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El cereal se enfrenta a la mejor campaña en diez años con 18.000 toneladas

Las abundantes lluvias y el incremento que han registrado los precios propiciarán que los productores de la provincia obtengan unos beneficios superiores a los cuatro millones de euros

Un agricultor en un campo de cereales situado en las inmediaciones de Alcoy. | JUANI RUZ

Un agricultor en un campo de cereales situado en las inmediaciones de Alcoy. | JUANI RUZ

El sector de los cereales de la provincia de Alicante se va a llevar una alegría este año, después de un larga travesía en el desierto como consecuencia de las adversidades meteorológicas y unos precios que no siempre han acompañado. Las cosas, de hecho, van a cambiar ahora, gracias a las abundantes lluvias y a unas cotizaciones que, esta vez sí, han experimentado un moderado incremento. De no torcerse las cosas, la producción se situará alrededor de las 18.000 toneladas, lo que permitirá alcanzar un volumen de negocio cercano a los cuatro millones de euros.

Los productores de cereales de la provincia venían sufriendo un rosario de calamidades. Primero fueron los años de sequía los que propiciaron cosechas raquíticas, y después, ya con registros pluviométricos más normales, tocó lidiar con olas de calor que afectaron al rendimiento. Por si esto fuera poco, cuando la campaña pasada la cosecha volvió a volúmenes más próximos a la capacidad de producción, los precios, en cambio, no acompañaron.

Y así hasta el momento actual, en que por fin parece que el sector va a vivir un año cuanto menos normal. Según José Ramón Beltrán, responsable de herbáceos de La Unió en la Comunidad Valenciana, «las lluvias registradas en los últimos meses le han venido muy bien a los cultivos, porque estamos justo en el momento en el que empiezan a coger peso las espigas y el grano».

Los agricultores advierten de que, pese al aumento de la cotización, la rentabilidad del cultivo continúa siendo escasa

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En esta ocasión, además, existe una amplia uniformidad en el estado de los cultivos, porque según Beltrán, «las lluvias han sido generalizadas y también este motivo nos obligó a los agricultores a realizar la plantación casi al mismo tiempo, por lo que prácticamente no habrá oscilaciones significativas en lo que respecta al comienzo de la recolección».

Los precios también se han incrementado alrededor de un 25% con relación al año pasado, lo que ha supuesto un alivio para los productores. En cualquier caso, Beltrán no echa las campanas al vuelo, al tiempo que se muestra crítico con algunos analistas que ya están culpabilizando a los cereales de un futuro encarecimiento de la cesta de la compra. «Por poner un ejemplo -indica-, la cebada se ha llegado a pagar a 240 euros la tonelada, cuando ahora mismo se encuentra a 196. Algo parecido ocurre con el trigo, que llegó a estar a 300 euros, cuando en estos momentos no pasa de 215. El resultado es que hablamos de un cultivo con una rentabilidad muy escasa, tanto por los precios como por la necesidad de usar maquinaria. Estamos casi en peligro de extinción, hasta el punto de que el año pasado se perdieron 4.000 hectáreas en el conjunto de la Comunidad Valenciana».

Gonzalo Cots, agricultor de la zona de Mariola, coincide en que las generosas lluvias propiciarán que la cosecha sea este año voluminosa, si bien matiza que en algunos puntos concretos el exceso de humedad, unido al aumento de las temperaturas, está empezando a causar algunos problemas de hongos.

Respecto a las variaciones de precios, Cots señala que los cereales van ligados a las tendencias que marca el petróleo, por razones, destaca, «puramente especulativas. Ahora que la alimentación se ha revelado como fundamental en plena pandemia, las inversiones se han dirigido a este sector. En cualquier caso, la cotización actual viene justa para cubrir los costes de producción».

Con este panorama, la previsión es que la cosecha de cereales de la provincia alcance las 18.000 toneladas, principalmente de trigo, cebada, avena y, en menor medida, maíz y girasol. El volumen de negocio se situará en los cuatro millones de euros, dependiendo de las oscilaciones.

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