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Mundial 2026

La ilusión marroquí y el apoyo de la provincia no son suficientes

La afición del país norteafricano se dio cita en Alicante y Crevillent para tratar de seguir con un sueño que Francia acabó frustrando

Ambiente de Mundial en Crevillent durante el Francia-Marruecos de cuartos

Ambiente de Mundial en Crevillent durante el Francia-Marruecos de cuartos / Áxel Álvarez

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David Marín

David Marín

Alicante

Hay sueños que tienen su inicio, su desarrollo y su final. El de la afición marroquí en este Mundial concluyó ante una Francia que asusta (y apunta a España en una hipotética semifinal), superior de principio a fin en el duelo de cuartos de final. Otra vez la selección norteafricana se plantó entre los mejores del campeonato. Y desde la provincia se vivió de manera muy especial.

Alicante y, sobre todo Crevillent, reunieron a numerosos grupos de aficionados de Marruecos que estaban dispuestos a dejarse el aliento para que su apoyo llegará a miles de kilómetros de distancia. Cualquier gramo de fuerza sería agradecido por los Brahim, Hakimi, Bono y compañía ante el reto que tenían por delante. Superar a un combinado galo que no frena y que se sigue postulando para ganar su tercer título mundial.

Los futbolistas marroquíes se defendieron con todo y el sufrimiento en Crevillent, en distintos lugares desde los que sus compatriotas mandaban apoyo moral para mantener el cero en la portería de Bono, y Alicante, que también reunió a un buen número de seguidores del país africano en el centro y en Colonia Requena, era constante. Se resistió hasta que se pudo. A falta de ocasiones, se jaleó el penalti parado por Bono a Mbappé en la primera parte. Y se agradeció que el larguero repeliera el disparo lejano de Digne.

Todo hasta que Mbappé volvió a aparecer en escena, en torno a la hora de partido. Y cuando Marruecos parecía que podía encontrar alguna grieta en el entramado de Deschamps, que tampoco ofrece demasiadas opciones atrás para conceder algún gol. El tanto del madridista, bellísimo, echó por tierra la ilusión marroquí, en Estados Unidos y en la provincia. Lejos de tener tiempo para creer en el milagro, Dembele sentenció rápidamente el duelo. Ya era un imposible. El partido terminó y tanto Marruecos como Crevillent y Alicante volvieron a la realidad. Fin al sueño mundialista. En 2030, como organizadores, regresará.

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