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Mundial 2026

La segunda estrella brilla en las calles de Alicante

La ciudad engalana Luceros como en sus mejores noches y se deja la garganta celebrando el éxito conseguido en Nueva York por los hombres dirigidos por Luis de la Fuente

La segunda estrella de La Roja conquista Alicante: así ha sido la celebración en Luceros

Jose Navarro

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David Marín

David Marín

Alicante

Hay sonidos que dependiendo del contexto pueden producir placer o irritación. Uno de ellos es el bocinazo de un coche, de cientos de ellos, mejor dicho. En un atasco te enervan. En una celebración son una sinfonía que te lleva a recordar que eres el mejor del mundo. Cada estruendo, cada grito, cada exaltación que físicamente quiebra tu tímpano lo sana el hecho de recordar, insistimos, que eres el mejor del mundo porque minutos antes Ferran Torres ha hecho el gol de nuestras vidas. O, al menos, el de los últimos 16 años de nuestras vidas.

Y es entonces cuando se producen las masificaciones en cada ciudad. En la plaza principal o en aquel monumento dedicado a las celebraciones locales. Las calles se pintan de rojo y gualda, dando brillo a la oscuridad de la noche. A 6.000 kilómetros de allí, en Nueva York, brilla la segunda estrella del fútbol masculino español. Su haz de luz llega hasta ese «allí», que en nuestro caso es Alicante. Después de dos horas de tensión, de luchar contra todos los elementos, deportivos y extradeportivos, toca salir a la calle. Celebrar.

Y, en Alicante, todas las calles en materia de celebraciones dirigen a un punto principal: Luceros. El nexo de unión del herculanismo lo fue en esta ocasión con motivo de la victoria de la selección española. Esa que nos une a todos. Porque, aunque la mayoría de los miles de aficionados y aficionadas que la noche en que España ganó su tercer Mundial de fútbol, el segundo masculino, eran alicantinos, hasta la plaza se acercaron también aquellos que vieron el partido en la capital de la provincia procedentes de otros lugares del mapa, tanto de la zona como del resto del país... o del extranjero.

Alicante está de fiesta: España se proclama campeona del mundo por segunda vez

Jose Navarro

Alicante recordó 16 años después lo que es sentirse en la cima del mundo futbolístico. Lo hizo como la amalgama que es, una unión de sexos, razas, creencias y motivaciones que a las 00.02 horas del 20 de julio gritó de alegría porque España había ganado a Argentina y tomó rumbo desde su casa, la de algún amigo, una zona de bares, el puerto junto al mar o el Centro de Tecnificación para compartir esa alegría de añadir una segunda estrella al pecho de esas camisetas que han invadido la ciudad durante el último mes. El día de la final de las finales, la cantidad de zamarras rojas y blancas (la de moda en estos tiempos) ha permitido recordar que, pese a aquellos que tratan de remarcar nuestras diferencias, es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Entre otras cosas, el sentimiento de pertenencia a la Roja.

En las calles de Alicante, entre la euforia de ganar con tanto merecimiento como sufrimiento, hubo nombres que resaltaron en el recuerdo de los aficionados. El nuevo héroe, sucesor de Andrés Iniesta, es Ferran Torres, un delantero al que posiblemente un altísimo porcentaje de quienes ahora le adoran hace nada le criticaban. Eso también es fútbol, al ascenso y descenso a los altares y los infiernos, respectivamente. En Luceros y sus alrededores, pese a que el clima caluroso hizo parecer que estábamos en la segunda ubicación, las sonrisas de los allí presentes indicaban que era la primera. Si se derramó alguna lágrima fue de alegría. O de tensión. Porque ganar no es sencillo. Hay veces que cuesta mucho hacerlo. Años. Que cuesta celebrar. Que cuesta ir a Luceros.

La fiesta de la victoria de España no para en la plaza de los Luceros de Alicante

Rafa Arjones

La plaza alicantina dejará atrás el ruido de ser campeones del mundo a lo largo de este lunes. Las noches de celebración son largas. Interminables. No las quieres dejar nunca. Aunque suenen bocinazos y gritos que los días de rutina nos molestan. Sin embargo, hay madrugadas en las que a nadie le molestan las fiestas. Noches en que una estrella (la segunda) que empieza a brillar en Nueva York, puede perfectamente dar luz en Alicante. Porque la felicidad no entiende de distancias.

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