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Entrevista

Javier Romero: «Mi primera medida como presidente del RCRA ha sido ordenar una auditoria externa que recibirán los socios»

Estrena presidencia el Real Club de Regatas de Alicante con el reto de garantizar el futuro de una entidad de la que puedan «sentirse orgullosas» las más de 2.000 personas que la integran

Así ha sido la entrevista del presidente del Real Club de Regatas de Alicante, Javier Romero, con INFORMACIÓN

Jose Navarro

Pedro Rojas

Pedro Rojas

Sosegado, sencillo. Camina resuelto, devuelve amable los saludos espontáneos que le van brindando por el salón principal los socios que le dieron a él el triple de votos que a su oponente en las últimas elecciones a la presidencia del Real Club de Regatas de Alicante, un cargo del que ha tomado posesión hace solo tres días. Javier Romero, alicantino, dentista de éxito y marino por vocación, habla con pasión natural de una entidad centenaria en la que ha pasado más de media vida justo ahora que ha cumplido 65 años.

Se le escucha fácil, se le entiende bien, seguramente porque cuesta disociar la institución de quién ahora la dirige convencido de que la unidad entre las socias y socios es posible... y también un pilar fundacional de la candidatura que comanda junto a Rosalía Carbonell, la primera mujer que ostenta la vicepresidencia en la historia del RCRA.

Javier Romero, en uno de los pantalanes propiedad del RCRA con el castillo de Alicante al fondo.

Javier Romero, en uno de los pantalanes propiedad del RCRA con el castillo de Alicante al fondo. / Jose Navarro

— ¿En qué momento supo exactamente que iba a ganar?

— Yo creo que cuando contabilizamos las papeletas y empecé a oír mi nombre más veces que los de los demás, hasta ese momento yo siempre había pensado que cualquiera de los tres podía haber ganado, porque es impredecible totalmente la contestación y el estado de cada una de las socias y socios. Nos presentamos por convicción, lo de ganar no tuvo nada que ver, solo queríamos dar nuestro parecer y defenderlo en las urnas.

— Que fuera una mayoría tan amplia, ¿qué le dice?

— Creo lo que me dijo un socio ese día, que el socio no había hablado, más bien había gritado. Llevábamos, durante bastante tiempo, sufriendo muchas presiones de parte de algunos socios sobre lo que había que hacer en un futuro, sobre todo con la concesión y con los pantalones, y la gente se había cansado de tanta incertidumbre, la gente ha votado que quiere seguridad. El socio o socia que viene a tomar una cerveza a la barra del club o a la terraza no quiere pagar por lo que no disfruta, y eso es de absoluta justicia. Y es lo que mi candidatura ha trabajado desde el principio.

— ¿Cuál ha sido su primera decisión ejecutiva en el cargo?

— De momento, una auditoría de las cuentas, que ya se ha concertado. Iba en nuestro programa y el martes probablemente empiece una persona a realizarla lo más profunda posible de la contabilidad y de los procedimientos de las regatas.

Javier Romero, junto al cartel que anuncia el pantalán de espera del Real Club de Regatas de Alicante.

Javier Romero, junto al cartel que anuncia el pantalán de espera del Real Club de Regatas de Alicante. / Jose Navarro

— Con lo que tiene visto ya, ¿puede decir cuál es el estado de salud de la institución?

— Es muy pronto para decirlo. La gente que trabaja en este club forma un equipo magnífico en casi todas las secciones. La económica es la que me preocupa más y es de la que tengo menos conocimiento. En teoría, tenemos una caja razonable para la situación en la que estamos, pero, para mi manera de pensar, insuficiente para lo que debería de haber. Queremos estudiar en qué podemos ahorrar, estamos un poco en economía de guerra, intentando hacer los gastos necesarios, imprescindibles, y atendiendo a nuestros compromisos de regatas ya firmadas de vela, de remo, de pesca. Tenemos campeonatos de España, campeonatos provinciales, tenemos de todo y no vamos a poner ningún pero a nada de todo eso, pero no sabemos exactamente qué es lo que podemos hacer más allá. El 2026 prácticamente lo tenemos comprometido, ya veremos en 2027 cuando sepamos el resultado de esa auditoría, que se enviará a cada socio para que lo interprete e iremos a una asamblea para comunicarlo si hay algún detalle del que quieran saber más.

— Ha insistido mucho en la transparencia desde que se presentó como candidato, ¿se puede ser 100% transparente en la gestión?

— Yo creo que sí, las cosas personales no tienen que trascender, pero las económicas e institucionales no tienen por qué no saberlas nadie. En la reunión que tuvimos el miércoles por la noche, cuando tomamos posesión, hicimos la primera junta y al día siguiente el resumen de se publicó en el área de socios. Las tres candidaturas que acudimos a las elecciones queríamos transparencia, y si en aras de lograrla tenemos que ir más despacio, iremos más despacio, no hay ninguna prisa por llegar antes a ningún sitio. No quiero tomar decisiones equivocadas o inadecuadas.

