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Balonmano | Liga Asobal | J.24

Exhibición brutal del Horneo para continuar en la élite

Los alicantinos vuelven a tumbar a un excelente Granollers con un Domenech estelar que da la permanencia virtual al equipo de Roi Sánchez

Iván Motoya, en la línea de 6 metros, lanza para batir a Luka Krivocapic, en Alicante.

Iván Motoya, en la línea de 6 metros, lanza para batir a Luka Krivocapic, en Alicante. / Ismael Corbí

Pedro Rojas

Pedro Rojas

Balonmano arrollador, eléctrico, preciosista. Uno que reconcilia a la ciudad con su pasado legendario, que demanda un mayor cariño de sus habitantes. Triunfo generoso, apabullante, tanto que puede parecer hasta fácil visto desde fuera. Pero no. El Horneo Alicante fue capaz de maniatar a una de las plantillas más exuberantes de la Liga Asobal, repleta de talento joven, con Pablo Urdangarín, Marcos Fis y Luka Krivocapic honrando sus apellidos de manera elegante, sensacional.

Roi Sánchez celebra con su equipo la victoria del Horneo sobre Granollers en el Pitiu Rochel.

Roi Sánchez celebra con su equipo la victoria del Horneo sobre Granollers en el Pitiu Rochel. / Ismael Corbí

Y no es la primera vez. Ha vuelto a suceder, pero en esta ocasión en casa, en un Pitiu Rochel puesto en pie para agradecer el derroche de virtudes ofensivas y concentración coral defensiva que sirvió, además de para reivindicar el trabajo de Roi Sánchez, para tumbar al tercero, a la cantera más prolija del país, que vuela sobre el parqué, que ofrece una multitud de recursos tácticos individuales casi infinita, que exige a sus rivales dar el 200% para poder batirla.

Sucedió en Alicante. Y gracias a ello, el Horneo puede creerse que el curso que viene repetirá en la élite del balonmano español. No es matemático todavía, pero solo una hecatombe insólita, una sin precedentes en los años de vida de la competición, despertaría de su sueño al club que preside Pepe Sánchez, creado por él casi de la nada, inventado contra todo pronóstico, que no pierde en su pista desde el pasado 22 de noviembre pese a ser un recién ascendido.

Décima victoria del curso, novena con el preparador gallego en el banquillo, y esta, bordando el juego, siendo determinante desde el área técnica, anticipándose a todos problemas, moviendo su banquillo con inteligencia y precisión milimétrica. Solo el Barça, inalcanzable, que ha ganado todos los títulos que se disputan en España desde la temporada 2013-2014, ha sido capaz de imponerse en Alicante de los tres que ocupan el podio actual de la liga. Y eso es mucho decir.

La fortaleza infranqueable del alicantino Roberto Domenech en la portería sirvió de punto de apoyo para gobernar una contienda exigente, sin margen para los fallos recurrentes, marcada por la brillantez del sobrino del Rey y su brazo izquierdo, capaz de dibujar tiros desde doce metros que terminan en gol.

El partido, disputado de tú a tú, de igual a igual, registró un intercambio de golpes colosal, excelso, uno en el que ninguno de los dos equipos fue capaz de marcar el ritmo, de imponer su poderío porque en ambos bloques era incontenible, parejo. Sumando todos, siendo pacientes, encontrando los espacios con circulaciones precisas, sin acumular pérdidas, jugando ambos un balonmano espectacular.

Ataques sin respiro que obligaron a los dos porteros a librar una batalla que acabó ganando el guardameta de Alicante al nieto del ‘Lanzapiedras’, al digno heredero de la grandeza de la leyenda del Tecnisán. Rivalidad majestuosa bajo palos que Domenech cerró con dos paradas de lanzamientos en seis metros en el tramo decisivo que valieron para impedir el mínimo atisbo de remontada visitante cuando el encuentro alcanzó su punto álgido a dos minutos del final: 29-28.

Borragán, Montoya, Torriko, Teixeira y el joven egipcio Hamza Abdalla fueron apareciendo sucesivamente para conseguir que la renta de tres tantos (19-16) labrada en el comienzo de la segunda parte se sostuviera hasta el final, respondiendo a cada latigazo de Granollers con acciones quirúrgicas, eficaces, desde todas las posiciones, en transición, en estático, con un recital de ataque inusual para un proyecto que dice aspirar a permanecer, que tuvo que cambiar de técnico antes de Navidad.

Roi Sánchez tuteló un triunfo sólido, incontestable, uno que reafirma la entereza del anfitrión de la próxima edición de la Copa del Rey, que le deja en la Asobal y le grita a la ciudad que ponga la vista en el balonmano, uno que este sábado ha recordado al del Calpisa.

FICHA TÉCNICA

HORNEO ALICANTE (31): Roberto Domenech; Parker (1), Oliver (-), Moreno (-), Robledo (2), Barreto (5), Montoya (7), -equipo titular- Faílde (-), Borragán (4), Méndez (-), Torrico (3), Teixeira (3), Escobedo (1), Hamza Abdalla (4), Gutiérrez (1), Dimitrievski (-).

FRAIKIN GRANOLLERS (28): Luka Krivocapic; Domingo (-), Palomino (1), Reguart (3), Pablo Urdangarín (8), Figueras (5), Franco (3), -equipo titular- Deumal (-), Marcos Fis (1), Armengol (-), Fischer (2), Guijarro (1), Castillo (4), Chaves (-), Panitti (-), Da Silva (-).

Marcador cada 5’: 3-3, 6-6, 7-8, 9-11, 13-13, 16-15, (descanso) 19-17, 21-20, 24-21, 26-23, 28-27 y 31-28 (final).

ÁRBITROS: Luis Colmenero y José Manuel Iniesta. Excluyeron dos minutos a Dimitrievski, por el Horneo Alicante; y a Marcos Fis, por el Fraikin Granollers.

INCIDENCIAS: partido correspondiente a la jornada 24 de la Liga Asobal que enfrentó al Horneo Alicante y al Fraikin BM Granollers, disputado ayer por la tarde en el pabellón Pitiu Rochel. 1.300 espectadores.

Puedes consultar la estadística completa pinchando aquí.

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