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Rally Dakar

Joan Barreda, el héroe derrotado del Dakar

El experto y dakariano castellonense, de 38 años, ha corrido todo el Dakar con la clavícula izquierda rota y ha sido capaz de convertirse en el tercer piloto con más victorias del rally: 29 | "Me he pasado siete meses sin fines de semana preparando el Dakar y vine a ganar, aunque sé que este quinto puesto en estas condiciones tiene mucho mérito", señala el líder de Honda

Joan Barreda. EP

Es el Dakar, la carrera más dura del mundo, así que no hay duda de que encontraríamos un montón de héroes y heroínas. El 90% de ellos, anónimos, por supuesto. Pilotos perdidos, accidentados, desencantados, que perdieron el primer día toda su ilusión por acabar la prueba o, aún peor, participantes que lo perdieron todo el último día, es decir, hoy, en la etapa que cerraba el maratoniano rally desértico por Arabia Saudí.

Ya todos sabemos que los triunfadores son el catarí Nasser Al-Attiyah, con Toyota, sobre el que pesan un montón de dudas pese a lo extraordinario piloto que es sobre la arena, y el británico Sam Sunderland, que ha conseguido la proeza de convertir una marca española GasGas, una firma con truco, adquirida por la austriaca KTM, en la nueva campeona de esta difícil prueba.

Barreda, el MVP

Pero todos coinciden en algo tras estas dos durísimas semanas de Dakar y es que el MVP dakariano 2022 ha sido el piloto castellonense Joan Barreda, de 38 años, jefe de filas del ‘team’ oficial Honda, que ha conseguido acabar el Dakar en una brillante, costosísima y sacrificada quinta posición (la misma que logró en el 2017), después de perderse, como casi todos los participantes, en la primera etapa, penalizando con 40 minutos de retraso y, peor aún, rompiéndose la clavícula izquierda, fractura y dolor que ha arrastrado a lo largo de las dos semanas de competición.

Barreda es un modelo de dakariano casi único. Es más, es el tercer piloto con más victorias (29), por detrás de los veteranos y ya míticos franceses Stéphane Peterhansel y Cyril Després, con 33 triunfos. Pero al piloto de Torreblanca (Castellón) se le sigue resistiendo la victoria, el triunfo, el rally que más ama “y por el que me paso los últimos siete meses del año, sin descansar ni los fines de semana, preparándome para tratar de ganarlo”.

Barreda cree, en efecto, que la quinta plaza “corriendo como he corrido está muy bien y tiene mucho mérito", pero “yo vine a ganar”. En el 2017, en su primer top-5, fue penalizado con una hora; en el 2022, en su segundo quinto puesto, se rompió la clavícula y perinzdió 40 minutos “en una etapa trampa, como todos han reconocido”.

“¡Claro que estoy orgulloso de lo que he hecho! ¡Por supuesto!, pero quien conoce a los pilotos sabe que, cuando uno se prepara para ganar, todo lo que no sea ganar, sabe a poco”, señaló Barreda al concluir la última etapa y agradecer al equipo Honda toda la ayuda que ha recibido, modificando ligeramente el manillar de su moto, retrasándolo un poco, más pegado a su cuerpo para que no tuviese que hacer tanto esfuerzo con el brazo izquierdo dañado por la fractura de la clavícula.

No lanzar la toalla

“Me quedo, eso sí, con la mentalidad que he tenido, con el trabajo realizado a lo largo de todo el año, con la ambición que he demostrado, que me he demostrado, ante las adversidades, con no tirar ¡jamás! la toalla, con la ayuda recibida del equipo y con poder acabar entre los cinco primeros que, insisto, dada mi condición física es digna de elogio, pero yo quería ganar”, insiste uno de los grandes dakarianos.

Barreda no sabe qué hará a partir de ahora. Bueno, sí, de momento, descansar. “Debo curarme esta fractura y todos los golpes que me he dado de tantas caídas como he sufrido por no poder pilotar en condiciones”. Es más, Barreda volvió a dar las gracias a dos de sus máximos rivales a la victoria, Luciano Benavides (Honda) y Toby Price (KTM) que, el pasado jueves, “en la etapa más dura que yo he vivido en un Dakar”, se detuvieron cuando lo vieron caído, casi enterrado, él y su Honda, en la arena, sin posibilidad alguna de levantarse él y, por descontado, de poner su moto en pie. “Si ellos no se detienen, si ellos no se paran, si ellos no me ayudan, no hubiese podido acabar el rally. Gracias por su solidaridad, fue admirable”.

"Sigo subiéndome a la moto con la ilusión del primer día y me siento rápido y con mentalidad ganadora"

Joan Barreda - Piloto oficial Honda en el Dakar-2022

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Y es que si alguien sabe lo que es sufrir en el Dakar, de ahí el mérito de acabar siendo el MVP del 2022, es Joan Barreda. Desde el 2018, el piloto castellonense ha estado perseguido y muy duramente por la mala suerte. En el 2018, sufrió una doble fractura de su muñeca izquierda. Es más, los médicos le recomendaron que no corriese y él corrió ¡vaya que sí! Luego se tuvo que operar cuatro veces de esa lesión. “Los huesos de la muñeca habían explosionado de tal manera que parecía imposible que se regenerasen y recuperasen su forma habitual. Sufrí mucho y, durante dos años, corrí siempre infiltrado”.

En el 2020, las cosas tampoco mejoraron mucho, pues se fracturó dos costillas una semana antes de que empezase el Dakar. “Me quería morir. De rabia, claro. Cuando te ocurren estas desgracias, después de meses y meses de entrenamiento, entras en una dinámica negativa y no ves nada bien”. Y, en el 2021, cuando tras una primera semana buena y ante lo que hubiese podido ser su primera auténtica posibilidad de ‘campeonar’, sufrió un fuerte golpe en la cabeza que le arruinó, de nuevo, la gesta.

"No sé qué haré, la verdad, pero yo sigo teniendo mucha ilusión por ganar el Dakar", comentó Barreda antes de abandonar Arabia Saudí. "Yo sigo subiéndome a la moto con mentalidad ganadora, con ganas, con la ilusión del primer día, por más que, luego, la carrera sea durísima. Me siento rápido y quiero seguir, pero debo descansar un poco y meditar".

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