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Asuntos pendientes

Sobre Trump y las parejas de baile

El recién comenzado 2020 será, sin duda, un año apasionante en el ámbito político y económico. De hecho, nuestros gobernantes (poder ejecutivo), nuestros parlamentarios (poder legislativo) y nuestros jueces (poder judicial) deberán, cada uno en su ámbito y dentro de sus respectivas competencias, tener templanza en sus decisiones. Y deberán «hacer justicia». La misma fue entendida por el filósofo de Estagira, Aristóteles (384 a 322 a. C.) como igualdad proporcional. Lo justo vendría a ser lo que beneficia al mayor número de personas a la vez. Sin embargo, para el jurisconsulto romano Ulpiano (170 a 228 d. C.), la justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde. No es lo mismo, ¿verdad?

A nivel mundial, parece que se despeja el camino en el conflicto comercial entre EE UU y China. Según tuiteó hace unos días el imprevisible Donald Trump, «estaré firmando nuestra muy grande y amplia fase uno del acuerdo comercial con China el 15 de enero».

En el aspecto negativo (por la incertidumbre que genera), el impeachment a Trump. Se enfrenta a diversos cargos. El más llamativo es el de abuso de poder por presionar a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, para que abriera dos investigaciones que le beneficiarían para la reelección en 2020: una sobre las supuestas corruptelas del precandidato demócrata Joe Biden y su hijo Hunter en sus negocios en Ucrania y otro sobre «la desacreditada teoría» de que fue ese país, y no Rusia, el que interfirió en los comicios de 2016.

Como elemento positivo, se producirá un impulso fiscal en EE UU por ser año electoral. El día 3 de noviembre de 2020 los estadounidenses decidirán si otorgan un segundo mandando a Trump u optan por el candidato del Partido Demócrata.

A nivel mundial, el presidente Trump (en su papel protagonista como comandante en jefe) ha removido el avispero. Se agrava el conflicto entre USA e Irán, tras el bombardeo que acabó con la vida del general iraní Qasem Soleimaní. Irán tiene un nuevo mártir.

Otro frente que parece estar casi (y digo casi) despejado es la salida pactada del Brexit. Si nada se tuerce, el plan acordado por Boris Johnson y

la Unión Europea verá la luz. Lo que eliminará incertidumbres en muchos ámbitos, sobre todo el turístico y en la industria con una larga trayectoria con el Reino Unido.

En el aspecto puramente económico hay signos, además, que apuntan hacia un año 2020 de crecimiento (aun a ritmo menor que en 2019) de la economía mundial. Y España por encima de la media. Uno de ellos es el rebote o crecimiento en manufacturas que genera un escenario de cierta reactivación económica.

Sin embargo, la incertidumbre política en España es un factor a tener en cuenta. Tenemos Gobierno y presidente, Pedro Sánchez, que no es poco (mi hijo mayor, Jaime, me preguntó, al escuchar conmigo parte del debate de investidura en la radio, si se trataba de una batalla de gallos, más propia de Arkano). Pero necesitamos la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado cuanto antes. Los últimos fueron aprobados en el año 2018. Y ahí se deberán despejar muchas dudas e incertidumbres que los acuerdos PSOE-Podemos han generado, tanto en el ámbito laboral como en el impositivo. Debe iniciarse el camino para resolver la infrafinanciación de la Comunidad Valenciana (entre otras) y la apuesta real por el Corredor Mediterráneo.

Como indicaba el presidente de la CEV, Salvador Navarro, «los agentes económicos privados necesitamos que se reduzcan los grados de incertidumbre».

Además, el diseño y conformación futura de la relación entre Cataluña y el resto de España será una constante en la legislatura recién iniciada. Nos jugamos mucho.

Y todo esto sin olvidarnos de los que más sufren. No dejo de pensar en la difícil situación de muchas personas y familias. Como dato, la renta valenciana de inclusión solo llega al 3% de quienes lo necesitan. En el País Vasco llega al 71,2%. Estamos lejos, muy lejos. Y sin olvidarnos tampoco del endémico problema del paro en nuestro país.

Si seguimos reduciendo el foco, nos encontramos con un Botànic II en crisis, como bien describió Beatriz Rico en INFORMACIÓN hace unos días, con el enfriamiento en la relación entre Puig (PSPV) y Oltra (Compromís). Y donde se están produciendo movimientos llamativos como el acuerdo presupuestario entre Compromís y Carlos Mazón (PP) en Diputación. ¿El cambio en la pareja de baile será una constante política?

Y, más al sur, ahí sigue la Vega Baja, en plena fase de reconstrucción por los enormes daños causados por la DANA, con ayudas escasas y tardías, y con problemas como la existencia de un carísimo peaje en la Autopista AP-7 entre las Salidas de Los Montesinos y La Zenia (Orihuela Costa).

Concluiré con una reflexión sobre Alicante en su conjunto, como provincia. Y lo hago haciendo mía la reflexión del economista Antonio Martínez Gómez. Venía a decir que debemos dejar de divagar en qué hacer. Y debemos actuar. Reclamaba unidad de acción a corto plazo por parte de dirigentes polítiMe apunto.

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