro veces seguidas.

Todas ellas cortadas por un patrón similar, incurriendo en errores diferentes, eso sí, pero llegando con opciones serias de victoria hasta el último minuto en las primeras cuatro jornadas. La confianza de la directiva lucentina en el recambio elegido para suplir a Pedro Rivero, que prefirió el proyecto del Palencia al alicantino es absoluta. La fe en que Gonzalo García de Vitoria va a ser capaz de revertir la dinámica y empezar a amontonar triunfos es total, de modo que la posibilidad de un ultimátum pesando sobre la figura del preparador vizcaíno en Son Moix dentro de cuatro días ni se plantea.

El HLA solo ha firmado un mal encuentro hasta la fecha, el que completó en Barris Nord. A pesar de eso, acarició el triunfo. En el debut liguero, contra Oviedo, en el CT, dejó escapar una victoria que había macerado durante tres cuartos de una superioridad incontestable. En la tercera jornada, contra Melilla, solo faltó cabeza fría –y determinación técnica– para afrontar cuatro minutos de juego efectivo que duraron casi media hora.

Pero, sin duda, la razón más poderosa para creer que De Vitoria está en el camino correcto para enderezar el rumbo es el último tropiezo. En la cancha más difícil de la LEB Oro, contra el claro favorito al regreso a la ACB, el Movistar Estudiantes, los alicantinos tuvieron a tiro el fin de su mala dinámica.

Forzaron la prórroga a pesar de que el concurso de sus dos extracomunitarios, Simmons y Pitts, fundamentales para la producción ofensiva del HLA, fue nulo. Realizaron un encuentro lamentable con una canasta cada uno durante todo el choque, incluido el tiempo extra. Sin sus dos estadounidenses, el Lucentum dispuso de la última posesión para tumbar al líder. De Vitoria no está cuestionado, pero ganar ya es una cuestión casi obligatoria.

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