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Los montepíos suman 2.000 clientes en su primer lustro en la provincia

Clases medias y autónomos apuntalan sus finanzas con microcréditos mediante el depósito de joyas desde que Montemadrid y Bancaja recuperaron esta institución en Alicante en el año 2015

Una gemóloga analiza una pieza en un montepío local.

Una gemóloga analiza una pieza en un montepío local.

Los montes de piedad, entidades de financiación de la obra social de las cajas de ahorros, cumplen cinco años de andadura en la provincia desde que los planes de expansión de Bancaja y Montemadrid coincidieron en la inauguración de sendas sedes alicantinas a finales de 2015. En ese tiempo han financiado a 2.000 alicantinos con una fórmula que resiste el paso de los siglos.

Resurgieron en lo que ahora se ve como una tregua entre dos crisis y con el mismo espíritu que los vio nacer al decaer el Siglo de Oro: tender una red de seguridad entre los demandantes de crédito y los intereses de los usureros. Con la crisis de la covid-19 aún tomando forma, notan que su mensaje de financiación justa cala: mientras Montemadrid mantiene un ritmo de aumento de usuarios de un 4% anual, Bancaja registra un 11% más de usuarios en este año de pandemia. «Si mantenemos la historia de estas instituciones será porque es un trato justo para las dos partes», asegura Santiago Gil, director de la red de montepíos de Montemadrid.

Son instituciones crediticias donde el prestatario recibe un préstamo por un valor algo inferior al precio de tasación de una joya, un reloj o un lote de objetos preciosos, a cambio de devolverlo en un plazo y con unos intereses. En caso contrario, se subastan. La puja no es la única diferencia con las autodenominadas casas de empeño o los compraventa de joyas, ya que los montes de piedad son entidades sin ánimo de lucro, lo que abre un abismo entre ellos y el resto del sector. «Nuestro carácter social marca la propia actividad: los intereses son muy asequibles para cualquier persona, tienes doce meses para devolver o renovar el préstamo y si al final se subasta tienes un margen a tu favor. Queremos que los clientes se lleven la joya de vuelta, como ocurre en el 97% de los casos», aclara Gil. «Otro tipo de negocios buscan la rentabilidad pura y dura, sin pensar en lo que haya detrás».

Detrás de una operación en los montepíos hay una persona, ya que sólo interactúan con particulares o autónomos. Tras la Gran Recesión, la posesión de joyas se distribuye sobre todo entre clases medias y medias-altas. «La pandemia ha cambiado un poco el perfil habitual. Hemos notado que cada vez vienen más hombres que traen relojes, sellos, y esclavas, cuando antes eran más mujeres de entre 40 y 60 años. Y autónomos y profesionales liberales. Se puede decir que financiamos un 20% de actividades profesionales y un 80% de domésticas», añade por su parte Ana Soto, directora de la red de Bancaja.

Con un préstamo medio de 800 euros en su montepío que es de 680 en el caso de Montemadrid y con intereses anuales comunes para todas estas instituciones de entre el 5 y el 8,2%, según el valor del objeto, el destino de estos microcréditos son más imprevistos que emergencias. «Los montes ya no vemos tanto situaciones extremas sino gastos normales de todo tipo: viene gente que tiene que reparar la lavadora, comprar un ordenador para el colegio, unas vacaciones. Solucionas con las joyas del cajón que no te pones y además te la guardamos», asegura Soto.

El director de la red Montemadrid señala que la custodia de la pieza es una de las grandes ventajas de los créditos pignoraticios, un sector por el que su entidad apostó con claridad a través de un proceso de expansión, adquisición y reapertura de sedes por todo el país que se inició a medidos de la pasada década. «Veíamos que con la caída de cajas había quedado mucho mercado sin poder optar a este tipo de crédito», afirma.

Alicante perdió su montepío casi una década antes que su caja de ahorros. Un factor que tuvo peso en la apuesta de Montemadrid. «Era una plaza que nos interesaba mucho por población y porque se conocía esta institución», añade. En octubre de 2015, abrieron su puerta en el centro de la capital. Dos meses después, hacía lo propio Bancaja.

Datos 6 millones de euros en préstamos

Montemadrid ha concedido 2,7 millones de euros en 4.300 préstamos desde su apertura en Alicante. Bancaja ha entregado más dinero en menos operaciones, un total de 3,2 millones en 3.371 créditos. La repetición de clientes y la firma de dos o más créditos por cliente es habitual en estas instituciones, por lo que el número de prestatarios en activo es siempre más bajo que las operaciones: la entidad madrileña cuenta con 750 usuarios mientras que la oficina del montepío de Bancaja alcanza los 1.253 a fecha de hoy. Ambos están ubicados en Alicante capital.

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