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Roger Llanes: «No vamos a permitir recortes de caudal en el trasvase Tajo-Segura»

secretario autonómico de agricultura en la generalitat valenciana

Roger Llanes ha asumido la secretaría autonómica tras su periplo como director general. | Antonio Amorós

Roger Llanes ha asumido la secretaría autonómica tras su periplo como director general. | Antonio Amorós

Tras la experiencia acumulada en la pasada legislatura como director general de Agricultura en la Generalitat Valenciana, Roger Llanes ha sido ascendido en la actual a secretario autonómico. Lo hace en un momento decisivo para el sector en toda la Comunidad y, especialmente, en la provincia de Alicante, puesto que son numerosas las cuestiones que se están debatiendo en el seno de la Unión Europea que van a tener consecuencias que podrán ser más o menos positivas, dependiendo de la capacidad de influencia de los diferentes gobiernos. Con todo, la patata caliente ahora mismo, como si de un día de la marmota se tratara, vuelve a ser el trasvase Tajo-Segura, amenazado por un recorte en los caudales

Ha accedido al cargo en un momento especialmente convulso, con numerosos retos por delante. ¿Cuáles son los principales objetivos que se ha marcado?

Es cierto que nos encontramos en un momento de especial relevancia, para el que nos hemos marcado una serie de objetivos transversales. En primer lugar, resulta fundamental que el negocio agroalimentario continúe gozando de una buena salud, y que crezca la rentabilidad para los productores y los agricultores. Estamos viendo cómo las exportaciones están creciendo, hasta el punto que el sector cuenta cada vez con una mayor relevancia en el Producto Interior Bruto (PIB) valenciano. El problema radica en los cultivos tradicionales que, como digo, no cuentan con la rentabilidad debida. El otro objetivo es garantizar el acceso al agua para los regadíos, a un precio adecuado, con la calidad necesaria y con la cantidad suficiente, algo que resulta fundamental para el sector, especialmente en la provincia de Alicante.

Ha tocado el eterno problema de la rentabilidad. ¿Dónde puede estar la solución a los bajos precios que reciben los agricultores, que en muchas ocasiones no pueden ni cubrir los costes de producción?

Hay varios escenarios en los que tenemos que trabajar. En estos momentos, los diferentes países de la Unión Europea están embarcados en la negociación de la PAC, lo cual es un aspecto fundamental. Nosotros estamos intentando conseguir que las condiciones se amolden a la óptica valenciana, porque tenemos una PAC muy dirigida a los cultivos continentales, que deja en un segundo plano a la agricultura mediterránea. También hay que abordar los derechos históricos que prevalecen en España, para que en todas partes se cobre lo mismo a igualdad de condiciones, equilibrando las ayudas en los diferentes territorios. Tenemos, por otro lado, que adaptar nuestras estructuras al futuro inmediato que se nos avecina, porque nosotros competimos con Andalucía, que está más modernizada en este sentido. También hay que conseguir mejores precios, a través de cuestiones como la promoción, la diferenciación y la calidad.

Es cierto que las exportaciones de productos agroalimentarios están creciendo, pero a pesar de las trabas que denuncian los agricultores, y en un contexto en que algunas importaciones se han convertido en poco menos que una competencia desleal...

Es algo que también estamos peleando ante la Unión Europa. Los acuerdos comerciales deben tener unas condiciones de reciprocidad. No puede ser que nosotros nos encontremos con normas muy restrictivas para exportar, por ejemplo, a Estados Unidos, y que después importemos desde Sudáfrica o Marruecos de una manera mucho más laxa. También debe haber una reprocidad en lo que respecta a las condiciones de trabajo y a las exigencias fitosanitarias, para que no haya dumping a nivel laboral, social y medioambiental.

Las condiciones en las relaciones comerciales entre países también son de extraordinaria importancia a la hora de evitar la transmisión de plagas. En estos momentos el principal problema en esta materia es la xylella, que está causando estragos en los almendros de la provincia de Alicante . ¿Qué se puede hacer a este respecto?

Hay que articular controles fronterizos mucho más estrictos que los actuales. Por ello, exigimos a la Unión Europea que destine más medios, sobre todo en los puertos de entrada de los productos agrícolas, y que las medidas sean idénticas en todos los países.

