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Orihuela, Elche, Los Ángeles: el camino de Joaquín Rocamora

El nuevo seleccionador femenino afronta un reto con las Guerreras para el que lleva toda una vida preparándose

Joaquín Rocamora, nuevo seleccionador español de balonmano

Joaquín Rocamora, nuevo seleccionador español de balonmano / XAVIER SOLANAS

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David Marín

David Marín

Cuando Joaquín Rocamora (Orihuela, 1985) fue nombrado seleccionador español femenino de balonmano, nadie en su deporte se sorprendió. Parecía el destino en el camino de un entrenador que ha ido creciendo de la mano del proyecto del Club Balonmano Elche, del que se tendrá que separar a final de temporada, y de las categorías inferiores del combinado nacional. Los mensajes de felicitación se amontonan, sobre todo porque esta gran noticia a nivel profesional se ha mezclado con otra personal, su reciente paternidad. Un gran inicio de 2026.

Dos regalos que le da una vida estrechamente ligada al balonmano. «Silvio Martín, mi primer entrenador en Orihuela, fue el que me permitió conocer este deporte y me lo metió en vena», explica Rocamora en conversación con INFORMACIÓN. Se acuerda de muchas personas en estos momentos, familiares, amigos, jugadoras, compañeros. Pero a Silvio añade otras dos, Juan Antón y María Flores.

El Atticgo Elche se reúne en torno a su entrenador, Joaquín Rocamora

El Atticgo Elche se reúne en torno a su entrenador, Joaquín Rocamora / CBM Elche

María es su compañera de vida. Ha sido su jugadora. Y su capitana. «Lo consensuamos todo y siempre ha sido un apoyo para mí. Ahora seguirá siendo así», apunta sobre un proyecto en el que, de una manera u otra, la castellonense formará parte. Elche los unió. Y esa mezcla de dos ilicitanos de adopción ha dado sus frutos, con los éxitos del ahora Atticgo Elche a nivel profesional, y con una criatura a nivel personal.

Un inicio... y un final

El nombramiento de seleccionador nacional femenino le llega a Rocamora tras 15 años liderando el proyecto del Club Balonmano Elche, equipo al que ha dotado de una identidad propia, reconocible y duradera pese a la marcha de sus jugadoras más destacadas. Por ley no puede compatibilizar ambos cargos. Sabe que su salida será dura. «Empiezo a ser consciente de que mi cargo allí tiene fecha de caducidad: mayo. Es algo muy emotivo. Son 15 años como entrenador en el Club Balonmano Elche, un proyecto que ha ido creciendo, con títulos, subcampeonatos, jugadoras… Hemos formado un grupo, tanto humano como deportivo, del que me siento muy orgulloso, el mejor. En los últimos días hemos tenido varias reuniones para ir asimilando lo que supondrá este cambio y todo lo que he recibido de ellas es positivo. Ojalá me pueda despedir con una gran alegría», detalla Rocamora.

En el Elche ha llegado a ser campeón de Europa. El objetivo con España no será tan ambicioso. Sobre todo porque hay que ser conscientes de la realidad. Así empieza a trabajar el oriolano. «Venimos de los cuatro peores resultados de nuestra historia. Pese a ello, existe un gran potencial y lo que nunca debemos perder es esa seña de identidad por la que se conoce a la selección, la de las guerreras. Estamos vinculadas a ese apodo y esa capacidad de competir y de darlo todo es lo que no debemos perder. Buscaremos soluciones para cambiar esta tendencia y los resultados llegarán», reflexiona.

Joaquín Rocamora, durante un partido del Atticgo Elche.

Joaquín Rocamora, durante un partido del Atticgo Elche. / Matías Segarra

Los retos de Rocamora al frente de la selección española los marca el calendario: Europeo en 2026, Mundial en 2027 y Juegos Olímpicos en 2028. Esta última cita es, sin duda, la que más ilusión hace a Joaquín. «Me tomo dirigir a la selección como un gran honor. Siempre he pensado que representar a mi país en unos Juegos Olímpicos era un sueño, lo mayor que podía alcanzar en mi vida. Y ahora estoy en disposición de hacerlo», apunta.

Joaquín Rocamora apura su baja por paternidad siendo consciente del reto que tiene por delante. Continuar con el camino que inició en Orihuela, le llevó hasta un cálido hogar como Elche y ahora le abre nuevas puertas hacia nuevos lugares. Uno de ellos ya está en su mente: Los Ángeles. Olímpico. El mejor destino posible, para él y para el balonmano español.

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