Mundial 2026
Alicante llora de alegría por Argentina y Benidorm de pena por Inglaterra
La provincia vive con intensidad la segunda semifinal del Mundial, que se decanta del lado sudamericano

De la euforia a la desolación: así vivió la afición inglesa en Benidorm el partido ante Argentina / Rafa Arjones

Lágrimas en Alicante y en Benidorm. Con sensaciones diferentes. Las primeras, de alegría. Las segundas, de pena. Un dolor muy profundo para quienes se vieron clasificados hasta el minuto 88 de partido. Una algarabía inmensa para aquellos que jalearon y se encontraron una remontada exprés. Otra más. Y es que, con Messi, todo es posible.
Estés en Rosario, en Atlanta o en Alicante. La afición argentina volvió a conquistar el corazón de la capital de la provincia. Está ocurriendo durante todo el Mundial, en el que en los balcones son la segunda bandera más visualizada, tras la española. O por las calles, lo mismo con las camisetas.

Héctor Fuentes
Los argentinos convirtieron el centro de Alicante en una "mini Bombonera". O un "mini Monumental", para que nadie se sienta ofendido o excluido. No es el motivo de estas líneas. Gritaron a pleno pulmón el himno, como sus futbolistas en Estados Unidos. Señalaron al inglés como el enemigo, rivalidad histórica, en lo futbolístico y en lo social.
Y, como siempre, no dejaron de creer. Ni siquiera cuando Gordon puso el 1-0 en el minuto 55 de partido. Nadie se marchó, nadie se separó del grupo. Todos a una. Entonces, Argentina se dio cuenta de que podía jugar al fútbol, al de verdad. De que no solo existía el camino del "otro fútbol". Y menos cuando tienes a Messi en tu equipo.
Creer hasta el final tuvo su recompensa. Los tantos de Enzo Fernández, en el minuto 85, y de Lautaro Martínez, en el 92, hicieron estallar a los albicelestes de toda la provincia que se congregaron en Alicante. Otra final de Mundial. Finalísima, sin necesidad de doble ese. Y contra España.
A kilómetros de allí, en Benidorm, "colonia" inglesa por antonomasia, se vivió la otra cara de la moneda. El proceso contrario al narrado en los párrafos anteriores. La cerveza y el sol no faltaron, la valentía de su seleccionador y sus jugadores, sí.
Hubo protestas y quejas por las artes argentinas en el inicio del encuentro. Hubo alegría tras el 1-0... y esa sensación de que lo mas difícil estaba hecho. Pero, entonces, llegaron las muecas, consecuencia de esa decisión de meterse atrás cuando lo tienes todo de cara.
El centro de Alicante, lleno de hinchas argentinos para ver la semifinal del Mundial frente a Inglaterra / Héctor Fuentes
Y todos los ingleses fueron castigados, incluidos los de Benidorm, que seguramente seguirán con sus rutinas habituales por nuestra zona, pero que continuarán sin saber lo que es (volver) a ganar un Mundial. Que al inventor del fútbol le echen por cobarde tiene delito.
Argentina e Inglaterra lloraron. Alicante y Benidorm también. Es el fútbol. Misma situación física, opuestas sensaciones. La noche se hizo larga para ambos, pero mientras unos celebraban y sueñan con su cuarto título, los otros lamentaban la falta de valentía de su equipo y tendrán que esperar otros cuatro años para soñar con el Mundial.
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