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Los alicantinos ahorran 2.093 millones de euros durante el año de la pandemia

El volumen de depósitos bancarios en la provincia roza los 41.400 millones ante el recorte de gastos impuesto por las restricciones - Las rentas altas concentran el aumento, mientras las clases medias y bajas han visto menguar sus cartillas

Varios usuarios retiran dinero de los cajeros automáticos de una entidad.

Varios usuarios retiran dinero de los cajeros automáticos de una entidad.

Los economistas o el propio Banco de España lo han denominado «ahorro forzoso». El confinamiento y las posteriores restricciones en la apertura de comercios y hostelería o la imposibilidad de viajar han provocado una considerable caída del gasto de la mayoría de hogares durante el último año que, además, ha sido muy superior a la que han experimentado las rentas. El resultado es que aquellos que han logrado mantener más o menos su empleo han visto cómo sus cuentas corrientes engordaban durante estos meses sin ni siquiera proponérselo, lo que ha provocado que el volumen total de depósitos que guardan los bancos se haya incrementado significativamente en este tiempo.

De esta forma, al cierre del pasado mes de diciembre los saldos que custodiaban las sucursales bancarias de la provincia ascendía 41.393 millones de euros, según datos del Banco de España, lo que supone un aumento de nada menos que 2.093 millones sobre lo que acumulaban un año atrás. Un incremento del 5,3% que resulta aún más significativo si se tiene en cuenta la magnitud de la crisis económica que ha desatado la pandemia. En el conjunto del país, el aumento supera los 121.000 millones de euros.

«El motivo principal es el ahorro obligatorio que se ha producido al no tener dónde gastar el dinero, con todo cerrado, y también ha habido una parte de ahorro precautorio -cuando se guarda dinero para el futuro ante el temor de que la situación económica empeore-, que es algo que suele darse durante las crisis», señala el experto de iAhorro Antonio Gallardo que, eso sí, deja claro que no han sido todas las familias las que han podido ahorrar por igual.

«Más o menos podríamos señalar que ha habido alrededor de un 60% de la población que ha visto empeorar su situación y que no ha podido ahorrar nada, al contrario, ha tenido que echar mano de lo que guardaba; y otro 40% que sí ha tenido esta capacidad y que, además, ha ahorrado mucho», explica Gallardo. Un análisis en el que coincide también el propio supervisor del sistema financiero español, que en un reciente informe también apuntaba que el aumento de saldos se había concentrado «principalmente en las rentas más altas».

Una de las cuestiones que se suscita en estos momentos entre los economistas es si este colchón servirá ahora para impulsar la recuperación. El propio Banco de España expresa sus dudas en el citado informe, ya que, como recuerda, buena parte de este ahorro procede de gastos en servicios no realizados y que no pueden recuperarse. Por ejemplo, nadie se va a tomar el doble de cañas para compensar las que dejó de beber en los meses anteriores. Y, por otro lado, el hecho de que esté concentrado en la rentas altas también resta efectividad como acelerador de la recuperación, ya que su «propensión marginal a consumir es menor», apunta el documento.

No obstante, otros expertos, como el director adjunto del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), Joaquín Maudos, consideran que estos fondos acumulados «sí servirán para impulsar la recuperación, porque el desahorro supone un mayor consumo», aunque también descarta una traslación del 100% de la cantidad ahorrada a un aumento directo del gasto «porque en la nueva normalidad la incertidumbre es mayor y pueden cambiar los hábitos de consumo». Es decir, que en los próximos meses seguirá la tendencia a guardar cierta cantidad en previsión de lo que pueda ocurrir en el futuro por la desconfianza que aún existe.

Más deuda

En paralelo a esta aumento del ahorro, otro de los efectos de la pandemia ha sido que se ha puesto fin a la reducción de la deuda financiera que soportan hogares y empresas en la provincia, que había disminuido considerablemente en los últimos años. Así, el saldo vivo crediticio -el importe total de lo que los alicantinos deben a los bancos- finalizó 2020 en 39.809 millones de euros, casi 600 millones más que hace un año. Una evolución en la que tienen mucho que ver los créditos ICO que han solicitado los negocios para atender sus necesidades de liquidez.

La banca empieza a cobrar por tener saldos elevados

El aumento de los saldos bancarios también pone de manifiesto la falta de alternativas a las cuentas corrientes y los depósitos a plazo, ya que el ahorrador medio español sigue teniendo aversión al riesgo y los esfuerzos de las entidades por trasladar este dinero a productos como los fondos de inversión o los planes de pensiones apenas dan fruto, según explica el experto de iAhorro Antonio Gallardo. Ante este hecho y ante la penalización que sufren por parte del Banco Central Europeo, algunas entidades ya empiezan a cobrar por el mantenimiento de saldos elevados, sobre todo si se trata de clientes poco vinculados. Por lo general, las comisiones se aplican a quien tiene más de 100.000 euros, aunque otras entidades aplican una «comisión de custodia» a partir de 30.000 euros. Para el director adjunto del Ivie, Joaquín Maudos, la baja rentabilidad del negocio bancario hará que estos cobros sean cada vez más frecuentes ya que, además, es una forma de incentivar que se inviertan esos depósitos en otros productos que generan más comisiones a las entidades. Claro que, hecha la ley, hecha la trampa. Muchos ahorradores lo que hacen es llevarse el dinero a otro banco cuando superan determinada cantidad.

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