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Los retos del Horneo Eón en una dura Asobal

El equipo alicantino se estrena en la máxima categoría del balonmano nacional con el sueño de asentar a Alicante, de nuevo, en la élite

Darko Dimitrievski celebrando una victoria la temporada pasada en el Pitiu Rochel

Darko Dimitrievski celebrando una victoria la temporada pasada en el Pitiu Rochel / RFEBM

Joan Arjones

Joan Arjones

Volver a la élite no es solo subir de categoría. Es recordar quién eres, de dónde vienes y qué significa. Alicante llevaba años desaparecida del gran balonmano. Con historia, con recuerdos de tiempos mejores y con gente formada en la base de una ciudad con una histórica cultura de balonmano, pero siempre con la sensación de que algo faltaba, al menos en los últimos tiempos. El Horneo Eón ha ocupado ese espacio. Ahora toca lo difícil: asentarse de nuevo.

La Liga Asobal no perdona. No es una liga para novatos ni para improvisar. O llegas con todo en forma, o te hundes rápido. El desafío va más allá del físico o la técnica. Es saber competir cuando las cosas no salen, rascar puntos donde no lo contemplas o aguantar los malos momentos sin tirar todo por la borda. Porque los recién llegados no suelen tener segundas oportunidades, en ningún contexto ni deporte.

La plantilla del Horneo EÓN celebra en el Pitiu Rochel la victoria ante BM Caserío la pasada temporada

La plantilla del Horneo EÓN celebra en el Pitiu Rochel la victoria ante BM Caserío la pasada temporada / EÓN

Alicante necesitaba un equipo que vuelva a ilusionar a una ciudad que un día vibró con un histórico Calpisa. Eso es lo que ha logrado el EÓN, y ahora lo pone a prueba en la pista. No tiene experiencia para pelear con los grandes, pero sí hambre. Y eso, bien dirigido, puede valer mucho en una liga que no perdona.

El salto a Asobal no es solo una buena noticia: es un desafío de primer nivel. El Eón llega tras una gran temporada culminada en Burgos con un ascenso que se celebró por todo lo alto, pero la realidad ahora es muy distinta. La velocidad del juego, la exigencia física, la profundidad de las plantillas rivales y el ritmo semanal no permiten margen de error, por ello, la dirección deportiva dirigida por Abraham Rochel ha realizado hasta trece fichajes para su vuelta a una élite donde los puntos se rascan, no se regalan. Y el primer gran reto es adaptarse rápido: competir desde el primer minuto, sin fases de prueba.

Otro reto importante es la regularidad. En esta liga no vale con dar la sorpresa en casa o firmar un buen partido suelto. Hay que sumar de forma constante, minimizar las malas rachas y ser capaz de sobrevivir en los tramos más duros del calendario. Para eso hace falta una plantilla amplia, que aguante, un vestuario unido y un banquillo (que seguirá dirigido por Fernando Latorre) que sepa gestionar cada fase del año con cabeza.

Un equipo diseñado para competir

El Eón llega a la Liga Asobal con una plantilla construida para afrontar la exigencia de la máxima categoría. La mezcla entre experiencia y juventud no es casual: busca un equilibrio que permita al equipo ser sólido en defensa y dinámico en ataque, capaz de adaptarse a diferentes rivales y situaciones. La preparación física, también clave para no sufrir el salto de categoría, y en muchos contextos, la cabeza fría para gestionar momentos difíciles.

El lateral zurdo James Parker intenta sortear defensores rivales

El lateral zurdo James Parker intenta sortear defensores rivales / RFEBM

En Asobal, y con rivales de la talla del Barça, Granollers o Bidasoa, la temporada será una prueba continua de carácter. No se trata solo de talento individual, sino de un bloque que funcione. Esa mentalidad será determinante para conseguir la permanencia (verdadero objetivo del club esta temporada) y competir cada jornada con intensidad.

El club sabe que la máxima categoría nacional no perdona y que el éxito también pasa por un respaldo constante. Por eso, la campaña de abonos "La leyenda continúa", busca crear un ambiente competitivo y fiel que acompañe al equipo durante toda la temporada. En Alicante, la historia te exige competir y el reto ahora es recuperar ese protagonismo en la élite, con un equipo que represente lo que un día fue el balonmano en esta ciudad.

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