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Pinchazo en la venta de viviendas

El volumen de operaciones se reduce un 7,6% en la provincia durante el primer trimestre, en la primera caída desde 2014

Varios edificios en construcción en el PAU 5 de Alicante. RAFA ARJONES

El mercado inmobiliario alicantino ha comenzado el año con mal pie. Tras casi cinco años de crecimiento ininterrumpido, la compraventa de viviendas en la provincia se redujo un 7,6% durante el primer trimestre en comparación con el mismo periodo de 2018, según los datos del Colegio Oficial de Registradores. Una caída que, además, contrasta con el crecimiento del 3,7% contabilizado a nivel nacional. Así, mientras que en el conjunto del país el número de operaciones ha pasado de 128.990 a 133.860, en el caso de Alicante la cifra ha descendido desde las 10.232 viviendas que se vendieron en la zona entre enero y marzo del año pasado hasta las 9.450 del presente ejercicio.

Hay que remontarse hasta el primer semestre de 2014 para encontrar otro descenso interanual en las cifras de compraventa que elaboran los registradores, aunque en aquella ocasión los datos de la segunda parte del año compensaron la caída y permitieron cerrar el ejercicio en positivo. Por eso, tanto desde la citada institución, como desde la Asociación Provincial de Promotores (Provia) apuntaron ayer que aún es pronto para hablar de un cambio de tendencia y recordaban, entre otras cosas, que Alicante se mantiene, pese a este descenso, como la provincia española con mayor número de operaciones en proporción a su volumen de habitantes, y la tercera en cifras absolutas, únicamente por detrás de Madrid y Barcelona.

«No hay sentimiento de preocupación en el sector pero estaremos vigilantes a la evolución en los próximos trimestres», señaló el presidente de Provia, Antonio Fernández, que, no obstante, sí reconocía cierta sensación de agotamiento en el «crecimiento» de algunos mercados extranjeros al que se habría unido el efecto calendario: «Muchos aprovechan la Semana Santa para escriturar y este año ha caído más tarde», apuntó el empresario, que recalcó que las ventas sobre plano siguen a buen ritmo. No en vano, las operaciones con casas de obra nueva solo han caído un 1,4% frente al 8,9% de la vivienda usada.

Al respecto, cabe destacar que, junto a Alicante, las otras provincias que sufren descensos importantes en sus cifras de compraventa de viviendas son también eminentemente turísticas. Se trata de Baleares, donde las ventas de inmuebles bajaron un 11,1% en el primer trimestre; Tenerife, con una caída del 17%; y Las Palmas, con un 17,6%. Otras zonas similares como Málaga o Tarragona siguen creciendo, aunque con cifras modestas.

El problema, en este caso, es que los registradores no ofrecen datos desglosados a nivel territorial sobre las compraventas de extranjeros por nacionalidades. Quienes publican esta información, los notarios, aún no disponen de sus estadísticas del primer trimestre aunque las cifras de los últimos meses de 2018 sí reflejaban un retroceso en las compras de belgas, suecos o noruegos, que en los años anteriores habían crecido mucho. «Se trata de países relativamente pequeños y cada uno con su propia situación económica», recuerda el agente inmobiliario Ulrich Brack. Tampoco hay que perder de vista el efecto de las sacudidas bursátiles que se produjeron a finales del año pasado por la tensión entre la Administración Trump y China. E, igualmente, está por ver de qué manera influyeron las constantes noticias sobre la falta de acuerdo sobre el Brexit que se han producido en estos primeros meses de 2019.

En cualquier caso, más allá de todas estas incertidumbres, Brack apunta a otro factor que también habría empezado a retraer las decisiones de venta. Aunque en términos generales Alicante sigue siendo una provincia relativamente asequible, «en las zonas más demandadas los precios han subido a niveles que incluso los nórdicos se lo piensan dos veces», apunta el profesional de la Vega Baja.

Una percepción que comparte el responsable de Remax Ábaco en Alicante, Juan Carlos Sempere, que asegura que esta subida del metro cuadrado también está afectando a la demanda local. «El problema es que los propietarios escuchan que se vende mucho y salen con precios que no están ajustados al mercado y los compradores se retraen», señala Sempere, que reconoce que el ritmo de ventas se ha frenado. En la misma línea, la presidenta del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, Marifé Esteso, también constata esta ralentización del mercado. «Hemos notado que la respuesta a la publicidad ha bajado», asegura Esteso que añade a todo lo anterior la incertidumbre que siempre generan «unas elecciones».

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