Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Balonmano

Horneo Alicante-Bada Huesca: El Ferrándiz no fue el Pitiu

El conjunto alicantino cae en un ambiente que se fue calentando con el paso del partido... pero que no fue suficiente para ganar

Imagen de la grada del Centro de Tecnificación con aficionados del Horneo Alicante.

Imagen de la grada del Centro de Tecnificación con aficionados del Horneo Alicante. / Héctor Fuentes

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
David Marín

David Marín

Le costó entrar en ebullición al Centro de Tecnificación o pabellón Pedro Ferrándiz, pero cuando lo hizo caldeó al máximo el ambiente en busca de ese empujón que necesitaba el Horneo Alicante para imponer su teórico favoritismo ante Bada Huesca. No pudo ser.

El desenlace del encuentro, con la última posesión finalizada en pérdida de Ander Torriko, dejó descompuestas las caras de todos los aficionados al balonmano de Alicante. El hogar del Pitiu Rochel se echó de menos. La historia se frenó en los cuartos de final.

Aficionados del Horneo reponen fuerzas durante el descanso.

Aficionados del Horneo reponen fuerzas durante el descanso. / Héctor Fuentes

El día de hermandad deportiva comenzó con una Fan Zone en la que se dieron cita, desde lugares de toda España, los aficionados de los ocho equipos presentes en la terreta para este evento, siendo los de Cuenca, Torrelavega e Irún los más numerosos, por lo que respecta a foráneos. Hubo música, baile, risas e intercambio de pareceres antes, durante y después de los partidos.

12 horas de balonmano

La jornada dio comienzo en torno a las once de la mañana y se cerró doce horas después, con el peregrinaje de los seguidores del Horneo tras despertar del sueño de la Copa y la continuidad en el mismo de los de Huesca, que se unían así a los de Barça, Bidasoa y Nava.

La grada del Ferrándiz, quizás demasiado desperdigada en cuanto a la organización de los seguidores locales, entró en combustión en la segunda parte tras un primer acto contemplativo. Lo hizo con las paradas de Domenech, la garra de Montoya, la clase de Torriko y los ánimos de Parker y Teixeira.

Por un momento pareció que así se tumbaba la resistencia de un Huesca que, pese a su reciente descenso a División de Honor Plata y al holgado triunfo alicantino en el duelo entre los mismos contendientes de hace solo unos días (34-27), mostró coraje, igualó la contienda y notó menos los nervios a la hora de la verdad. Así finaliza un año histórico para el Horneo Alicante. Derrotados en su ciudad... a escasos metros de casa.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents