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Sin industria no hay futuro

En el resto del mundo el año empezó (salvo el desgraciado y truculento episodio americano iraní, que a punto estuvo de arruinar los buenos augurios 2020) despejando incógnitas

Sin industria no hay futuro

Sin industria no hay futuro

El año 2020 ha comenzado (aquel otrora lejano horizonte veinte veinte) despejando incertidumbres y abriendo otras muchas. Por lo que respecta al primero de los bloques, se ha resuelto la incógnita sobre la continuidad de la situación de interinidad de un Gobierno en funciones, y se ha inaugurado nuevo curso político con la formación de nuevo Gobierno que, por si no lo teníamos claro, nos ha deparado y nos deparará no pocas novedades en los próximos meses.

El día 31 de enero se consumó formalmente el Brexit, con un año por delante para formalizar los acuerdos definitivos de un divorcio ordenado, ralentizado, diferido que afortunadamente llega desinflado, sin todavía convenio regulador y al que sólo el miedo recíproco de las partes parece haber animado a suavizar hasta el extremo de afianzar la intuición de que más pronto que tarde comenzará el viaje de vuelta desde el otro lado del Canal de la Mancha.

La guerra comercial, arancelaria, entre EE UU y China parece haber sido resuelta y, con ello, la respiración de la economía mundial había recuperado su ritmo hasta que un virus letal ha coronado las peores expectativas de sufrir una pandemia y, con ello, un riesgo de colapso en la movilidad y, por tanto, en el comercio internacional. En el resto del mundo el año empezó (salvo el desgraciado y truculento episodio americano iraní, que a punto estuvo de arruinar los buenos augurios 2020) despejando incógnitas. Pero el año nuevo chino empieza más tarde, año nuevo lunar, y las noticias de este país, clave en la economía mundial, llegan además de asíncronas, desfiguradas y tamizadas.

Nos situamos ante un año en el que todas las previsiones económicas coinciden en señalar que proseguirá la tendencia de ralentización progresiva que se viene observando desde el pasado ejercicio. Parece que durante el año 2020 la desaceleración de la economía española será algo más acusada, finalizando el ciclo anterior, con un crecimiento que se sitúa en un 2% para 2019 y un 1,5% para 2020, según las estimaciones.

No obstante, aunque los datos apuntan a un crecimiento menor de la actividad y el empleo en los próximos trimestres, es claro que no apuntan a una recesión. La economía española se desacelera, pero continúa creciendo por encima de la media de la zona euro. No estamos pues, ante un escenario parangonable al preludio de la Gran Recesión. Es más, afortunadamente, existen indicadores de confianza y optimismo empresarial, en concreto en nuestra provincia, que invitan a la esperanza.

Sin duda, estamos mejor preparados y contamos con un empresariado con una iniciativa y energía envidiables, que es consciente de su papel tractor, dinamizador de nuestra economía y sociedad, y que ha dado sobradas muestras de comprometerse con el desarrollo y el progreso. Con el progreso, sí. Porque no es el progreso otra cosa que impulsar el crecimiento, tratar de mejorar la competitividad, la productividad (consagrada en nuestra Carta Magna, en su artículo 38, y que los poderes públicos están obligados a defender), generar riqueza, empleo? En suma, de mejorar con todo ello y gracias a ello nuestras condiciones de vida y sostener nuestra sociedad del bienestar.

Pero, para ello, es necesario un marco estable, de seguridad jurídica, de certidumbre y moderación en todos los sentidos y acepciones. Y no sólo gracias a que estamos en la Unión Europea. Junto a la necesaria protección social también son imprescindibles, para seguir creciendo, intensificar unas políticas nacionales y autonómicas activas que incentiven la actividad económica, en apoyo de los sectores para que, como decíamos, cumplan con su papel tractor y con su corresponsabilidad de ser vanguardia y punta de lanza de la sociedad. Pero los poderes públicos deben remover todavía muchos obstáculos que dificultan y ralentizan el crecimiento económico. Son necesarias reformas, implementar medidas para apoyar a la industria, para modernizar nuestra economía, para posibilitar que los empresarios sigan ejerciendo su rol y demostrando su compromiso con su país.

Y, como aludíamos a la corresponsabilidad, es justo reconocer que cada uno debe hacer sus deberes. Ésta es la base de la responsabilidad y del compromiso. Nunca insistiremos lo bastante en resaltar la importancia trascendental de la innovación y de la formación para nuestro sector y para el conjunto de sectores, para nuestra economía.

Son ríos de tinta y muchas horas de presentación e intervención en jornadas, mesas redondas y foros especializados los que hemos dedicado desde Fempa a fomentar e impulsar la formación y la innovación como factores clave de éxito para el crecimiento de la actividad empresarial, de nuestra economía.

