El gran peso del turismo va a tener consecuencias en el ritmo de recuperación de la economía valenciana, y de manera muy especial de la provincia de Alicante. Un informe de BBVA Research señala que habrá que esperar a 2022 para que la normalidad regrese al sector, por lo que no será hasta ese año cuando el Producto Interior Bruto (PIB) recupere los niveles de antes de la pandemia. El estudio, asimismo, estima que, mientras llega ese momento, se crearán en la Comunidad 77.000 empleos, lo que supondrá dejar la tasa de paro en el 13,8%, frente al 16,5% actual.

El último informe sobre la situación económica de la Comunidad Valenciana, presentado ayer por Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, y David Conde, director de la Territorial Este de la entidad bancaria, estima que el PIB se habría reducido en 2020 un 10,7%, lo que supone un impacto de la crisis levemente menor que el esperado para el conjunto de la economía española, fijado en el 11%.

A la hora de concretar las razones de este menor descenso, hay que hacer referencia a que la contracción del consumo interno fue más reducido que la media nacional, y que las exportaciones de bienes mostraron una mayor fortaleza y habrían superado, en la segunda mitad de 2020, el nivel alcanzado a finales de 2019. El aumento de las ventas al exterior de alimentos y semimanufacturas, así cono las exportaciones a la eurozona y Asia, apoyaron la recuperación de la demanda externa valenciana. Asimismo, la inversión inmobiliaria y el sector industrial mostraron una evolución más favorable que la del conjunto de España.

En lo que respecta a la provincia de Alicante, las exportaciones de alimentos y del automóvil compensaron en parte la fuerte caída de las manufacturas de consumo, dejando la reducción global en sólo un 4%. La venta de viviendas se redujo un 20% hasta el tercer trimestre, mientras que la evolución del empleo fue peor que la media, con una tasa al final de año del 19,4%, lastrada por manufacturas, comercio y hostelería. De hecho, la pérdida de afiliación tuvo más impacto en las áreas turísticas, debido a la mayor dependencia de las actividades de consumo social. Entre estas destacan zonas como Benidorm y Torrevieja, por estar más vinculadas hacia el turismo extranjero.

Según se subraya en el informe, el deterioro de la situación sanitaria como consecuencia de la tercera ola de covid y las medidas de distanciamiento social, así como las menores previsiones de crecimiento en la Unión Europea, condicionan el incremento del PIB previsto para los próximos trimestres. Los datos disponibles apuntan a una reducción interanual de las compras con tarjeta en la Comunidad del 7,7% en enero y del 10,4% en las tres primeras semanas de febrero, lo que supone un cambio de tendencia con respecto a los incrementos registrados en los dos últimos trimestres de 2020. Por otro lado, la evolución de las importaciones reflejan que la recuperación de la inversión ya se habría iniciado en la Comunidad, a lo que hay que añadir el impulso del gasto público del gobierno de la Generalitat y los fondos que van a llegar desde Europa.

En este contexto, el informe prevé para 2021 un crecimiento del PIB valenciano del 5,9%, cuatro décimas por encima del esperado para España. Con todo, no será hasta 2022 cuando la actividad podría crecer hasta el 6,6% y alcanzar los niveles precovid, coincidiendo con el retorno de la normalidad del turismo, en particular el extranjero.

Rafael Doménech explica que la recuperación de la actividad turística será lenta, calculándose que en el tercer trimestre de este año podría situarse en el 60% de la que se registró en el mismo periodo de 2019. A partir de ahí ya habría una evolución gradual. Pese a esta lentitud, el responsable de Análisis Económico de BBVA Research se muestra optimista, en el sentido de que «los turistas del Reino Unido, Alemania, Francia o Italia van a buscar destinos seguros no necesariamente fuera de la UE, y ahí la Comunidad puede jugar un papel importante ofreciendo espacios libres de covid, sistemas sanitarios homologables e inmunidad de grupo, siempre que la vacunación avance como es debido». También defiende la puesta en marcha de los pasaportes sanitarios.

Preguntado acerca de si el turismo podrá resistir otra Semana Santa sin actividad, Doménech responde de forma afirmativa, «aunque siempre y cuando se habiliten ayudas directas. La reapertura debe estar avalada por la situación sanitaria, porque no tendría sentido dar un salto hacia adelante para después dar otros dos hacia atrás».