«Vamos a respetar los compromisos firmados por la junta anterior para 2026, después ya veremos»

— Después de tantos años como socio (cerca de 40), ¿cómo se siente dentro de las instalaciones siendo ahora su presidente?

— Ya lo viví, estuve 16 o 17 años de vocal en juntas anteriores, entre ellas la que trajo el club de La Explanada a aquí en el año 96, y aquello ya fue una situación muy comprometida para el club porque no teníamos nada. Dejábamos un club centenario para venirnos a la nada. O sea, a unas instalaciones que nos dieron, donde tuvimos que construir, los dueños de los barcos, los pantalanes. Tuvimos que hacerlo absolutamente todo, y aquello fue un reto mucho más importante que el de ahora. Este, en mi opinión, es bastante más artificial de lo que parece. Somos un club solvente, o aparentemente solvente, con una concesión prorrogada para muchos años [2050]. Hay un montón de clubes en esta provincia que aún no han conseguido renovar sus concesiones y nosotros sí. Y luego tenemos un potencial que yo creo que está inexplorado: donde estamos, en la ciudad en la que estamos, con la gente que viene aquí y con el clima que tenemos, aún creo que podríamos hacer más.

— ¿Tiene claro cómo lograrlo?

— Tenemos un grupo muy grande de gente con muchas ideas y estamos abiertos a cualquier que quieran darnos. Ahora hay un montón de gente en Alicante que hace 30 años no vivía aquí. Tenemos la EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea), que tiene un montón de gente que también navega, que también disfruta del mar. Hay ciudadanos de otros países... Antes en el club apenas había extranjeros y ahora tenemos un montón. Hay un canal incluso de socios extranjeros que tienen sus propias problemáticas y hacen sus propias reuniones en la sede. Esa gente antes no existía. No teníamos esa posibilidad de llegar a ellos. Ahora, sí.

Javier Romero, delante de la fachada desde la que se accede a los embarcaderos.

Javier Romero, delante de la fachada desde la que se accede a los embarcaderos. / Jose Navarro

— Estaría satisfecho si, al final de su mandato, consiguiera que...

— Primero, dejar el club de una situación económica solvente. Y si consigo apaciguar las aguas y que no haya rencillas y que todos estemos orgullosos de pertenecer a nuestro club. Eso sería mi objetivo mayor.

— ¿Es posible acabar con el halo de exclusividad que persigue históricamente a las instituciones náuticas como esta?

— Antiguamente podía parecer un club exclusivo porque tenía muy poquitos barcos, muy poquitos socios y podía ser un poco más elitista. Desde que nos vinimos a esta sede eso se cambió. Hay un montón de convenios con la Universidad de Alicante para que sus deportistas, los estudiantes que quieran remar formen parte de nuestros equipos, le damos facilidades para hacerse socios. Una de las cosas que intentaremos hacer es una especie de regata Oxford-Cambridge entre la UA y la Miguel Hernández.

«Ahora nos toca una economía de guerra, pero siento que lograremos un club solvente, con futuro»

— Dígame su recuerdo más bonito en este club...

— Cuando Joan Lerma, en su último año como presidente de la Generalitat, intermedió para que la Autoridad Portuaria, que nos había cortado las alas y borrado del mapa, no dejara a la ciudad sin su club. A partir de ahí todo cambió, vimos que podíamos tener futuro. Luego nos vinimos aquí y construimos lo que tenemos hoy.

— Hay quien ve en esta última votación una vuelta a la raíz, al origen a la tradición, ¿lo comparte?

— En esta vida tienes que analizar tu pasado para diseñar tu futuro y no podemos obviar, para ese futuro, de dónde venimos y lo que somos. En este club no hay lujo asiático, al contrario, es austero, el lujo es el emplazamiento de las instalaciones y la ciudad en la que vivimos. Tenemos que hacer una anamnesis para ver el diagnóstico y ver qué tratamiento tenemos que hacer para poder sobrevivir 100 años más.

Javier Romero, en la sala de juntas del RCRA, durante la entrevista concedida a INFORMACIÓN.

Javier Romero, en la sala de juntas del RCRA, durante la entrevista concedida a INFORMACIÓN. / Jose Navarro

— ¿Qué mueve a un señor que ha triunfado en su oficio, que podía pensar en vivir en paz, tranquilo, disfrutando del ocio en este tramo de la vida a embarcarse en una aventura de este calibre?

— Muchas reuniones con amigos y con socios en las que veíamos que perdíamos lo que teníamos, que las decisiones que se estaban tomando eran desafortunadas y que el camino que llevaba el club no era el que queríamos. Eso fue lo que nos hizo montar un equipo. Ellos decidieron luego que la cabeza visible tenía que ser yo.

—¿Cómo le gustaría que se recordara esta etapa en lo personal?

—Si dentro de muchos años alguien me recuerda como el presidente que vino a deshacer el lío con el club y devolvió la confianza a los socios en la institución estará bien.

— ¿Cree que lo conseguirá?

— Es mi intención, otra cosa es que lo logre. Creo que tengo el equipo perfecto para poderlo hacer.

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