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La Costa Blanca sufre la mayor caída de la venta de viviendas a extranjeros

El número de operaciones retrocede un 30% en la provincia frente al 21% de Málaga o el 23% de Baleares, según un informe de Sonneil

Urbanizaciones de segundas residencias en Orihuela Costa.

Urbanizaciones de segundas residencias en Orihuela Costa.

La Costa Blanca sufrió con mayor dureza que otros mercados españoles los efectos de la pandemia en el negocio de la venta de segundas residencias a ciudadanos extranjeros. Según un informe de la «proptech» alicantina Sonneil, el elevado peso de las transacciones de segunda mano, mucho más sensibles a la coyuntura, provocó que la cifra de operaciones se redujera durante el año pasado en la provincia más de un 30%, frente al 21,4% que cayeron estas transacciones en la Costa del Sol, su gran competidor.

Además, el descenso fue superior al registrado en Baleares, donde los extranjeros compraron un 24% menos inmuebles; en Barcelona (-24,3%); o en Murcia (-17,6%). Tan sólo Madrid presentó un desplome similar al de la provincia.

El informe sólo tiene en cuenta la demanda de segundas residencias, por lo que únicamente contabiliza las operaciones protagonizadas por ciudadanos de países europeos y deja fuera los de otras nacionalidades, que se corresponden más con inmigrantes económicos.

En este sentido, Alicante se mantiene como la provincia con una mayor volumen de transacciones en este segmento, con 10.697. Una cifra muy elevada pero que supone un 30% menos de las que se vendieron en 2019, que sumaron 15.283. Por su parte, Málaga concentró 6.560 operaciones, con el citado retroceso del 21,4%; Barcelona contabilizó 3.945; Baleares, 3.179; Madrid, 2.859; y Murcia, 2.753. El informe no incluye a las Islas Canarias.

Según afirma el CEO de Sonneil, Alfredo Millá, lo que explica la diferencia entre la Costa Blanca y la Costa del Sol es el mayor peso que ha tenido la obra nueva en los últimos años en la provincia andaluza, espoleada por las inversiones realizadas por las grandes promotoras dependientes de fondos de inversión, que ha provocado que el volumen de obra haya sido muy superior al de Alicante, donde los principales operadores siguen siendo firmas locales. Así, por ejemplo, en 2019 en Málaga se inició la construcción de 9.813 nuevas viviendas frente a las 5.696 de Alicante. Y lo mismo ocurrió durante el ejercicio anterior.

El ingente volumen de operaciones firmadas sobre plano en años anteriores permitió que, a pesar de la pandemia, el volumen total de compraventas de viviendas de obra nueva escrituradas el año pasado incluso aumentara un 8% en la Costa del Sol, lo que contribuyó a atenuar la caída global. Por el contrario, en Alicante, además de suponer un porcentaje menor, las escrituras de operaciones de obra nueva descendieron un 20%.

Sin embargo, la contrapartida es que la crisis provocada por la pandemia ha provocado que ahora en la costa malagueña haya un exceso de oferta, según Millá, que incluso ha llevado a retirar del mercado o paralizar la comercialización de algunas promociones, algo que no ha ocurrido en Alicante, donde la demanda se ajusta más a las existencias. Esto se ha traducido en que el año pasado el inicio de nuevas viviendas se desplomó un 42% mientras que en la Costa Blanca solo lo hizo un 14%, según sus datos.

Desde Sonneil prevén que la demanda empiece a remontar a partir del próximo verano, ya que aseguran que el interés de los compradores se mantiene.

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