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Nacho Quintana y el Eldense: un héroe inesperado y merecido

El mediapunta, siempre en el foco de las críticas desde su llegada a Elda, se redime con un gran doblete frente al Sabadell y aúpa al Deportivo en la lucha por ser campeón

Nacho Quintana se señala la cabeza el pasado sábado, tras hacer un gol al Sabadell.

Nacho Quintana se señala la cabeza el pasado sábado, tras hacer un gol al Sabadell. / Hugo Izquierdo / CDE

Alejandro Ruiz

Alejandro Ruiz

La victoria frente del Eldense frente al Sabadell, más allá de la importancia clasificatoria que tuvo, trajo consigo la aparición de un héroe tan inesperado como merecido: Nacho Quintana. El mediapunta vivió su noche más dulce como jugador del Deportivo. Su doblete sirvió para que el equipo de Claudio Barragán recortara tres puntos al de Ferrán Costa, ganara el golaveraje particular y se situara a solo tres puntos del primer clasificado.

En gran parte, su gran actuación fue una redención tras muchos meses de lucha personal. Quintana llegó a Elda en verano de 2024, tras una gran temporada en el Lugo (seis goles y dos asistencias) casi siempre actuando como extremo izquierdo. Sin embargo, su trayecto como azulgrana arrancó con el pie izquierdo desde el primer momento. Primero, por las expectativas puestas en su fichaje por el anterior director deportivo, Manu Guill, quien en su presentación le postulo como una de las "revelaciones de la temporada en Segunda División".

Para su adaptación a la categoría —venía de Primera RFEF— tampoco ayudó el dorsal que se le designó. A la espalda: "N. Quintana", con el "9". Un cóctel que, teniendo en cuenta que el futbolista nunca había sido delantero centro, prometía generar conflicto. Además, a la complicada situación se sumó la afición del Nuevo Pepico Amat. En una temporada donde prácticamente nadie rindió bajo las expectativas generadas, la hinchada azulgrana centró gran parte de las críticas en su figura.

Cambio de chip

Después de un año muy complicado a nivel personal, con descenso incluido, Quintana trató de resetear en verano. Decidió cumplir su contrato con el Deportivo, cambiar el dorsal "9" por el "7" cediéndoselo a Dioni y trabajar en regresar a su mejor versión. Superado el ecuador de la competición, ya está saliendo bien.

Nacho Quintana da un pase en un entreno.

Nacho Quintana da un pase en un entreno. / CDE

El futbolista azulgrana, de 24 años, es uno de los fijos en el ataque deportivista. Suma seis goles (dos en Copa) y dos asistencias esta temporada, cifras destacables para un jugador que participa siempre detrás del punta. "Mentalmente el año pasado fue muy duro. Por la posición en la que jugué, el sistema, la situación que se dio... no fue un año bueno para mí. Pero esto va así. En la vida hay que intentar rehacerse. El 2-1 lo hemos metido todos", dijo Quintana en sala de prensa, tras la victoria, acordándose de un año que fue "muy duro".

Indiscutible para todos

En la temporada y media que Quintana lleva como jugador del Eldense, por el banquillo del Nuevo Pepico Amat han pasado cuatro entrenadores. Dani Ponz, José Luis Oltra, Javi Cabello y Claudio Barragán. El actual "7" del Deportivo ha sido intocable en su esquema para todos ellos. Ya sea como mediapunta, extremo o incluso delantero centro, donde primaba su esfuerzo en la presión por encima de su capacidad de cara a puerta, era uno de los habituales en el once. Esta temporada, además, hace goles en una faceta inesperada... pero merecida.

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