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El Horneo se atasca en la noche de las desgracias y se queda fuera de la Copa

Los alicantinos pierden frente al descendido Bada Huesca el pase a semifinal en una cita histórica en la que la lesión de Borragán y el portero Ben Tekaya arruinan el sueño

Iván Montoya, desestabilizado, consigue armar el brazo en su caída para disparar a puerta en Alicante.

Iván Montoya, desestabilizado, consigue armar el brazo en su caída para disparar a puerta en Alicante. / HECTOR FUENTES

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Pedro Rojas

Pedro Rojas

Los días señalados, los que llevan el apellido histórico en alguna de sus aristas, liberan un gas tóxico que tiende a jugar malas pasadas cuando se respira profundamente durante mucho rato. Adormece, impide pensar con claridad, le añade fatiga a las piernas, a los brazos, a los pensamientos, y todo cuesta más. Los días señalados se comportan como un bisturí olvidado en el bolsillo de la chaqueta, si te descuidas, te rebanan el alma. Y lo que hace solo cinco días parecía fácil, sencillo, se torna un desenlace hosco, desagradable, helador.

El Horneo Alicante se despide de su Copa del Rey, la del recuerdo del medio siglo del triunfo en este mismo torneo del Calpisa, de los 40 años en que lo consiguió Tecnisán. El heredero de aquella pátina gloriosa del balonmano provincial se queda fuera a las primeras de cambio. Lo hace en una noche densa, no disfrutada ni siquiera en la grada, en un pabellón con mucha butaca vacía, atenazado por el eco ahogado de la animación que se evapora en la inmensidad del Centro de Tecnificación, que no logra hacerse notar, primero por la angustia y luego por el desasosiego de un desenlace criminal.

James Lewis Parker se suspende en el aire para buscar el gol defendido por el cubano Cordies.

James Lewis Parker se suspende en el aire para buscar el gol defendido por el cubano Cordies. / HECTOR FUENTES

El Bada Huesca, que la semana pasada cayó 34-27 en el Pitiu Rochel en un partido inservible, el último de la temporada, con los aragoneses descendidos a la segunda categoría después de 15 años seguidos de pelea en la Asobal, apeló al orgullo pisoteado del condenado al desahucio para aguarle la fiesta al anfitrión, al equipo que estrenaba camiseta exclusiva, diseñada para la ocasión, que se veía en semifinales inconscientemente y se topó con eso tan doloroso que es la frustración, el querer y no poder, el intentarlo sin desfallecer a pesar de que no esté siendo tu mejor día.

Derrota por la mínima (31-32) en una actuación coral desigual de los alicantinos, aunque sin dejar de competir, cosido a la cancha, entregándose en cada acción, en cada balón dividido. Falló la cabeza, a veces echó balones fuera la impaciencia, el deseo de seguir vivo, de no defraudar. Puede que hubiera, porque lo hubo, un exceso funesto de infortunio, de pequeños desastres, de acciones mínimas, puntuales, que echaron por tierra, inclementes, el enorme trabajo defensivo y la fortaleza de Roberto Domenech en la portería.

Sin lamentos

Pero no se puede lamentar lo que a todas luces es un éxito. La Copa del Rey era el premio, uno excesivo para quien acaba de aterrizar en la élite, para quien las ganas le responsabilicen de más. Roi Sánchez planteó un partido duro. No existía otro posible. El Horneo aguantó de pie detrás y pegó cuando pudo, de un modo menos colectivo que Bada Huesca, que se plantó en los cuartos de final con el dolo ya pasado, decidido a regalarse un último baile antes de iniciar su exilio por la División de Honor Plata.

Parker y Borragán sostuvieron a los locales con un ejercicio de facultades individuales soberbio a nivel ofensivo. Domenech suplió a David Failde bajo palos y contuvo la inercia anotadora de los hombres del genio Nolasco. La igualdad fue máxima. Nunca más de dos goles de renta para nadie. Siempre cerca, siempre cara a cara, sin desfallecer, sin dejarse ir, sin dejar que se notasen las exclusiones.

El capitán del Horneo Alicante Darko Dimitrievski intenta batir al tunecino Fradj Ben Tekaya, infranqueable bajo los palos.

El capitán del Horneo Alicante Darko Dimitrievski intenta batir al tunecino Fradj Ben Tekaya, infranqueable bajo los palos. / HECTOR FUENTES

El 17-18 al descanso era la prueba. Después, más intensidad, más brío, más piernas en defensa, más energía y muchos desajustes en las dos líneas de contención, mezclando sistemas, sin dejar de rotar, de sostener la energía, de luchar y luchar. Montoya participó más, Roi halló el modo de conectar con el pivote y cuando tocaba asestar el golpe final, cuando todo apuntaba a ello con 29-27 en el marcador a falta de 10 minutos, un cruce con tropiezo de Borragán eliminó de la ecuación el valor diferencial.

Su salida de la cancha apoyado en sus compañeros, sin apoyar el pie, fue un augurio punzante, gélido. Aun así, el Horneo continuó bregando, sin fluidez en ataque, pero empujando, intentando hundir a la defensa del Bada, que encontró en los lanzamientos desde el punto de penalti su única tabla de salvación. Solo uno falló Dani Pérez de los ocho que le permitieron ejecutar.

Con la eliminatoria igualada desde los siete metros (31-31), a 180 segundos del desenlace, Nolasco se aferró a una posesión larga para sortear la amenaza de pasivo forzando contactos, ganando centímetro a centímetro hasta que el cubano Alejandro Cordies, desde sus casi tres metros de envergadura, armó el brazo, encontró la fisura, el hueco, y coló la bola a media altura en la portería de Domenech.

Al alicantino, colosal, le faltó la intuición y la mano dura del tunecino Ben Tekaya, que en el otro marco acabó ganando la partida, siendo clave en la eliminatoria con 13 intervenciones salvadoras, la mayoría cuando su equipo las necesitaba más. Falló Torriko en el último viaje, equivocó el pase, y si alguien se lo tiene en cuenta quizá sea porque es la primera vez que le ve jugar. Fin de temporada, cabeza arriba.

Ficha Técnica:

► HORNEO ALICANTE (17+14): Failde y Doménech en portería; Montoya (5), Borragán (4), Méndez (1), Oliver, Torrico (2), Lopes, Moreno de la Santa, Robledo (5), Escobedo, Barreto (5), Lewis Parker (6), Abdalla (1), Gutiérrez (2), Dimitrievski

► BADA HUESCA (18+14): Decsi y Ben Tekaya en portería; D. Pérez (8), Paulo (1), De Souza, Moya (3), Suárez (1), Rodríguez (1), C. Pérez (1), Davyes, García, Tchitombi (4), Parera (6), Nenadic (1), Amjad (2), Cordiés (4)

► Marcador cada 5 minutos: 3-2, 5-5, 9-10, 10-10, 12-13 y 17-18 (descanso) 20-21, 23-22, 26-25, 28-27, 30-30 y 31-32.

►PABELLÓN: Centro de Tecnificación de Alicante es el escenario elegido para la disputa de la fase final de la 51ª edición de la Copa de S. M. el Rey de Balonmano del 5 al 7 de junio de 2026. 3.000 espectadores.

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