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El antiguo holding inmobiliario de la CAM ya suma 2.108 millones de pérdidas desde 2011

Los gestores del Sabadell han liquidado o se han desprendido hasta la fecha de 59 de las 69 sociedades que llegaron a formar parte de Tenedora de Inversiones y Participaciones

Uno de los hoteles en los que tenía intereses el holding de la CAM.

Siete años después de la desaparición de la entidad, Tenedora de Inversiones y Participaciones SL, el holding en el que los responsables de la CAM concentraron las inversiones inmobiliarias de la caja, sigue siendo una máquina de perder dinero. Según las cuentas que los actuales gestores de la compañía acaban de depositar en el Registro Mercantil, la firma anotó el año pasado unos números rojos de 124,3 millones de euros, con lo que las pérdidas acumuladas desde 2011, cuando se produjo la intervención de la CAM, ya ascienden a más de 2.108 millones. Una cifra que en su mayoría ha asumido el Fondo de Garantía de Depósitos ya que estas participaciones forman parte del Esquema de Protección de Activos (EPA) que se concedió al Banco Sabadell para ayudarle a digerir el ladrillo tóxico de la extinta entidad.

En este sentido, cabe señalar que estas abultadas pérdidas son el fruto del trabajo que está realizando el banco presidido por Josep Oliu para liquidar todas estas inversiones y sanear el balance que recibió de la caja. Un trabajo que cada vez está más próximo a su fin ya que, hasta la fecha, los responsables del Sabadell han logrado dar de baja hasta 59 de las 69 participaciones en diversas promotoras y grupos hoteleros que la mercantil acumulaba en el momento en que el Banco de España decidió tomar las riendas de la entidad para evitar una quiebra desordenada.

Además, el proceso también recibió un impulso notable el año pasado con la venta acelerada de activos que emprendió el Sabadell, puesto que una parte significativa de los inmuebles propiedad del holding se incluyeron en las carteras adjudicadas al fondo norteamericano Cerberus, según recogen las propias cuentas de TIP.

La herencia de Polaris

Entre las sociedades que la compañía todavía tiene pendientes de liquidar destacan la que crearon varias cajas de forma conjunta para asumir los terrenos y construcciones que la fallida Polaris World les entregó en un intento por saldar sus deudas -Inversiones en Resort Mediterráneos-; también la compañía que la CAM constituyó junto a otro de los símbolos del boom del ladrillo, la valenciana Quabit, para diversos proyectos y que denominaron Caminsa Urbanismo; o la «joint venture» con la también valenciana Promociones e Inmuebles Blauverd del Mediterráneo.

Por el contrario, el Sabadell ya se ha desprendido de las sociedades que tenía con promotoras como Gdsur o Ros Casares y también de sus participaciones más polémicas, como el grupo hotelero Valfensal, con el que crearon una cadena de establecimientos en el Caribe mexicano de la mano de los empresarios benidormenses Juan Ferri y José Baldó. Unos negocios por los que ahora el exdirector general de la CAM Roberto López y el exresponsable de TIP Daniel Gil están pendientes de juicio. TIP también liquidó el año pasado la última sociedad que le quedaba de las varias que constituyó junto a Hansa Urbana. En concreto, Hansa Cabo, con la que se quiso construir una megaurbanización de miles de viviendas en Baja California, que el Gobierno mexicano acabó tumbando por motivos ambientales. El Sabadell ya había liquidado los terrenos hace tiempo, pero la mercantil aún no se había extinguido. Cabe recordar que Daniel Gil y la exdirectora general de la CAM María Dolores Amorós también tienen pendiente otro proceso judicial por varias operaciones que realizaron con la promotora de los Galea.

Entre los hitos del año pasado de TIP también son de reseñar los 11,8 millones que la mercantil recibió del Instituto Valenciano de Finanzas al ejecutar la opción de venta de Desarrollos Urbanísticos Aguamarga. Se trata de la mercantil que el banco de la Generalitat, la CAM y Bancaja crearon en 2008 para la operación de rescate de Kelme, que entonces atravesaba dificultades. La nueva sociedad se quedó con unos terrenos que eran propiedad de la zapatera en la zona de Agua Amarga para inyectarle liquidez y que la pudiera reflotar el fondo de inversión que la adquirió. Unos terrenos que estaban en un espacio protegido pero por los que se esperaba obtener compensaciones que nunca llegaron. El IVF y las cajas desembolsaron 35 millones pero el suelo acabó tasado en menos de un millón. Los herederos de CAM y Bancaja -Sabadell y Bankia, respectivamente- reclamaron ejecutar la garantía que habían firmado y, sentencia judicial mediante, el Consell acabó pagando el año pasado.

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