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CORONAVIRUS

Navegando por la «nueva normalidad»

Las mascarillas, las mamparas, la distancia de seguridad y el hidrogel marcan los enlaces que cubre Baleària entre Dénia y Baleares, con el fin de evitar posibles contagios por el covid-19

Puerto de Dénia. Son las ocho menos cuarto de la mañana. Varias personas están haciendo cola ya a los pies del fast ferry Ramon Llull de Baleària, con destino a Formentera e Ibiza. Todas con mascarilla y guardando minuciosamente la distancia de seguridad de metro y medio. Al fondo, otra fila, ésta con los coches que aguardan su turno. Llegamos a la zona de preembarque, y una cámara termográfica toma la temperatura a cada uno de los pasajeros. El límite es de 38 grados. Si se supera, habría que comunicarlo a las autoridades competentes. Sin embargo, esta mañana no es necesario. De momento, sin incidencias. Llega el momento de mostrar el billete. Hay quien aún opta por el papel, pero son los menos. La compañía presidida por Adolfo Utor ha implantado el envío de la tarjeta de embarque a través de WhatsApp para los pasajeros. Se indica el número de butaca, lo que permite acomodar a las personas que no viajan juntas con asientos o pasillos de separación. Ya dentro del buque, tripulación con mascarillas y guantes, dispensadores de gel hidroalcohólico, y mamparas entre las plazas. Así es en estos momentos viajar en transporte marítimo cuando recién se ha estrenado la «nueva normalidad». Y hacerlo, además, en Balèaria, la primera naviera a nivel mundial en obtener la etiqueta Global Safe Site Covid-19 en su máximo grado -el Excellence- por Bureau Veritas, que analiza periódicamente la posible presencia de virus en los buques de la compañía.

Los protocolos de seguridad implantados por el grupo dianense van más allá de las obligaciones y directrices indicadas por las autoridades sanitarias. Hasta el punto de que, pese a que ya no hay limitaciones excepcionales de ocupación en el transporte público, en buques como el Ramon Llull la cifra de pasajeros se ha rebajado hasta los 400, frente a los 526 de la etapa precovid. Así lo explica con orgullo el capitán de esta nave, Lluis Torres. De hecho, la cifra de pasajeros en los buques de Baleària se ha reducido entre el 20% y el 40%, en función de los grupos que viajen, para garantizar la seguridad del pasaje y mantenerse fieles a la filosofía «covid free», con la que pretenden relanzar una campaña que hace poco más de mes y medio estaba en una atonía total, pero que, con la reapertura de los enlaces y el inicio de la temporada alta, empieza a animarse, e incluso a alcanzar un nivel de reservas que a finales de abril e incluso a principios de mayo parecía bastante impensable.

Medidas de seguridad del ferry Denia-Formentera

Otra cosa es el perfil del pasaje. Desplazamientos por motivos laborales o de residentes, y mucho turista nacional. La apertura de las fronteras internacionales de momento se ha dejado sentir poco en unos enlaces que con o sin covid se basan sobre todo en los movimientos nacionales. Ahora bien, este año, con un matiz: es muy probable que muchos opten en sus vacaciones por quedarse en España, y, como indican desde Baleària, Dénia está a dos horas de Formentera, lo que permite escapadas entre una y otra zona o, ¿por qué no?, incluso aprovechar para una excursión de un día en el que, como no se ha cansado de repetir el presidente de Baleària en las últimas semanas, a día de hoy, «es el medio de transporte más seguro».

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