Gimnasia rítmica
El emotivo adiós de Sara Marín a la gimnasia rítmica
La ilicitana pone fin a su exitosa carrera tras más de 26 años entregándose en cuerpo y alma

La gimnasta ilicitana con sídrome de Down Sara Marín dice adiós a su pasión / Áxel Álvarez
La belleza del deporte reside en las historias que deja a su paso. Algunas de superación, otras de desarrollo personal o incluso ejemplos de progresos espectaculares. La lista es incontable y cada una cuenta con su belleza especial. Uno de estos relatos es el de Sara Marín, una gimnasta ilicitana con síndrome de Down que ha representado a la ciudad de Elche en la élite más alta del deporte durante décadas.
17 campeonatos de España, junto a otros triunfos en los campeonatos del mundo y en los Trisome Games le avalan, pero ahora, tras mucho tiempo meditándolo, ha llegado el momento de poner punto y final a una carrera llena de éxitos junto al Club Deportivo Algar.

Sara Marín, junto al pabellón inclusivo que lleva su nombre. / Áxel Álvarez
El motivo de la retirada es contundente. Tras 26 años dedicados en cuerpo y alma a la gimnasia rítmica, la ilicitana ha dicho basta por cansancio. La rutina, con entrenamientos de hasta cuatro horas algunos días, se empezaba a hacer cuesta arriba, pero era María José, su madre, quién la animaba a seguir ya no solo por ella, sino también por sus compañeras. "Llevaba dos años convencida de que se quería retirar y yo iba intentando que siguiese un poco más, pero ahora ya ha sido suficiente. Tenía claro que quería parar", comentaba María José.
La relación Sara-gimnasia rítmica viene de mucho tiempo atrás, para ser exactos 26 años. Su hermana mayor, Lidia, practicaba este deporte y ella desde bien pequeña la empezó a imitar. Fue en 2008 cuando empezó a competir y se convirtió en una pionera. Fruto de una casualidad en un certamen de la hermana mayor, tanto Sara como su familia descubrieron que ella también podía competir, pero por edad debía esperar hasta los 15 años.
Un cambio en los estatutos
No obstante, el presidente de la Federación de Deportes para personas con discapacidad intelectual, tras ver de lo que era capaz la ilicitana, decidió cambiar los estatutos para que pudiese entrar en competición.
Tras todos los logros, la ciudad de Elche honró a la deportista con un pabellón inclusivo a su nombre junto al de María Díez. Respecto a esto, a Sara le resulta imposible disimular el orgullo que supone, pese a que todavía no llegue a dimensionar la gesta en su plenitud.
Ahora arranca una nueva fase en la vida, una en la que deja apartada la gimnasia rítmica a un lado para empezar la vida laboral. Las ganas y la ilusión están por las nubes y no puede esperar el momento para empezar. Sin embargo y pese a estar agotada del deporte de alto rendimiento, Sara sigue animando a todas las personas a probar la gimnasia rítmica. "Primero les digo que practiquen, es un deporte muy bonito. Van a hacer muchas amistades y se lo van a pasar en grande", declaraba la 17 veces campeona de España.

Sara Marín posa en las gradas del pabellón. / Áxel Álvarez
Muy similar es el mensaje que manda su madre al resto de padres, en especial a los que tienen hijos con síndrome de Down. "Que no lo duden, el deporte es muy sano, no les enseña nada malo, justo al contrario. Hacen amistades y les viene genial físicamente. Ellos pueden conseguir cosas que no se pueden ni imaginar", piensa María José.
Autodefiniéndose como amable, cariñosa, simpática, inteligente y positiva, para Sara su madre es la gran referente. De la gimnasia rítmica lo que más echará de menos serán los viajes y el ambiente con el resto de compañeras, porque para ella son sus amigas. Mención especial para los hoteles y sus bufés libres, una de las pasiones de la ilicitana.
En la última competición no tuvo la fortuna deseada. Pese a ello, Sara le guarda un cariño tremendo. La cinta le jugó una mala pasada y la ilicitana terminó en el tercer escalón del podio. Un emotivo abrazo con las dos primeras clasificadas compensó todo el certamen en la que fue la despedida oficial.
Observando todo con perspectiva, ni el más optimista hubiese dibujado una carrera tan exitosa como la que ha tenido Sara Marín, obviamente con sus subidas y bajadas. Ahora es el momento de emprender un nuevo camino y de dejar en el recuerdo la pasión que tanto tiempo ha estado acompañando.
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