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Análisis

El Lucentum pierde su alegría

El equipo alicantino ofrece esta temporada unas sensaciones muy distintas a las de los últimos años - Sin corazón y sin intensidad, no conecta con la grada - La incorporación de Pitts no ha salido como se esperaba e incluso resta

Van Zegeren, durante el partido del pasado sábado ante el Granada. | ALEX DOMÍNGUEZ

Es duro ver al Lucentum en la parte baja de la tabla con ocho partidos perdidos a estas alturas de la temporada. El tiempo está confirmando que la cantidad de derrotas que ha sufrido en finales apretados no eran fruto de la casualidad ni de la mala suerte. Había algo más. Con la marcha de Pedro Rivero también se ha ido parte del corazón de este equipo, su principal seña de identidad en los últimos años. Ya no es un grupo reconocible en la pista capaz de emocionar en cada jugada, de remontar partidos imposibles, de paralizar a sus rivales con su defensa, de poner intensidad en cada acción. No transmite el equipo de Gonzalo García de Vitoria pese a contar con una plantilla de mucha calidad que incluso se permitió el lujo de poner la guinda con un Pitts que ha acabado por desequilibrar el grupo y de tener la sensación de que ha sido contraproducente su contratación.

No permite este Lucentum albergar muchas ilusiones con lo visto hasta el momento. Llompart reconoció en declaraciones a AlacantíTV que el problema del equipo es de «mentalidad» además de defender al técnico, objeto de críticas en los últimos días después de tres derrotas consecutivas. «Todo el mundo sabe lo que gusta en Alicante y ahora mismo estamos lejos de ello», señaló el base lucentino con gran capacidad de autocrítica. El grupo es capaz de enlazar minutos de buen juego basado principalmente en el talento individual de jugadores como Pilepic o Simmons más que en una suma colectiva de buenas acciones y juego de equipo. Es tal la dependencia individual de algunos jugadores que cuando se acaba la inspiración o la racha de triples, el atasco es monumental al tiempo que la defensa no es el fuerte de este equipo y es capaz de encajar parciales enormes en poco tiempo. Con Rivero nunca la defensa fue un problema, al contrario, se equilibraban las lagunas en ataque con una defensa sólida muy elogiada por toda la competición. Esta temporada la falta de consistencia es alarmante desde que comenzó la competición y durante muchos minutos el equipo deja de ser competitivo. No transmite alegría este Lucentum, todo lo contrario que en los últimos años, y la zona de descenso está a un solo partido al tiempo que se aleja el «play off», principal objetivo del club alicantino.

Junto a un necesario cambio de actitud, la entidad no deja de mirar el mercado y ahora más que nunca para tratar de resolver la complicada situación por las lagunas que presenta el equipo, especialmente en el juego interior y en los bases. Los rivales encuentran demasiadas facilidades en la pintura donde hacen mucho daño al HLA pese a la corpulencia de Menzies y Van Zegeren. Su falta de velocidad en defensa juega muy en contra del conjunto alicantino y urge una reacción lo antes posible con alguna incorporación que dé un salto de calidad y tape las carencias.

Cuatro bases y escasa anotación en ese puesto. Llompart siempre es un seguro de vida pero, como él mismo confirmó, el covid le ha dejado en los últimos partidos con menos capacidad pulmonar, por lo que debe dosificar mucho sus minutos. En el caso de Pitts, nadie esperaba un rendimiento tan bajo aunque ya la temporada pasada estuvo muy lejos de sus números habituales en el último tramo. Algún movimiento debe efectuar el Lucentum antes de que la situación se escape de las manos. El equipo necesita recuperar su corazón y volver a transmitir sensaciones a la grada.

El covid ha vuelto a dejar una temporada extraña con muchas incertidumbres y multitud de partidos aplazados. Máxima dificultad a la hora de planificar y de preparar los partidos. Es algo con lo que también hay que luchar.

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