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FÚTBOL (MUNDIAL): ESPAÑA-PORTUGAL (1-0)

El talismán Merino mete a España en cuartos en el último baile de Cristiano

Un gol del pamplonica en el minuto 90 deja en la cuneta a los lusos, que fueron dominados por una España donde Olmo fue el mejor.

Mikel Merino recibe el balón con el que anotó el tanto del paso de España a cuartos

Sara Fernández

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Fermín de la Calle

Fermín de la Calle

Madrid

España jugará los cuartos de final. Y lo hará gracias a un gol de Mikel Merino, un jugador cuya presencia ha estado en el aire por una lesión. Pero el navarro llegó a tiempo y volvió a ser talismán, en pleno San Fermín, para decidir un partido crucial en el que la fe española fue más fuerte que las ganas de los portugueses de nadar hasta la orilla de la prórroga. En otro choque denso, con momentos para unos y para otros, España participó en el último baile de Cristiano Ronaldo, que se marcha sin ganar a los nuestros en un Mundial. Los de De la Fuente dominaron el encuentro, aunque siguieron evidenciando que no están en su mejor momento todavía. Pero tendrán otro partido para seguir creciendo: será el viernes y el rival será Bélgica o los Estados Unidos de Trump e Infantino.

El Mundial transita por su fase decisiva mientras conviven dos corrientes futbolísticas. Una, la del llamado “fútbol moderno”, se cimenta en las transiciones con selecciones como la Francia de los Mosqueteros (Mbappé, Dembélé, Olise y Barcola), la nueva Inglaterra de Tuchel o los vikingos noruegos de Haaland. La otra la abanderan las selecciones que ponderan el fútbol asociativo y maduran las ocasiones cosiendo pases hasta generar la superioridad como la Argentina de Messi o las protagonistas de este ‘derbi ibérico’ en Dallas. La Portugal de Vitinha y Neves, y la España de Pedri, Rodri y Olmo. Ambas con una idea de juego común, cuidar el balón, matizada por la idiosincrasia y el vértigo de sus extremos.

Oyarzabal perdona

España, en esta versión infranqueable, seguía exhibiendo hambre a la hora de presionar tras pérdida para recuperar muy arriba. A los siete minutos Oyarzabal desperdició un mano a mano ante Diogo Costa tras un delicioso pase filtrado por Olmo. El susto activó a los portugueses, que comenzaron a amasar la posesión. Cristiano hizo trabajar a Unai, firme bajo palos. Al cuarto de hora, con Rodri exhibiendo jerarquía y Pedri errático, Lamine se asomó al partido con una rosca que terminó remachando Baena. Pero dos manos de Diogo Costa abortaron el gol. Era un partido de momentos en el que el peligro se acrecentaba cuando se estiraban las posesiones. Los dos púgiles cruzaban golpes mientras se protegían con la guardia alta e intercambiaban el centro del ring.

El partido estaba cargado de electricidad. Los pases de seguridad lusos se convirtieron en patadones rifados pasada la media hora. Costa sumó su cuarta intervención a centro de Cucurella y Olmo regaló un gol que no encontró rematador en el área pequeña. Sufría Portugal, pero en el tramo final dos remates de Joao Félix y Cristiano y un zurdazo al larguero de Nuno Mendes daban oxígeno a los de Roberto Martínez. Igualdad a los puntos, al descanso, con Diogo Costa, Olmo y Rodri destacados y Pedri y Lamine desaparecidos.

La segunda parte amaneció más abierta, aunque la principal novedad llegó cuando Lamine dejó atrás a Nuno Mendes y éste se llevó la mano a los isquios. El del PSG se marchaba y a Yamal se le abría una puerta con Semedo enfrente. La primera grieta en la roca portuguesa. El contratiempo dejó tocados a los lusos, pero España seguía cometiendo errores impropios que confirmaban que no ha llegado al Mundial en su mejor momento ni físico ni mental. Pedri y Baena seguía equivocando el último pase, Lamine no terminaba de arrancar y Oyarzabal estaba desaparecido en el área, donde se habría encontrado un par de balones maravillosos para rematar. Olmo estaba demasiado solo, aunque al menos atrás el despliegue de centrales y laterales era intachable. La pausa de hidratación llegaba con Portugal aculada en su área y España empujando con más voluntad que brillantez.

Unai Simón realiza una parada a remate de Cristiano Ronaldo en el partido entre España y Portugal de octavos de final del Mundial.

Unai Simón realiza una parada a remate de Cristiano Ronaldo en el partido entre España y Portugal de octavos de final del Mundial. / Mariscal / EFE

El último cuarto arrancó con Joao Félix dejando su sitio a Leao buscando crear una amenaza en ataque para sacar a los suyos del área. Diogo Costa se sacudió un centro envenenado de Lamine y Bruno puso en peligro a Unai mientras el partido mutaba de combate de boxeo a partida de ajedrez. La entrada de Ferran aportó dinamismo a un choque que comenzaba a oler a prórroga, como tres de los cinco últimos precedentes. Cada minuto que pasaba aumentaban las ganas de no equivocarse cuando De la Fuente cambió de alfiles (Merino y Fabián por Pedri y Olmo).

Gol de Merino

Y entonces apareció el talismán. Levantaba el cuarto árbitro el marcador indicando seis minutos de descuento cuando una falta en campo portugués fue rápidamente sacada por Mikel Merino, que tocó para Fabíán, este pasó a Rodri que de primera tocó a Ferrán y el azulgrana filtró un pase a Merino, que encaró a Diogo Costa y clavó la pelota rasa en la red. Los tres jugadores que habían entrado participaban en la jugada del gol. Y Merino, como ante Alemania en la Eurocopa, clasificaba a España para cuartos dejando, una vez más, a Portugal en el camino. El derbi ibérico volvió a salir cara.

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Fuente: El Periódico

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