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El exterminador de plagas a golpe de ajos

Idai nature es cuarto operador mundial en soluciones de biocontrol para cultivos

Carlos Ledó, en la sede central de la compañía. | Activos

Carlos Ledó, en la sede central de la compañía. | Activos

Carlos Ledó (València, 1974) era hace algo más de una década un joven ingeniero agrónomo con inquietudes profesionales, afán de emprendimiento y conocimientos históricos y de botánica que se empeñó en «curar plantas con otras plantas». Estamos hablando de 2009. Como inspiración le sirvió el método que usaban los romanos veinte siglos antes para combatir los hongos que arrasaban los viñedos: pulverizarlos con leche, un producto intolerante para ellos.

«También se puede usar bicarbonato sódico -un producto abrasivo- para eliminar los insectos que dañan otros cultivos. Y utilizar extractos de manzanilla, té, café, ajos o canela como soluciones naturales más eficaces que las químicas para luchar contra algunas enfermedades vegetales. Nadie me creía al principio», explica el ejecutivo valenciano de una compañía que ya factura 70 millones de euros, emplea a 230 trabajadores y cuenta con filiales en México, Chile, Estados Unidos, China y Brasil. Su expansión, a ritmos del 35% anual, es increíble.

Ledó decidió poner en marcha Idai Nature para desarrollar tecnologías capaces de conseguir alimentos sin residuos y con pocos medios. En sus viajes por Andalucía y Castilla-La Mancha para ver campos de fresas o champiñones detectó que había productores de verduras que no se comían lo que luego vendían en el mercado y para el autoconsumo se reservaban una zona de sus campos a las que no aplicaban productos químicos. «Entonces percibí que era necesario plantearse la seguridad de los alimentos que comemos usando biopesticidas y biofungicidas», explica el máximo directivo de la firma.

Su expansión en España y en el exterior no tardó en llegar. En 2011 puso en marcha una filial en Turquía; un año después constituyó Idai Nature América y, a continuación, desembarcó en Argelia y Turquía. Ledó pensó desde el principio que la mercantil debía tener una clara «vocación internacional». Ya está presente en más de 35 países y con varias filiales y franquicias en el mundo. Y se ha consolidado como consultora en el ámbito de la agricultura ecológica.

Un fondo para expandirse

Cuenta Ledó que en estos tiempos que corren de globalización económica e intercambio de bienes y productos, incluidos los vegetales, es importante controlar las plagas para evitar que las cosechas corran serios peligros por todo tipo de bichos: pulgones, piojos, moscas, parásitos... Que se lo digan a los agricultores de todo el mundo cuyos costes de explotación se disparan por los recursos que destinan a combatir enfermedades que arrasan cultivos citrícolas, olivares o viñedos. De eso quiere encargarse Idai Nature, cuyo fundador decidió dar entrada hace tres años en su capital a Grupo Rovensa (controlado por el fondo británico Bridgepoint), aunque Ledó mantiene la gestión.

La facturación de la firma, con fábrica en La Pobla de Vallbona (Valencia), a través de próximas adquisiciones, superará los 600 millones de euros en 2025. «Vamos a seguir comprando empresas», asegura Ledó. Su reto es convertirse en el líder mundial (en la actualidad es cuarta ) en el ámbito de las soluciones de biocontrol para el cultivo de frutas y hortalizas . Prevé tener presencia activa en más de un centenar de países como compañía que forma parte de una de las tres unidades de negocio de Grupo Rovensa, que también posee Tradecorp (fertilizantes) y Ascenza (fitosanitarios).

La expansión de Idai Nature en España, aunque el coronavirus ha paralizado muchas cosas, no se detiene. Recientemente ha comprado Even Agro, con sede en Albacete y con más de veinte años de trayectoria, especializada en el mercado de los productos aptos para la agricultura ecológica y residuo cero.

La incorporación de esta compañía llega tras la compra de Agrichem Bio para continuar reforzando la línea de biocontrol. Carlos Ledó sostiene que está seguro de que «la oferta de alimentos seguros y de alta calidad es la tendencia que marca el presente y el futuro del sector agrícola de alto nivel». Idai Nature, cuyo 70% de las ventas son exportaciones, ha adquirido Agrichem (de Madrid) y Grupo Agrotecnología (Orihuela). Incluso ha llegado a Sudáfrica -con un importante crecimiento de los cultivos citrícolas por sus acuerdos comerciales con la UE- para comprar la firma Oro Agri.

Y, como su cuartel general se ha quedado pequeño, ya construye otra fábrica de 10.000 metros cuadrados junto a su sede central. Costará 5 millones de euros y albergará laboratorios, nuevas líneas de producción y planta de análisis de microbiología. Parece que Idai Nature no tiene techo.

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