Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Baloncesto

Pedro Rivero vuelve a Alicante para entrenar al HLA

El técnico segoviano regresa al Lucentum cinco años después de su salida del club y firma por dos temporadas

Celebración del ascenso a la extinta LEB Oro en 2019, actual Primera FEB

Celebración del ascenso a la extinta LEB Oro en 2019, actual Primera FEB / ALEX DOMINGUEZ

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pedro Rojas

Pedro Rojas

Golpe de efecto. El HLA Alicante recupera al entrenador que le devolvió a la primera plana nacional tras la extinción del CB Lucentum, el técnico que ha firmado los mejores números en la entidad y ha conseguido extraer un mayor rendimiento a su plantilla, dotando al equipo de una identidad muy reconocible dentro de la cancha que logró calar en el ánimo de grada, que ve como vuelve a reencontrarse con Pedro Rivero un día después del muy mejorable anuncio de la destitución de Rubén Perelló, otra figura relevante en la historia agridulce del conjunto alicantino.

El preparador segoviano se ha comprometido con el primer equipo de la Fundación Lucentum para las dos próximas campañas, confirmando un proyecto a largo plazo que coincide con la llegada a la dirección deportiva de Armando Guerrero. Juntos deberán construir un proyecto que tiene como horizonte el ascenso a la Liga Endesa.

El acuerdo, alcanzado tiempo atrás, no se ha concretado hasta que la directiva ha pactado la extinción del vínculo con Perelló, al que le restaba una campaña más en Alicante. Una vez sellado ese pacto de salida, con el banquillo vacío de manera efectiva, se ha procedido al anuncio de la vuelta a casa del entrenador castellanoleonés cinco años después de dar por cerrada su primera etapa al frente del vestuario lucentino, en la que certificó un ascenso a la desaparecida LEB Oro (rebautizada Primera FEB) liderando un proyecto deportivo que batió todos los registros en LEB Plata, en la que también ganó la Copa Princesa de Asturias.

Desgaste excesivo en su primera aventura en un banquillo

Al final del curso 2020-2021, Rivero comunicó su decisión de buscar un nuevo desafío tras el desgaste sufrido en Alicante y justo después de una cruel eliminación en las semifinales del "play-off" en Lugo, frente a Breogán, en el quinto partido de una serie en la que, a pesar de todas las adversidades, fue capaz de plantar cara al coloso gallego, que fue quien terminó subiendo a la ACB, en la que sigue desde entonces.

Pedro Rivero dirige al Lucentum en la semifinal del ascenso a la ACB frente a Breogán, en Alicante.

Pedro Rivero dirige al Lucentum en la semifinal del ascenso a la ACB frente a Breogán, en Alicante. / JOSE NAVARRO

Su destino fue otro equipo que, con mayor presupuesto, ambicionaba lo mismo que el Lucentum. Pedro Rivero no defraudó. Cumplió con las expectativas y situó al Zunder Palencia, en su segunda campaña al frente, la 2022-2023, en la élite del basket español, sumando, además, la conquista de otra Copa Princesa de Asturias.

El extraño (y exitoso) paso por Estudiantes

Su incuestionable e impecable trayectoria como base —ascendió con Zaragoza, en 2010; con el Murcia, en 2011; con el Lucentum, en 2013, y con el Ourense en 2015— y la posterior como técnico, llevaron a uno de los históricos de la Liga ACB, uno de los únicos tres grandes que jamás habían descendido, a depositar en el segoviano el difícil reto de sacar al Estudiantes de las garras de la LEB. Estuvo cerca. En su primer intento, lo clasificó para la Final a Cuatro del "play-off" en la 2023-2024, y se quedó a las puertas. Perdió la final contra Lleida.

Pedro Rivero, durante su estancia en el banquillo de Movistar Estudiantes, su último club.

Pedro Rivero, durante su estancia en el banquillo de Movistar Estudiantes, su último club. / FEB

En el segundo, no le dejaron acabar. Fue despedido yendo segundo (por detrás del potente San Pablo Burgos), con un balance de 22 triunfos y solo tres derrotas, y en mitad de una racha de siete victorias consecutivas. Su salida, no aclarada nunca ni por la directiva de Ignacio Triana ni por el propio Rivero, que lo vivió con total incredulidad, según contó él mismo después, le ha tenido alejado de la competición una temporada.

Ahora, descansado, con la mirada limpia y la mente despierta, regresa a la primera línea convencido de que podrá reeditar en Alicante otro logro de la dimensión del primero, el que valió para estabilizar un club salvado de la indigencia en una ciudad que no pierde la esperanza de revivir tiempos pretéritos gestionados con mejor cabeza, más realismo y muchos menos delirios de grandeza de megalómano empedernido. Vuelve Pedro Rivero y no hay que explicarle nada porque del club lo sabe todo. De la liga, también, así que este 6 del 6 de 2026 comienza un nuevo tiempo para el Lucentum de Alicante, ojalá termine bien.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents