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Baloncesto | Primera FEB

El HLA se nubla en Ourense en un duelo rudo que alarga su crisis

Los alicantinos enlazan la quinta derrota pese a mejorar en defensa

Sin perímetro, arruinan en la segunda mitad el oficio exhibido en la primera

Ni Torres ni Larsen aciertan a detener el avance hacia el aro de Gabriel Kalscheur en Ourense.

Ni Torres ni Larsen aciertan a detener el avance hacia el aro de Gabriel Kalscheur en Ourense. / Ourense Baloncesto

Pedro Rojas

Pedro Rojas

Esta crisis asusta, pero no por lo que significa en la clasificación, más bien por lo que provoca: miedo, angustia, desconfianza, precipitación y urgencia sobrevenida, esa que nunca juega a favor de obra. El Lucentum se nubla. Sigue atrapado en 2025. Lejos de sí mismo, sin ganar en el nuevo año, pareciéndose más al boceto del inicio del pasado curso que al proyecto ganador que apuntaba la noche de los Santos Inocentes, cuando sumó su último triunfo hasta la fecha barriendo de la cancha al Cartagena.

Cinco tropiezos consecutivos, 7 en las últimas 10 jornadas. Un 70% de fracasos en liga en ese plazo encienden todas las alarmas porque la inercia es tozuda y la actual apunta a un desenlace que nadie podía imaginar 30 días atrás. La visita a Ourense jamás resulta grata. Ni siquiera cuando los gallegos se plantan en la cita con tres derrotas encadenadas. En el Pazo que honra a Paco Paz hay que saber sufrir de continuo. Todos. Sin excepción.

Polanco busca la penetración al aro durante el partido en Ourense.

Polanco busca la penetración al aro durante el partido en Ourense. / Ourense Baloncesto

El HLA lo hizo en la primera mitad. Fue capaz pese a su desatino desde el perímetro, la dirección atropellada, las penetraciones fallidas y las dificultades serias para finalizar contras en situaciones de aparente superioridad. En ese escenario, Larsen, Torres y Mwema sostuvieron a su equipo anotando principalmente cerca del aro y logrando alejar de la pintura a los hombres de Moncho López, compartiendo con ellos la ausencia de inspiración perimetral.

La baja anotación (34-40, al descanso), demostraba la intensidad en los tableros recuperada por los lucentinos, pero condenaba a intuir un desenlace duro, y eso que el ataque visitante había conseguido eliminar casi por completo a Romaro Gill, que con sus dos faltas tempranas fue un fantasma. Sus 218 centímetros de músculo ágil se quedaron al margen, sin pelear, sin darle nada a los suyos en 20 minutos.

Kalscheur trata de anotar a una mano mientras Larsen pretende evitarlo

Kalscheur trata de anotar a una mano mientras Larsen pretende evitarlo / Ourense Baloncesto

El regreso al parqué tras el receso tampoco alimentó el resurgir del mejor HLA, enfrascado en una pelea consigo mismo demasiado pesarosa. Ni siquiera la técnica señalada sobre el frustrado Gill en el comienzo del acto final (al que se entró con el marcador encogido, 59-61) valió para abanderar una racha anotadora diferencial.

Idénticas dificultades, transiciones trompicadas, faltas y más faltas, y dos equipos desprovistos de la efervescencia que sirve para asestar golpes y explotar debilidades. Entonces, en ese trajín de idas y venidas estériles, con más tensión en los banquillos que sobre la cancha, con dificultades series para anotar de tres, para hacer largos los recorridos de sus defensores, el HLA comenzó a blandear, a facilitar el acceso a su zona.

LOS DATOS

LO MEJOR: la tensión inicial. El Lucentum, espeso en ataque, se mostró intenso, forzó dos faltas rápidas a Gill y dominó pese a no poder correr y no anotar de tres puntos.

LO PEOR: el cuarto final. 22 puntos encajados y apenas 14 sumados en el acto definitivo, con pésimas defensas del pick and roll que le valieron a Romaro Gill para convertirse en héroe.

PRÓXIMO PARTIDO: Los alicantinos vuelven a jugar este miércoles (11 de febrero), a las 20:45 horas. Reciben en el Pedro Ferrándiz al Melilla, el último clasificado de la liga.

Ni los tiempos muertos ni las rotaciones valían para espabilar a un bloque en el que tres hombres se marcharon del partido sin anotar y otros cinco le sumaron al marcador final cuatro o menos puntos pese a pasar sobre la pista cerca de 15 minutos casi todos, entre ellos Mendikote, que solo fue capaz de firmar un tanto, desde la línea de personal, en 17. Los regresos a casa, al lugar donde fuiste feliz y dejaste un grato recuerdo, a veces se atragantan por el exceso de responsabilidad, que tiende a disociar el talento de las ganas de reivindicarte.

Romaro Gill machaca el aro del HLA Alicante y sentencia el partido en el Pazo dos Deportes Paco Paz.

Romaro Gill machaca el aro del HLA Alicante y sentencia el partido en el Pazo dos Deportes Paco Paz. / Ourense Baloncesto

A falta de tres minutos, el electrónico reflejaba 71-71, pero merced a la eclosión incontenible de Romaro Gill –ya con Okanu eliminado por faltas–, se transformó en un muy poco edificante 75-71. Con tan poco margen y sin tino ofensivo, tocaba recrudecer la acción defensiva. No sucedió. El pívot del Ourense, con 10 puntos en el último acto, se encontró con sus bases, enganchó dos asistencias en pleno vuelo tras pick and roll y sentenció la contienda, una que prorroga el mal momento del HLA, que el miércoles tiene la oportunidad de revertir (casi por obligación) su pésima dinámica con la visita del colista.

LA FICHA

OURENSE (18 + 16 + 25 +22) : Rafa Lisboa (8), Kalscheur (22), McDonell (9), Kevin Smith (6), Romaro Gill (13) –quinteto titular–, Okanu (9), Isaac Vázquez (6), Martín Fernández, Huguet, Saravia (4), y Martín Iglesias (4).

LUCENTUM (25 + 15 + 21 +14): Mike Torres (15), Polanco (10), Richardson, Mendikote (1), Larsen (19) –quinteto titular–, Sebastian Aris (4), Mwema (19), Coulibaly, Tamba (2), Jordà, Sergio Llorente (3) y Deng Geu (2).

ÁRBITROS: Sandra Sánchez, Israel Chacón y Miquel Remisa. Eliminado: Okanu (5 faltas).

Marcador por cuartos: 1 18-25 | 2 34-40 | 3 59-61 | 4 81-75

PABELLÓN: Pazo Dos Deportes Paco Paz, con 1.780 espectadores en la grada.

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