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Parachoques sostenibles

De izquierda a derecha, Luis Calabuig junto al material empleado para fabricar las protecciones portuarias; un momento del proceso de fabricación; y el reciclado de los plásticos utilizados. | Juani Ruz

En un momento en que el plástico se encuentra situado en el ojo del huracán por cuestiones relacionadas con la ecología y la sostenibilidad, hay empresas e instituciones altamente cualificadas que trabajan duramente para demostrar que este material también puede llevarse bien con el medio ambiente y, además, tener múltiples aplicaciones. Una muestra de ello es el proyecto en el que se ha embarcado Durplastics, una empresa de Banyeres que, con la colaboración del Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas) y la Universidad de València, está desarrollando nuevos materiales más resistentes y completamente reciclables para protecciones portuarias. Una especie de parachoques para evitar que los barcos sufran daños al amarrar en los muelles, pero diseñados para que duren más y no generen residuos. La iniciativa cuenta con la financiación de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI), que promociona este tipo de proyectos de investigación y desarrollo.

Parachoques sostenibles

Durplastics es una empresa familiar nacida en 1997, con centros de producción tanto en Banyeres como en el vecino municipio valenciano de Bocairent. Tiene una plantilla formada por 80 trabajadores y está dedicada a la fabricación de plásticos técnicos para aplicaciones tan variadas como son el automóvil, la industria alimentaria, los parques infantiles o las piscinas, entre otros.

Dentro de esos sectores también se encuentra el náutico, así como el de las protecciones portuarias que se instalan en los muelles para evitar daños en los amarres. Según explica el consejero delegado de la empresa, Luis Calabuig, «de lo que se trata es de fabricar protecciones portuarias más sostenibles y resistentes a los impactos, a la acción de los organismos marinos y a la radiación ultravioleta». Estos nuevos productos serán, además, completamente reciclables y, de hecho, el 50% de las materias primas empleadas en su elaboración está previsto que procedan de materiales previamente usados y tratados.

Parachoques sostenibles

Junto a Durplastics, también participan en este proyecto estratégico el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas) y el departamento de Microbiología y Ecología de la Universidad de València, todo con financiación de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI), en el marco de su última convocatoria de ayudas en concurrencia competitiva. Con esta iniciativa, bautizada como Dupromat, se pretende mejorar la resistencia y durabilidad de las defensas portuarias, que en las zonas de atraque y amarre de los barcos utilizan polietileno de alta densidad 100% virgen. Se trata, además, de unas protecciones sometidas a constantes agresiones e impactos, que provocan un paulatino deterioro y hacen necesaria su sustitución de forma más o menos frecuente. En concreto, los técnicos de estas tres entidades trabajan en la mejora de las propiedades anti incrustantes del polietileno de alta densidad, mediante la incorporación de aditivos respetuosos con el medio ambiente y adaptados al reglamento europeo relativo a los biocidas.

Rosa Rodríguez, técnica de Aimplas que trabaja en el proyecto, destaca que, para incrementar la resistencia ultravioleta y la degradación térmica, que son las responsables de la pérdida de propiedades, se están implementando técnicas que permitirán reducir el deterioro de estos materiales. El objetivo es que la degradación no supere el 30%, pero, además, se pretende mejorar al menos un 20% la resistencia a posibles impactos por parte de los barcos.

Asimismo, los nuevos materiales desarrollados serán completamente reciclables, por lo que el proyecto se alinea con los objetivos marcados por el Comité Estratégico de Innovación Especializado (CEIE) en economía circular de la AVI, que apuesta por la fabricación de bienes y productos más sostenibles a través de soluciones innovadoras. La iniciativa, según fuentes de la propia AVI, se enmarca también en la estrategia de la Conselleria de Innovación, Ciencia y Sociedad Digital para mejorar el sistema productivo de la Comunidad Valenciana.

Para el éxito en la ejecución del proyecto, que se extenderá durante todo 2021, Durplastics aportará su experiencia en el sector plástico y capacidad industrial, que se completará con la experiencia de Aimplas en el desarrollo de nuevos tipos de materiales plásticos, y la contribución del departamento de Microbiología y Ecología de la Universidad de València, cuyos técnicos están especializados en el diseño y el desarrollo de métodos de detección y seguimiento de poblaciones microbianas acuáticas y de métodos de evaluación de la eficacia de los biocidas.

Parachoques sostenibles

No obstante, el proyecto no se va a limitar tan sólo a las protecciones portuarias, dado que el objetivo es implementar los resultados a escala industrial y aplicarlos a otros productos del sector marítimo y náutico como, por ejemplo, boyas u otros sistemas de flotación, balizas, motores, infraestructuras, sistemas de ayuda a la navegación, pasarelas o piscifactorías. Asimismo, los materiales desarrollados podrán sustituir a otros metálicos en la fabricación de productos en contacto con ambientes corrosivos y que pueden generar sustancias contaminantes durante su degradación u oxidación.

La innovación es uno de los objetivos estratégicos de Durplastics y, de hecho, este no es el primer proyecto en el que colaboran con Aimplas. Según explica Sandra Insa, responsable de Diseño e I+D en la empresa, «tenemos que estar siempre al día y ofrecer a nuestros clientes las soluciones que nos piden, y, para ello, es imprescindible contar con el apoyo de institutos tecnológicos como Aimplas o Aiju, con el que también hemos trabajado. Nosotros contamos con un departamento de calidad, pero nos hace falta apoyo externo. También, como sucede en este caso, de universidades como la de València».

El consejero delegado, Luis Calabuig, también quiere combatir la mala imagen que desde ciertos sectores se le está dando al plástico. «Se trata de un producto -asegura- infinitamente reciclable. Desde luego, en nuestra empresa lo tenemos muy presente, dado que aprovechamos todos los desperdicios al considerar que no es ético depositarlos en un vertedero. Se trata, insisto, de un material que se puede transformar de forma indefinida. Además, el reciclado lo llevamos a cabo con unas temperaturas de 80 grados y y con un circuito cerrado de agua, algo mucho más económico y sostenible que los usos de combustibles y agua que se necesitan para reciclar otros materiales como el vidrio o el metal. También consumimos energía 100% verde, con certificación por parte de Iberdrola. Lo importante, al final, es la mentalidad que tenga el fabricante».

Como a la gran mayoría de las empresas, la crisis del coronavirus también ha afectado a Durplastics, aunque de una forma mínima. Según Calabuig, «no hemos llegado a aplicar ningún ERTE y de los 22 millones de euros que llegamos a facturar en 2019 pasamos en 2020 a 20, por lo que la caída ha sido mínima. Además, la implicación por parte de la plantilla ha sido completa durante este período, en el que llegamos a fabricar productos para la prevención del virus como pantallas de protección o viseras», enfatiza el consejero delegado.

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