Nunca un día de tranquilidad. El sector agrícola de la provincia, estratégico y clave en la batalla contar el coronavirus al asegurar el abastecimiento de los supermercados, se ha encontrado con una nueva crisis provocada por las limitación al movimiento de personas en la Unión Europea. Según la estimación de Asaja-Alicante, el campo faltan por cubrir el 60% de los puestos de trabajo que genera la recoleción de frutas y verduras, lo que amenaza co dejar en los bancales el 40% de la producción, lo que dejaría dejaría desabastecidos los mercados y, por ende, encarecería el producto.

En juego, ahora mismo, toda la fruta de hueso que empieza recogerse. Nísperos, nectarinas, albaricoques, cerezas€ pero a partir de mayo todo lo demás, incluidos los primeros melones. El sector de los cítricos en la Vega Baja también teme el éxodo masivo de las cuadrillas a la fruta de hueso de Murcia, que arranca en unos días, y con las que ya tienen apalabrados los contratos laborales.

Las restricciones al movimiento de las personas impuestas para tratar de frenar la expansión de los contagios por el coronavirus han generado un problema añadido al sector agrario de la provincia, la falta de temporeros, lo que podría afectar en dos semanas y generalizarse en mayo, tanto a la recogida de producto como a la plantación de las hortalizas de verano.

Vídeo: Ramón Espinosa, secretario técnico de Asaja, pide mano de obra para el campo

La falta de temporeros por las restricciones amenaza con dejar en el campo el 40% de las cosechas

Los temporeros son trabajadores emigrantes, muchos con niños y personas mayores que no pueden salir de casa o no se atreven. Muchos, además, se han marchado a sus países y otros a Andalucía. Otros no tienen coche propio, y existen grandes limitaciones al transporte colectivo, aunque se permita viajar a dos personas en un automóvil, sentados en diagonal, o tres en una furgoneta de nueve plazos. Existen también temporeros que no tienen todos los papeles en regla y ahora mismo no se atreven a salir de casa.

Según Asaja-Alicante, el sector se defiende pero en dos semanas puede haber problemas, debido a que están cerradas las fronteras para rumanos, polacos y marroquíes, el grueso de la mano de obra en el campo. "Los españoles no quieren trabajar en el campo. Con la crisis de 2008 si hubo trasvase de la construcción y la hostelería a la agricultura pero esto no va a pasar ahora si como dicen en un mes se reactiva la economía", advierte José Vicente Andreu, agricultor y portavoz de Asaja en la Vega Baja.

Rafael Gregori, productor de níspero de Callosa d`Ensarrià, apunta que "estamos preocupados porque muchos de nuestros temporeros son rumanos, marroquíes que viven aquí pero se han quedado en casa por el temor al coronavirus y otros son andaluces que no han venido. De momento aguantamos pero ahora viene lo fuerte, la recogida de unos 13 millones de kilos de nísperos".

Lo peor llegará en 15 días cuando arranca la recogida de la fruta de hueso como los albaricoques y nectarinas y sobre todo en mayo, cuando empiece el resto, como, por ejemplo, la cereza de la Montaña, que necesita mucha mano obra. "En Huelva ya hay problemas para recoger la fresa y esto no puede tener otra consecuencia que el que haya menos producto y éste sea más caro", subraya José Vicente Andreu.

Los problemas se centran en la falta de mano de obra extranjera. Los temporeros que residen en la provincia no se atreven a salir de casa y el resto no puede volar desde sus países. Sí que se ha solucionado, en parte, el tema del transporte. Dos personas en cada coche sentados en diagonal y tres en una furgoneta. Lo cierto es que el decreto del Gobierno declarando la industria agroalimentaria una actividad esencial podría abrir una posibilidad, que el texto recoge que debe asegurarse todo el suministro y distribución de productos agricolas, ganaderos y pesqueros.

