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El «efecto Trump» y la apreciación del euro castigan las ventas de calzado en EE UU

Las exportaciones del sector zapatero provincial a la primera potencia del mundo cayeron un 10% hasta agosto, marcadas por un dólar más bajo y el proteccionismo norteamericano que genera inestabilidad en los mercados

La exportación de calzado alicantino ha bajado un 3,2% hasta agosto.

La exportación de calzado alicantino ha bajado un 3,2% hasta agosto. ÁXEL ÁLVAREZ

La política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no afecta al calzado, pero el solo hecho de mantener durante un largo periodo de tiempo un discurso basado en el proteccionismo, además de alimentar una guerra comercial con China, ha generado inseguridad en todos los mercados, «y cualquier escenario marcado por la incertidumbre, a los compradores les influye y dejan de comprar», apuntaba Marián Cano, presidenta de la Asociación Valenciana de Empresarios de Calzado (Avecal), como una de las posibles causas de la caída de ventas de calzado de la provincia a Estados Unidos. Entre enero y agosto, las exportaciones de la industria zapatera provincial a la primera potencia del mundo han caído un 9,8%. Este es un mercado estratégico, el cuarto para el sector provincial, y «donde estábamos creciendo», añadía Cano, quien no dejaba de mostrar sus extrañeza y preocupación por esta evolución en EE UU.

Al contexto de incertidumbre que genera el «efecto Trump» con sus políticas proteccionistas, se ha sumado un periodo con un tipo de cambio de la divisa menos favorable para las exportaciones desde la provincia y desde Europa, en general, ya que, salvo en los dos últimos meses en que la cotización se ha acercado a la paridad -ayer la moneda europea se cambiaba a 1,11 «billetes verdes»-, el dólar «estaba más bajo que el euro y eso ha encarecido nuestro producto allí», advertía José Juan Sanchís, CEO de la firma eldense Rebeca Sanver.

Cuestión de competitividad

Es decir, que este tipo de fluctuaciones de la moneda «restan competitividad», resumía Marián Cano. «Este año, en cuestión de divisas, en vez de depreciarse el euro frente al dólar, es la moneda estadounidense la que se ha depreciado alrededor de un 10% en el año. Y la apreciación del euro, por su parte, afecta a la exportación al hacer competir a los sectores con toda la economía mundial, a excepción de aquellas marcas que venden diseño y tecnología y que ya tienen su hueco», explicaba también Alfredo Masó, profesor de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad de Alicante.

El experto incidía, además, en que el consumidor estadounidense «compra en los grandes almacenes, en general, por precio. No es excesivamente fiel a una marca, país o empresa, salvo en círculos muy reducidos». Masó, también, advertía de que a partir de ahora, EE UU entra en campaña electoral, «y va a ser un año marcado por las promesas en los mítines, por lo que sigue siendo un mercado volátil e inestable».

La mayor sorpresa que se ha llevado el calzado alicantino con el último balance de exportaciones hasta agosto ha sido el descenso de las ventas a EE UU. No obstante, la evolución de las ventas a la primera potencia mundial no es su único motivo de preocupación en el comercio exterior. Salvo Alemania, donde los envíos han crecido hasta agosto un 2,5%, el resto de principales clientes han arrojado saldos negativos. El primer comprador de zapatos con etiqueta de Alicante es Francia, donde las ventas han disminuido un 6,7% y en Reino Unido, los efectos del largo proceso del Brexit han provocado una bajada de la exportación superior al 13%.

Así, en general, el comercio exterior del calzado ha caído un 3,2% en lo que va de año, según los últimos datos estadísticos del Instituto de Comercio Exterior (ICEX) en Alicante. «En Reino Unido seguimos la línea que llevábamos desde el inicio del proceso Brexit; en Francia no nos recuperamos, aunque sí nos mantenemos Alemania», explicaba Marián Cano, para quien la diversificación de mercados para compensar estas caídas sigue siendo el objetivo. «China o México nos han dado buenos resultados, pero, en general, en los extracomunitarios no hemos crecido como deberíamos».

Ralentización de las economías

No obstante, Cano también atribuía la tendencia a la baja que vienen registrando las exportaciones de calzado a otras causas como la ralentización, en general, de las economías internacionales en un contexto de globalización, así como al factor de las temperaturas. «En Europa, el frío está tardando en llegar y con este escenario de incertidumbre e inestabilidad, el minorista es muy conservador a la hora de comprar».

Ahora, tanto Marián Cano como José Sanchís y como el ilicitano Jaime Carbonell, de Wonders, incidían en otros dos aspectos. Uno en que en el mundo del calzado están cambiando los hábitos de compra por el efecto de las ventas online. «Además de que, también, influye en las exportaciones el hecho de que la moda, a nivel global ha bajado, frente al ocio o la tecnología», según Marián Cano.

El retroceso del calzado, junto a otros sectores, también ha provocado que el comercio exterior de Alicante y haya registrado una mínima variación del 0,75% hasta agosto.

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