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La peseta aún trae cola

El fin del plazo para canjear la antigua moneda provoca esperas de más de dos horas en el Banco de España de Alicante

Miguel Barragán muestras las pesetas que le dio su padre, que las coleccionaba. A la derecha, Guillermo Poyatos, con los billetes que iba a cambiar para una amiga. | ALEX DOMÍNGUEZ

Más de dos horas de cola es lo que tuvieron que esperar de media las decenas de ciudadanos que se acercaron ayer a la sucursal del Banco de España en la Rambla de Alicante para canjear sus pesetas por euros. Una posibilidad que se extinguirá definitivamente el próximo miércoles, cuando finaliza la prórroga que el Gobierno decidió aprobar el año pasado durante la pandemia.

A las más de 80 personas que habían solicitado cita previa y que tenían prioridad, se sumaron alrededor de otro centenar sin cita, que guardaron pacientemente su turno, en una cola que por momentos daba la vuelta a la esquina, aunque lo cierto es que la mayoría de los que esperaban tampoco parecían tener prisa.

«Teníamos las monedas y hemos visto que se acababa el plazo y nos hemos venido. Si nos dan algo, bueno será, pero si no, pues hemos echado la mañana», reconocía Jesús Marquina, que poco después salía igual de cargado que había llegado porque sus monedas no están entre las que pueden canjearse.

En este sentido, cabe recordar que el Banco de España únicamente acepta las monedas que estaban en vigor cuando el euro entró en circulación y, en el caso de los billetes, solo los que sean posteriores a 1939. En la propia puerta de la sucursal, el personal del organismo supervisor se encargaba de comprobar el dinero que traían los ciudadanos y de informarles si podían cambiarlo o no.

Decenas de personas guardaron cola ayer, en la puerta del Banco de España de Alicante. | ALEX DOMÍNGUEZ

Muchos de los presentes en la cola se habían encontrado con su pequeño botín en pesetas tras el fallecimiento de algún familiar, que las atesoraba como recuerdo. «Las coleccionaba mi marido, pero, ¿para que las quiero yo?», señalaba ayer Genoveva Caamaño. «Me las dio mi padre, que las tenía como recuerdo. Le gustaba guardar un billete de cada clase. Yo he guardado las que son verdaderamente antiguas, pero todas las demás las he traído para cambiarlas», explicaba Miguel Barragán, que calculaba que llevaría encima unos 200 euros al cambio.

Otros sacaron las pesetas literalmente de los bolsillos de los abrigos. «Es una costumbre que tengo. Guardo billetes para tenerlos cuando me hagan falta, pero luego se me olvida dónde los he puestos. He rebuscado y las he encontrado», señaló, por su parte, Carmen Giménez.

Hay incluso quien hizo las dos horas de cola «por bocazas», como aseguraba, riendo, Guillermo Poyatos. «Estuvimos comentando el otro día que acababa el plazo y una amiga dijo que ella tenía todavía pesetas y me pidió si podía canjearlas yo. Y aquí estoy», explicó. Gracias al favor, su amiga recuperará unos 180 euros.

Tras un goteo a lo largo de los años, fue hace unos diez días cuando en la sucursal del Banco de España en Alicante empezaron a notar una mayor afluencia de ciudadanos para canjear pesetas. El pasado viernes ya se registró alguna cola, aunque fue este lunes cuando se produjo la avalancha, que el director de la delegación del organismo público, Pedro Sánchez, cree que se mantendrá hasta el miércoles, cuando acaba el plazo.

La peseta aún trae cola

Desde el Banco de España han reforzado la atención al público y toda la plantilla, que venía realizando turnos desde el estallido de la pandemia, se encuentra estos días al completo en las instalaciones. Además, se ha habilitado un procedimiento para agilizar el proceso y los ciudadanos pueden dejar allí el dinero y firmar un documento de que aceptarán el recuento que realice el Banco de España, que posteriormente lo ingresará en la cuenta corriente que se les indique.

Desde el organismo supervisor calculaban a finales de mayo que aún quedaban en poder de los ciudadanos cerca de 264.000 millones de pesetas, es decir, el equivalente a más de 1.500 millones de euros. Hasta que no se cierre el proceso no se facilitará qué porcentaje de esa cantidad se ha logrado canjear estos días, aunque se da por hecho que una gran parte se perderá. En la mayoría de los casos, quienes acuden estos días a la dependencias del Banco de España llevan importes de escasa cuantía, aunque desde el organismo reconocían ayer que también ha habido casos de personas que se han presentado hasta con un millón de pesetas. Sin duda, una cantidad mucho más dolorosa de perder.

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