Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

CORONAVIRUS

La industria alicantina cierra pero exige saber si pueden fabricar para la exportación

Metal, juguete, calzado o mármol cumplen con la paralización de la fabricación, salvo la destinada a servicios imprescindibles, aunque reclaman claridad sobre el mantenimiento mínimo y envíos exteriores

Polígono industrial Campo Alto de Elda, vacío, tras el decreto de parón de la actividad no esencial.

Polígono industrial Campo Alto de Elda, vacío, tras el decreto de parón de la actividad no esencial. / axel álvarez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Tres días después de la entrada en vigor del permiso retribuido recuperable para los trabajadores por cuenta ajena que no presten servicios esenciales y que suponía la paralización de la actividad económica que no fuera imprescindible para evitar la propagación del Covid-19, ayer aún reinaba la confusión entre los sectores provinciales sobre el decreto. Tras la moratoria del lunes, ya paralizaron el martes su producción, salvo aquellas que suministran o se han reconvertido para proveer a servicios esenciales, como los sanitarios. Pero las interpretaciones de la disposición aún seguían coleando. Y eran variadas.

¿Cuál se considera actividad esencial y cuál no? Era la principal cuestión, aún después de que el martes por la tarde el Ministerio de Industria lanzó una nota interpretativa, ante la ambigüedad de algunos aspectos que habían denunciado sectores y patronales. La industria del mármol ya lo tenía claro ayer. Según el presidente de la patronal marmolera, David Beltrá, la nota ministerial permitía no producir, pero sí cargar y enviar los pedidos internacionales, basándose en el párrafo del texto que dice que «quedan exceptuadas de la aplicación del artículo 2, las personas trabajadoras respecto de las actividades de importación y exportación de todo tipo de productos, bienes y materiales, en la medida en que se configuran como clave del abastecimiento o del cumplimiento de compromisos de contratos internacionales». Según Beltrá, esto «entraría dentro de la actividad mínima requerida, con dos o tres personas para cargar la mercancía y guardando todas las medidas de seguridad exigidas por el decreto».

División en la industria zapatera

Bien, pues para la industria zapatera, no era tan obvio. Mientras la presidenta de la Asociación Valenciana de Empresas de Calzado, (Avecal), Marián Cano, se alineaba con el mármol, admitía que no todas las empresas lo veían así «ni tampoco los sindicatos», advertía. En Elda y Petrer, las fábricas también cerraron hasta el 9 de abril, como ordenaba la norma. Así, las de calzado, bolsos y productos industriales no esenciales seguían las medidas del Gobierno para evitar que aumenten los contagios. Y desde el sector del juguete, la paralización de la actividad era clara, incluso, antes del decreto, ya que es un momento de baja actividad. Por su parte, el secretario general de la patronal metalúrgica provincial Fempa, Luis Rodríguez, aludió por la mañana a que la nota interpretativa del Ministerio «tenía lagunas» y pedía una aclaración al Consell. Por la tarde llegó ese texto,«que recoge buena parte de nuestras demandas», destacó Rodríguez. Fempa solicitaba que se tuviera en cuenta al metal dentro de la cadena de valor para otras actividades indispensables, como la fabricación de componentes o equipo, «siempre cumpliendo los protocolos de seguridad», incidió el ejecutivo de Fempa. Además, advertía de que en algunas industrias se debía mantener una actividad mínima imprescindible, ya que una parada prolongada causaría daños que dificultarían su puesta en marcha o generaría riesgo de accidentes. Rodríguez se mostró anoche satisfecho con la nota. La clarificación de la norma también era una demanda de la CEV al Consell, según aseguró Salvador Navarro. De hecho, la organización empresarial se venía manifestado en contra del parón de la actividad.

Puig se alinea con la CEV

Y, ayer, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, también se pronunció en similar línea, pidiendo al Gobierno «flexibilidad» sobre el parón productivo, así como la aclaración de los sectores esenciales y los que no, aun admitiendo que «la línea es muy fina». Esta postura del jefe del Consell contrastó con la que mantuvo hace dos semanas en la Conferencia de Presidentes, donde, junto a otras autonomías, se mostró partidario de un endurecimiento del confinamiento y, por tanto, de la actividad. Puig argumentó ayer que su postura sobre la «flexibilidad» la sostuvo en la última reunión de presidentes, (la de este domingo). Este giro entraría dentro de la tensión que podría haber generado su anterior posicionamiento, ya que chocaba frontalmente con la de no aumentar las restricciones a la actividad que defendían los empresarios y la CEV.

Las manifestaciones de Puig, ayer, respondían a una pregunta de la prensa, tras la reunión telemática sostenida con el mandatario de la CEV, Salvador Navarro, y los líderes de CC OO-PV y UGT-PV, Arturo León e Ismael Sáez, respectivamente. En su comparecencia el presidente también sostuvo que «hay sectores que tienen dificultades para parar de un día para otro» y citó a las industrias que debían entregar stocks al exterior. Informó, igualmente, de que el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) había tramitado ya 35 millones en créditos de las líneas de apoyo a la financiación a las empresas abiertas por la Generalitat por la actual crisis.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents