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La rentabilidad del alquiler en la provincia de Alicante resiste a la pandemia

El beneficio anual de arrendar una casa de segunda mano en Alicante supera el 6% de la inversión inicial, a pesar de la crisis - La oferta de viviendas aumenta un 19% en el último año

Una posible clienta observa las ofertas de una inmobiliaria en Alicante.

Una posible clienta observa las ofertas de una inmobiliaria en Alicante. MANUEL R. SALA

A pesar de la mala fama que tiene para algunos, el ladrillo sigue siendo una buena inversión. Al menos, si se compra con la intención de sacarlo al mercado del alquiler. Así lo señala un informe de la tasadora alicantina Euroval y el Instituto de Análisis Inmobiliario (Instai), que apunta, además, que la crisis derivada por el covid, de momento, apenas ha restado atractivo a esta opción para destinar los ahorros.

Así, de acuerdo con los cálculos realizados por los expertos del Instai, y teniendo en cuenta los precios de las operaciones de compraventa de viviendas que se cerraron el año pasado en la provincia y el importe mediano de los alquileres en la zona, quien adquiera una casa de obra nueva en Alicante puede obtener un 4,7% de retorno anual si se decide a sacarla al mercado.

Una cantidad muy significativa si se tiene en cuenta, por ejemplo, que la última subasta de Letras del Tesoro a cinco años se negoció a un tipo medio del 0%; que la rentabilidad media de los fondos de inversión se quedó el año pasado en un 0,7%, según datos de Inverco; o que los bancos apenas ofrecen un 0,04% en los pocos depósitos a plazo que firman, eso en el caso de los que no han empezado ya a cobrar a sus clientes por guardar sus ahorros, cuando estos alcanzan una cantidad significativa.

Pero la opción del ladrillo puede ser aún más atractiva si se opta por comprar una vivienda de segunda mano. Como es lógico, el alquiler que se puede cobrar por estos inmuebles es menor -la mediana, es decir, el importe que separa en dos mitades iguales las rentas que se cobran en la provincia, es de 876 euros mensuales en la obra nueva y de 634 en la vivienda usada-, pero también su coste de adquisición. El resultado es que la rentabilidad alcanza el 6,1% anual, de acuerdo con el citado estudio de Euroval y el Instai.

En ambos casos, se trata de cifras ligeramente inferiores a las del año anterior pero por muy poco: apenas tres décimas en el caso de la segunda mano, y dos décimas en la nueva. Unos números que, según los autores del estudio, dan una idea de la oportunidad que aún supone esta opción.

La Comunidad es la autonomía donde puede ganarse más dinero con esta opción y Baleares, la que menos

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«Las reacciones en el mercado inmobiliario son más lentas que en otros sectores. Hay que tener en cuenta que comprarse una casa no es cuestión de una semana, desde que se acuerda la venta hasta que se firma suelen pasar meses. Y eso sin tener en cuenta otras resistencias, como el rechazo de los propietarios a bajar precios», apunta el investigador principal del Instai, Alejandro Belchí.

En este sentido, Belchí recuerda que, a pesar de que se redujo el número de operaciones, el importe medio de cada compraventa subió entre un 4% y un 5% en la provincia, mientras que los alquileres se mantuvieron.

En comparación con el resto del país, la rentabilidad del ladrillo como inversión se sitúa en Alicante en la media nacional, aunque por debajo de la media autonómica. Así, en el conjunto de la Comunidad, arrendar una vivienda de segunda mano puede dejar un beneficio anual de hasta el 7,3%, el mayor de España. Por el contrario, Baleares es la autonomía donde resulta menos atractivo, ya que la rentabilidad cae al 4,2%, por el elevado precio de los inmuebles.

Por otra parte, desde el Instituto de Análisis Inmobiliario señalan que el año pasado la oferta de casas en alquiler en la provincia de Alicante aumentó un 19%, al pasar de los cerca de 33.000 inmuebles que estuvieron disponibles en algún momento del ejercicio anterior, a más de 40.000 a lo largo de 2020. Entre las posibles causas, Alejandro Belchí apunta la necesidad de muchos propietarios que tenían viviendas sin usar de conseguir ingresos adicionales por la crisis. También al hecho de que otros propietarios decidieran desviar a este mercado las casas que pensaban vender al ver más complicada esta opción por la crisis económica.

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