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La travesía Tabarca-Santa Pola vuelve a conquistar a 1.405 nadadores: "El último kilómetro ha sido a corazón"

Los participantes destacan un mar en calma y sin medusas en otra edición marcada por el buen ambiente de una de las grandes citas de las aguas abiertas

Travesía a nado Tabarca - Santa Pola

Travesía a nado Tabarca - Santa Pola / Héctor Fuentes

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Sara Rodríguez

Sara Rodríguez

Hay pruebas deportivas en las que el cronómetro marca el resultado. Y hay otras en las que lo verdaderamente importante empieza mucho antes de cruzar la meta. La travesía a nado entre la isla de Tabarca y la playa del Varadero de Santa Pola volvió a demostrar este domingo por qué está considerada como una de las grandes citas de las aguas abiertas en España. No solo por sus casi seis kilómetros de recorrido, sino por el escenario privilegiado en el que se desarrolla y por las historias personales que cada año se lanzan al mar junto al bocinazo de salida.

A las 7.30 horas, 1.405 nadadores comenzaron a recorrer los 5.900 metros que separan la primera reserva marina de España de la costa santapolera. Lo hicieron después de llegar al amanecer a Tabarca a bordo de las tradicionales tabarqueras, en un trayecto que ya forma parte de la experiencia de una prueba organizada por el Club Natación Alone con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Pola.

El Mediterráneo se convirtió este año en el mejor aliado de los participantes. Sin medusas, con el mar tranquilo y unas condiciones prácticamente perfectas, la jornada permitió disfrutar de la travesía en todo su esplendor. "Las condiciones del mar han sido magníficas, no ha podido salir un mejor día", resumía Fernando García al finalizar el recorrido.

Una opinión compartida por muchos de los nadadores que iban alcanzando la playa del Varadero a partir de las 9.35 horas, cuando comenzó a llegar el grueso de participantes. En la meta les esperaba una amplia infraestructura con duchas, avituallamiento, una gran carpa para resguardarse del sol y servicio de masajes, pero sobre todo la satisfacción de haber completado uno de los recorridos más emblemáticos del calendario nacional.

Desde Villamarchante, Daniel Eón no ocultaba su entusiasmo tras salir del agua. "La travesía muy bien, el agua estaba espectacular, de las mejores travesías de España. La recomiendo a cualquier nadador que la haga al menos una vez", aseguraba.

Participación

Para muchos, precisamente ese era el gran objetivo: disfrutar del recorrido. Luis Aguirre, llegado desde Albacete para estrenarse en la prueba, reconocía que los nervios le acompañaron antes de la salida. "Era mi primera vez, al principio estaba muy nervioso y luego pues a disfrutar", explicaba todavía con la emoción del reto recién conseguido.

También debutaba Marisol Alonso, de Valencia, que destacaba la calma del mar y la experiencia vivida. "Me ha gustado mucho, el mar estaba tranquilísimo. Al principio había muchísima gente, al final también y luego iba bien. Es la primera vez que lo hacía, estoy muy contenta".

No todos vivieron la travesía de la misma manera. Para quienes buscaban un buen tiempo, el esfuerzo fue creciendo con cada brazada. Pablo Serrano, de Elche y miembro de LA 208 Triatlón Club, describía así el desgaste físico del recorrido: "Se ha hecho un poco dura. Los cuatro primeros kilómetros bien, a partir del cuatro y medio ya se empieza a sufrir, los brazos se cansan y se hace duro. Es constancia y hasta que llegas al final, el último kilómetro es a corazón lo que te dé. Se llega sufriendo, pero se lleva".

Porque la travesía de Tabarca no entiende de edades ni de procedencias. Entre los participantes había más de 23 nadadores menores de 17 años, varios deportistas que superaban los 80 y otros muchos por encima de los 70. A ellos se unieron aficionados llegados desde Italia, Argentina y Países Bajos, entre otros, además de numerosos puntos de la Comunidad Valenciana y de provincias como Madrid, León, Guadalajara o Albacete.

La dimensión de la prueba queda reflejada también en el interés que despierta. Para esta vigésimo novena edición se preinscribieron 2.715 personas, aunque el límite de 1.405 participantes, fijado por motivos de seguridad y logística, obligó a realizar un sorteo para adjudicar las plazas.

Clasificación

En el plano deportivo, Miguel Bou Bernabeu, se impuso en categoría masculina con un tiempo de 1:17:23, seguido de Antonio García Rodríguez, del Club Natación Máster Murcia (1:17:30), y de Daniel Ponce Jiménez, que competía de forma independiente (1:17:46). En categoría femenina, la victoria fue para Pilar Abella Molés, independiente, con 1:23:11, por delante de Helena Álvarez de Arcaya (1:25:31) y Julia Serrano Martínez, del Club Natación Pichón Elche (1:28:09).

Sin embargo, más allá de la clasificación, la imagen que volvió a dejar esta travesía fue la de cientos de personas llegando a la arena con el cansancio reflejado en los brazos y una sonrisa difícil de borrar. Después de casi seis kilómetros de mar abierto, muchos coincidían en la misma sensación: la de haber disfrutado de una experiencia que va mucho más allá de una competición.

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