Hablando de la xylella, los agricultores se quejan del plan de erradicación, que se está llevando por delante, de momento, 81.000 almendros. ¿No es posible optar por un plan de contención?

En las condiciones en las que nos encontramos, la única política posible para combatir la xylella es la erradicación. La Unión Europea lo exige, pero técnicamente también es la única alternativa viable. Es cierto que en Baleares se optó por la contención, pero hablamos de islas que, además, ya están totalmente infectadas. También se ha aplicado en el sur de Italia, pero las consecuencias han sido 200.000 hectáreas de olivos muertos por la inacción del gobierno. Nosotros hemos logrado convencer a la UE para reducir el radio de árboles a arrancar, y, además, acabamos de aprobar ayudas de hasta el 100% para la replantación de los campos afectados.

Y llegamos al conflicto eterno, que no es otro que el trasvase Tajo-Segura, amenazado ahora mismo por un recorte de caudales, debido al cambio en las reglas de explotación que ha planteado el Ministerio de Transición Ecológica. ¿Cuál es la postura de la Generalitat?

La Generalitat no ha cambiado su postura ni un milímetro, y no vamos a permitir recortes en el trasvase. Las Cortes, de entrada, ya han aprobado una propuesta para exigir al Gobierno la paralización inmediata de cualquier modificación de las normas de explotación hasta que no se apruebe el plan hidrológico, y, además, reclamamos que esta planificación se acuerde con los beneficiarios y la propia Generalitat. Aquí se está hablando de disminuir caudales por cuestiones ecológicas, pero eso no se puede aceptar mientras no haya una alternativa tanto en volúmenes como en calidad y costes. Tenemos muy claro que el trasvase es imprescindible para la provincia de Alicante, donde hay una gran dependencia en términos de desarrollo económico.

El trasvase está sometido a continuos conflictos. ¿No es posible lograr un consenso que evite este tipo de situaciones recurrentes?

Aquí lo que hay es el interés de un partido, como es el PP, de hacer política con el tema del agua, cuando el trasvase está salvaguardado por la ley. Fuera solo hay ruido y ganas de manipular a los regantes y a la opinión pública en un debate estéril que no lleva a ninguna parte.

Sin embargo, Castilla-La Mancha, comunidad gobernada precisamente por el PSOE, también se ha opuesto repetidamente a este trasvase...

Castilla-La Mancha, cuando se ha abordado el tema de los recursos, ha manifestado su posición, que efectivamente es contraria al trasvase, porque evidentemente hay intereses territoriales. Pero insisto en que está salvaguardado.

¿La política del Consell para el abastecimiento de los regadíos se limita al agua del Tajo-Segura?

Ni mucho menos. Vamos a invertir, y ya lo hemos empezado a hacer, 1.200 millones de euros en una estrategia de regadíos, para modernizarlos y que sean mucho más eficientes, ajustando los caudales a la demanda. También estamos trabajando, y mucho, en el tema de la reutilización de aguas depuradas que sean aptas para la agricultura, impulsando al mismo tiempo las condiciones de dos grandes desaladoras, como son las de Torrevieja y Murcia, con interconexiones y la implantación de plantas fotovoltaicas para que los costes sean asumibles.

La innovación, de la que tanto se habla, ¿también es aplicable en la agricultura?

No es que sea aplicable, sino que resulta imprescindible. En la actualidad, sin ir más lejos, estamos impulsando trabajos de investigación para adaptar los cultivos al nuevo escenario climático. Estamos comprobando que cada vez llueve menos y que las temperaturas van en aumento, además de asistir a fenómenos meteorológicos extremos. Por ello, por ejemplo, buscamos variedades que soporten mejor los contrastes térmicos entre la noche y el día, que también están siendo más acusados. Este tipo de iniciativas, y muchas otras, cuentan ahora con un escenario de mayor viabilidad con los fondos de reconstrucción que van a llegar desde la Unión Europea, y que queremos que beneficien al conjunto del sector, desde el agricultor a la distribución. Contamos, para ello, con proyectos muy potentes.

Hablando de catástrofes meteorológicas, en la Vega Baja se quejan de que todavía no han recibido las ayudas prometidas...

Es cierto que una parte no ha llegado, y asumimos nuestra culpa, aunque el tema está en fase de solución. Pero también hemos invertido 20 millones, a los que se sumarán otros 10 ahora, para la reparación de infraestructuras dañadas por la DANA.

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