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De la aeronáutica a las mascarillas

El grupo ilicitano Ferrotall, del sector metalmecánico, pone en marcha una fábrica en la que produce hasta 150.000 unidades de máscaras a la semana

La sala blanca de Pro Safe Plus, en Elche Parque Empresarial, donde se fabrican las mascarillas.

La sala blanca de Pro Safe Plus, en Elche Parque Empresarial, donde se fabrican las mascarillas. matías segarra

Finales de marzo. El covid ha puesto patas arriba todo y a todos, y lo peor aún está por llegar. La carencia de respiradores es total y absoluta, y ni siquiera el personal sanitario tiene acceso a ropa de protección, guantes y mascarillas. Se dan a cuentagotas, cuando se dan. Fue así como una noche, en el encuentro que diariamente mantenía por videoconferencia con los que hoy son sus socios, el presidente del grupo ilicitano Ferrotall, Manuel Fernández, decidió que había que hacer algo. Lo suyo es el sector metalmecánico, sobre todo la maquinaria ligera y pesada para todo tipo de industrias, incluidas la de la biomedicina, el automóvil o la aeronáutica. Sin embargo, esto iba más allá. Empezaron a darle vueltas al qué y al cómo, y 60 días después ya habían montado una fábrica de mascarillas -Pro Safe Plus- que acaba de recibir el visto bueno de la Agencia Española de Medicamentos. Unas instalaciones que, en estos momentos, ya están produciendo 150.000 mascarillas semanales, en tres turnos de lunes a viernes, aunque la intención es que la producción se prolongue durante los siete días de la semana para aumentar la capacidad de fabricación. Para ello, de momento, han contratado a 35 personas, y, durante este tiempo, han fabricado casi 3 millones de mascarillas. Eso sí, mientras ha llegado la autorización de la Agencia Española de Medicamentos vendían las mascarillas quirúrgicas que fabrican al precio de las higiénicas.

«Como empresario comprometido con mi territorio y con mi gente, me vi obligado a montar este proyecto sin saber cuáles iban a ser sus resultados. El reto era hacer mascarillas de calidad ante la escasez de producto que había, la baja calidad y el abuso en los precios», señala Manuel Fernández. «Me sentí humillado por lo que estaba pasando. Había que reaccionar. En un país en el que se fabrican coches y aviones, ¿cómo era posible que faltaran mascarillas?», se cuestiona.

Las mascarillas «Made in Elche» que producen son quirúrgicas, aunque, dentro de esa categoría, fabrican de tres tipos diferentes, con capacidades de filtración bacteriana que oscilan entre el 95% y el 98%. Para la elaboración, utilizan unos propilenos hidrófobos denominados spunbond en las capas exteriores y otros propilenos llamados meltblown para la capa interna, que, en palabras de Manuel Fernández, es el «oro blanco» de las mascarillas, por lo que supone de barrera bacteriana y de filtración.

Respecto al proceso, se desarrolla en una especie de sala blanca, con ambiente totalmente controlado, sobre todo por lo que respecta a la temperatura y la humedad, para preservar las propiedades de los materiales en todo momento. Además, se envían muestras a un laboratorio externo para que verifique ese proceso de calidad, y, durante los 14 días que tarda en llegar el resultado, las mascarillas permanecen en una especie de cuarentena para garantizar los estándares de higiene, bajo la supervisión del director técnico de calidad, Javier Lugo. «De lo que se trata es de garantizar en todo momento la seguridad y evitar cualquier tipo de contaminación», detalla el responsable de desarrollo de negocio de Ferrotall, Manuel Fernández Medina, el otro socio de Pro Safe Plus, junto a Javier Fernández.

Sin embargo, llegar ahí no ha sido fácil. Hubo que localizar las máquinas y las materias primas, que, una vez encontradas, incluso acababan requisadas por otros países; y hubo que aprender la tecnología. Sí, Ferrotall sabe de maquinaria, pero fabricar mascarillas era otra cosa. «Ha sido duro, porque hemos tenido que aprender una tecnología totalmente nueva. Descargamos las máquinas y empezamos a darles vueltas hasta que, con la ayuda de técnicos muy experimentados, las hicimos funcionar. De hecho, para poder mantener una fabricación estable, tuvieron que hacer muchas modificaciones», relata el ilicitano.

Ahora, con todo funcionando al 100%, en Pro Safe Plus respiran más tranquilos. No obstante, Manuel Fernández tiene claro que esta situación ha puesto de manifiesto la necesidad de relocalizar las producciones y de hacer una apuesta clara por la reindustrialización. «Los responsables políticos tienen que dar apoyo a la industria en España. Hablo casi a diario con otros empresarios, sobre todo de Alemania, y todos coincidimos en que lo que no puede volver a pasar es que se pare la producción porque falta un tornillo que llega de fuera». Reivindica eso, y un apoyo real. En su caso, todo se ha puesto en marcha a pulmón, sin nada de subvenciones. «Políticamente se anima a poner en marcha este tipo de industrias, pero luego no hay ayudas, cuando ahora es más necesario que nunca ser autosuficientes, sobre todo en productos estratégicos, como los de carácter sanitario», sostiene.

Por delante, la firma ilicitana tiene dos retos. De un lado, la intención es vender mascarillas a través de su web. De momento, ya han puesto en marcha la página www.prosafeplus.eu. De otro, la idea es exprimir al máximo el know-how que tienen en el campo de la maquinaria, de manera que puedan montar fábricas llave en mano para aquellas empresas o gobiernos que quieran tener asegurado el suministro de mascarillas. Al fin y al cabo, parece que las mascarillas nos van a acompañar un tiempo.

Exigencias iguales para todos

Exigencias iguales para todosTradicionalmente el juguete ha exigido que lo que se pide a los fabricantes nacionales en cuanto a seguridad se aplique a lo que llega de terceros países. Y eso reivindica Manuel Fernández para las mascarillas, aunque cree que pronto habrá una normativa europea. «Lo que las autoridades deben evitar es que, por falta de controles, más que mascarillas, la gente acabe llevando tapabocas», defiende.

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