Es ya reconocido el compromiso de Fempa con su objetivo de prestigiar, desarrollar, mejorar y extender la intensidad y radio de acción de la Formación Profesional en nuestro territorio. La Escuela de FP de Fempa, con una metodología y enfoque innovador, avanzado y en respuesta a las necesidades actuales de las empresas, cosecha ya un 100% de inserción laboral efectiva de sus alumnos. La formación integral del alumno es su centro de acción, lograr que fructifique el mejor talento a través de un proceso orientado hacia la excelencia, no exento de esfuerzo y dedicación y con ello nutrir, hacer crecer a las empresas de nuestro sector que tanto necesitan de ese talento. Porque la necesidad de elevar el nivel de las cualificaciones profesionales y facilitar la inserción laboral de los perfiles profesionales más demandados por las empresas, y a las que la efervescente competitividad global impone, fue una de las razones, acaso la principal, junto con las intolerables tasas de desempleo juvenil, lo que llevó a Fempa a aceptar el complicado reto de contribuir a perfeccionar y mejorar el sistema de FP.

Fempa forma parte de la Alianza para la FP Dual y trabaja con denuedo desde su propia experiencia práctica difundiendo las bondades de un sistema en el que resulta crucial el protagonismo de las empresas en el proceso de formación. Un sistema avalado por la experiencia y el éxito en los países europeos más avanzados en los que la FP es la principal vía de entrada al mercado laboral y que es perfectamente compatible y complementaria con la formación universitaria y con otras pasarelas formativas, conformado un itinerario formativo vital en constante evolución. Hora era ya de arrumbar y superar viejos y erróneos prejuicios sociales que relegaban la FP a un papel secundario, reducto de los presuntos no aptos para la Universidad. Los perfiles profesionales del futuro avanzan por la vía de una FP más flexible, innovadora, más cercana a las empresas y que se ha revelado como una excelente vía de acceso al empleo.

Junto a la formación reglada, la formación continua, ocupacional, bonificable y privada han conformado en Fempa una variada, especializada y completa programación, que sólo en 2019 alcanzó las 60.000 horas de formación y por la que han pasado desde la inauguración de sus instalaciones de Agua Amarga en 2009 (que es centro de referencia sectorial a nivel nacional) más de 20.000 alumnos.

Y, como empecé por la formación, no me queda espacio para hablar de la innovación, sobre la que espero me permitan seguir escribiendo en este medio.

Tan sólo dejar esbozada la importancia fundamental que en Fempa tiene la cultura de la innovación. Un sector el nuestro que depende en buena medida de generar y liderar el ritmo de las innovaciones, de la evolución tecnológica y, por tanto, de concebir la innovación desde un punto de vista abierto, colaborativo, multidisciplinar y conectado indisolublemente a un ecosistema de innovación y emprendimiento tan rico como el de la Comunidad Valenciana. No nos cansamos de proclamarlo: la innovación es el mecanismo a través del cual la empresa crea valor. Hoy las empresas no pueden crecer sin innovación. La desventaja del tamaño de nuestras empresas sólo puede ser salvada gracias a la innovación, a la ventaja competitiva que aportan digitalización, nuevas tecnologías, y todos los habilitadores digitales que confluyen en lo que se ha dado en llamar Industria 4.0. El próximo día 5 de febrero, en Fempa, unos competitivos equipos integrados por chicos y chicas de cuarto de la ESO y de Bachiller responderán con creatividad a los retos que empresas líderes les plantearán en nuestro Innovation Day.

En Fempa son permanentes los esfuerzos y numerosas las iniciativas y los proyectos para impulsar la innovación entre nuestras pymes. El apoyo de las distintas administraciones resulta también aquí clave y los resultados nos están avalando. La participación de Fempa en la Agenda Industrial 4.0 de la Comunidad Valenciana y la Estrategia de Especialización Inteligente para la investigación e innovación RIS3-CV, Plan de Acción para la Seguridad Industrial, así como los proyectos en marcha con la Universidad de Alicante, Universidad Miguel Hernández, Centro Tecnológico Aidimme, plataforma Inovare con startups, Distrito Digital, iniciativas de economía circular, simbiosis industrial, energías renovables, domótica, movilidad eléctrica, etcétera, etcétera.

En un sector como el nuestro, amplio, heterogéneo y diverso, que emplea en nuestra provincia a más de 65.000 trabajadores y que representa el 18% del PIB y casi el 24% del empleo industrial, los dos factores a que nos hemos referido, formación e innovación, resultan absolutamente claves.

Siempre lo decimos, sin innovación y sin formación no hay industria. Y sin industria no hay futuro. La industria es motor económico, generador de empleo de calidad y crecimiento sostenible. No hay una sola economía de las avanzadas en el mundo que no sustente su crecimiento en la industria, y, en esos casos, el porcentaje de este sector en su PIB es igual o superior al 20%. Estas economías aguantaron mejor en la Gran Recesión. En España, todavía no llegamos a ese 20%.

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