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Atletismo

Eusebio Cáceres, muy abatido: «Me jode ser tan malo a veces»

El saltador de Onil se hunde tras quedarse sin medalla en el Europeo de Múnich y reconoce que le va a costar levantarse: «Mi condición física es increíble, pero se me iban los saltos para todos los lados»

El saltador de Onil Eusebio Cáceres se concentra antes de realizar un salto durante el Europeo celebrado esta semana en Múnich.

El saltador de Onil Eusebio Cáceres se concentra antes de realizar un salto durante el Europeo celebrado esta semana en Múnich. / CHRISTIAN BRUNA / EFE

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Pedro Rojas

Pedro Rojas

Otro cuarto puesto, otra decepción mayúsculas, y ya son muchas. El martes por la noche, Eusebio Cáceres volvió a revivir una pesadilla que se le ha tornado recurrente, crónica. En su último salto necesitaba alcanzar 8,07 metros para colgarse la plata. El logro se antojaba muy factible para un competidor que en Tokio se fue hasta los 8,18 y que entró en la final de longitud del Europeo de Múnich con la tercera mejor marca de todos los competidores. Estaba motivado, se sentía pleno físicamente. Era su momento, el de plasmar todo el trabajo en una batida que debía aupar al atleta de Onil al podio continental. No fue así.

Su carrera potente no encontró el modo de frenarse a tiempo y su vuelo resultó nulo. Su mirada de incredulidad tras sacudirse la arena, su cabeza baja, sus pocas ganas de hablar con el entrenador, evidenciaron el malestar emocional del alicantino, que minutos después, en la zona mixta del estadio, se acabó de hundir: «Normalmente, cuando acabo estas competiciones, siento que simplemente los demás han sido mejores que yo y que hay que ir a por más. Pero siento que esta vez no sé explicarlo. Me jode ser tan malo a veces», comentó Eusebio Cáceres sin dejar de darle vueltas a la gran oportunidad que se le acababa de escapar.

«Otras veces me dura dos días y luego estoy pensando que soy capaz de todo, pero ahora mismo no lo puedo pensar»

«Sé que mi condición física es increíble, pero en cuanto le pegaba fuego al cuerpo (en alusión al momento en el que iniciaba la carrera previa a la batida) se iban los saltos para todos los lados, y sin más», reconocía de manera muy cruda el atleta colivenco, que concluyó su concurso con 7,98 metros, muy lejos de su mejor marca este año.

«Todas han sido oportunidades perdidas, pero no sé qué pensar. Los demás saltadores siguen siendo mejores que yo. Esta vez sentía que lo tenía ahí y se me sigue escapando. La diferencia es que siempre me he visto capaz de todo, pero ahora mismo no lo puedo pensar. Esta vez me ha pegado más y me va a costar. Me jode mucho», volvió a reiterar Cáceres, que en el último Mundial, en Oregón (EE UU), terminó octavo.

5 VECES

Ha terminado una gran cita internacional en la 4ª plaza

►La última, en los Juegos de Tokio. Allí saltó 8 metros y 18 centímetros. El martes, el metal se ganó con 8,06 metros.

«Otras veces me dura dos días y luego estoy pensando que soy capaz de todo, pero ahora mismo no estoy en ese momento, esta vez va a ser más difícil», admitió el saltador alicantino sin poder quitarse el rictus de tristeza, abatido, molesto consigo mismo después de vivir por quinta vez la experiencia de quedarse a las puertas del podio.

Eusebio Cáceres ha ganado este año el Nacional, del que es absoluto dominador, y el Campeonato Iberoamericano, en La Nucía, pero en Múnich eso no fue consuelo para el «saltamontes de onil», un competidor nato que es consciente de que su tiempo se agota.

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