El Real Decreto 463/2020 por el que se declaró el estado de alarma el pasado 14 de marzo para gestionar la situación ocasionada por el Covid-19, así como las sucesivas normas publicadas en el Boletín Oficial del Estado, establece que las autoridades competentes delegadas adoptarán las medidas necesarias para garantizar el abastecimiento alimentario.

La producción agrícola, ganadera y acuícola, así como la actividad pesquera, la transformación de productos agrarios y pesqueros, los centros o clínicas veterinarias, el transporte y la distribución de alimentos, así como su comercialización a través de la venta minorista al consumidor, forman la cadena de abastecimiento alimentario cuya actividad debe garantizarse en la situación de estado de alarma.

Esto implica que debe mantenerse no solo la actividad de las empresas agroalimentarias en su conjunto, incluidas las explotaciones agrícolas, ganaderas, acuícolas y la actividad pesquera, sino también la de las empresas que, a su vez, les suministran los insumos y servicios necesarios para su funcionamiento y que resulten imprescindibles en este momento.

Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante denuncia, en este sentido, la difícil encrucijada en la que se encuentran muchos de los agricultores de fruta de hueso de verano de la provincia al encontrarse con que no tienen ni la mitad de la mano de obra que necesitan para recolectar el fruto. Es el caso del cultivo del níspero, cuya producción se concentra en la comarca de la Marina Baixa, y donde los productores denuncian que, si no se solventa la situación por parte del Gobierno y se permite la entrada de los temporeros o se promueve la búsqueda de personas que quieran trabajar en el campo, es posible que se quede sin recolectar y se eche a perder el 40% de la cosecha. Una cosecha que este año, debido a las suaves temperaturas del invierno y a las abundantes lluvias, se preveía excepcional, con alrededor de 13 millones de kilos esperando ser recolectados.

"De momento vamos capeando la falta de mano de obra porque solo habíamos empezado con la recolección de las variedades más tempranas y porque la campaña se ha frenado un poco debido a las lluvias. Pero en cuanto pase esta semana de lluvias, alrededor del 15 de abril, comienza la época de plena recolecta y nos encontramos con las plantillas a la mitad o menos. Nuestros temporeros solían venir de Rumanía y ahora se encuentran con que no pueden salir de sus países. Nos enfrentamos a pérdidas millonarias y a la destrucción de este cultivo tan emblemático y artesanal", afirma Rafael Gregori, presidente de Jóvenes Agricultores en Callosa d´en Sarrià.

Asaja- Alicante reclama al Gobierno que trabaje en una solución que de salida a esta situación cuanto antes, situación además que está generando una inestabilidad preocupante en un sector, el de la alimentación, que está siendo clave en esta crisis sanitaria. "Por tanto, pedimos que se trabaje con máxima celeridad en una solución común con la UE que permita: o bien facilitar la movilidad de los temporeros dentro de la UE o los que provenían del norte de África, o hacer un llamamiento para que trabajen en el campo a todas aquellas personas que se hayan quedado en el paro por esta crisis, facilitando algún tipo de sistema que permita compatibilizar estar acogido a un ERTE y no perder la prestación por trabajar en el campo".

Decenas de miles de personas del sector turístico en Benidorm y la provincia se han visto obligadas a dejar de trabajar por el cese la de la actividad de hoteles y restaurantes debido al Covid-19. Sin embargo, se da la paradoja de que muchas de estas personas están sujetas a un ERTE y, por tanto, si aceptaran el trabajo en el campo perderían su prestación, por lo que nos encontramos con una falta de incentivos financieros que les hagan venir a trabajar en el campo, además de falta de motivación y un problema de compatibilidades laborales, que deben solventarse lo antes posible para que no se produzca el temido "efecto embudo" en el sector agrario, quedándose millones de frutas y hortalizas en los árboles por falta de mano de obra, en un momento de crisis sanitaria donde la alimentación es un pilar que no puede fallar.

Los productores de la cereza de la Montaña de Alicante, que arranca temporada a finales de abril, también muestra preocupación por la falta de mano de obra que suele trabajar en su recolección, y aunque queda más lejos, también reclama una solución proporcionada cuanto antes.