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La venta de casas a extranjeros cae a mínimos desde 2013 mientras se recupera el mercado nacional

Los compradores locales aumentan un 21,4% en el primer trimestre del año, según los datos de los notarios - Los noruegos y los británicos encabezan el descenso entre los foráneos

Una vista del barrio de Foietes, en Benidorm.

Cara y cruz en el sector inmobiliario de la provincia. Mientras la demanda del mercado nacional y local continúa al alza e incluso supera los volúmenes previos a la pandemia, la cifra de compradores extranjeros sigue en descenso, principalmente por la imposibilidad de estos ciudadanos de desplazarse hasta la Costa Blanca para visitar los inmuebles o cerrar las operaciones. De esta forma, tras finalizar el año pasado con una caída global del 22%, durante el primer trimestre de 2021 se vendieron en la provincia 8.858 viviendas, sólo un 2,44% menos que en mismo periodo de 2020, según las estadísticas del Colegio Notarial de València.

Sin embargo, la situación es muy distinta dependiendo del segmento que se analice. La parte positiva es que la demanda local y nacional encadena ya su tercer trimestre de crecimiento consecutivo, tras el paréntesis que supuso el confinamiento. En concreto, entre enero y marzo los compradores de nacionalidad española adquirieron 5.448 inmuebles en la provincia, lo que supone un aumento del 21,4% sobre la cifra del mismo periodo del año pasado. Aunque hay que recordar que entonces la segunda parte de marzo ya se vio afectado por las restricciones para combatir la pandemia, lo cierto es que el volumen de transacciones también es superior al registrado en 2019 o 2018.

«Es como si la gente, después de lo ocurrido con la pandemia, se hubiera decidido a comprar y no esperar más», señala el vicedecano del Colegio Notarial, Delfín Martínez, que asegura que se trata en su mayoría de adquisiciones para la residencia habitual de los compradores, muchas de ellos parejas jóvenes. «Hay una mezcla de factores. Por un lado, la gente que ha conservado el empleo ha podido ahorrar estos meses para la entrada, y, por otro, muchos jóvenes que han pasado el confinamiento con sus padres quiere independizarse y los precios de los alquileres están por las nubes, no compensa», señala Martínez.

La parte negativa es el mercado internacional, que tradicionalmente ha copado más de la mitad de todas las operaciones en la provincia. En este caso, sin embargo, se ha quedado lejos de ese listón. En el primer trimestre, los extranjeros de todas las nacionalidades compraron 3.419 viviendas, un 24,5% menos que en 2020 y la menor cifra para este periodo del año desde 2013. Una situación que tanto los notarios como la asociación de promotores (Provia) atribuyen a los cierres de fronteras y la supresión de vuelos internacionales por el covid.

«Estamos convencidos de que en el momento en que se normalice la movilidad habrá una explosión de demanda», señala el secretario general de Provia, Jesualdo Ros, que asegura que los datos internos de las empresas indican la recuperación del interés de los compradores internacionales por la Costa Blanca. «Como no pueden venir, las operaciones no se cierran, pero se están produciendo reservas y contratos privados que, lógicamente, aún no aparecen en las estadísticas», insiste el representante de los promotores.

Por nacionalidades, los británicos se mantienen como los más numerosos, con 513 viviendas vendidas en los tres primeros meses del año, un 37% menos que en 2020. Por detrás, se sitúan los belgas, con 423 operaciones y una caída que roza el 25%. Por su parte, los suecos formalizaron 299 operaciones, un 18,7% menos; mientras que los franceses adquirieron 250 inmuebles, un 19% menos.

Más pronunciado aún es el descenso de compradores rusos, con 198 operaciones, un 26,6% menos; aunque la mayor caída entre los europeos la anotan los noruegos, que redujeron sus compras a menos de la mitad que el año pasado (-53%), con sólo 82 compras. Fuera de Europa, llama la atención el aumento de las compras de ciudadanos marroquís (194 viviendas, un 17% más) lo que encaja con la mejora de la demanda local, y la caída de los argelinos (77 operaciones, un 59% menos), que suelen comprar pensando en tener una vivienda fuera de su país, aunque mantengan allí su residencia. Su gobierno cerró la frontera a cal y canto.

Una quinta parte de todas las ventas en España

A pesar del descenso registrado, la provincia de Alicante se mantiene como uno de los principales destinos de los compradores extranjeros dentro de España, con el 21% de todas las operaciones contabilizadas en el primer trimestre. En cuanto a la tipología de los inmuebles que compran, del total de 3.410 viviendas, 2.867 fueron de segunda mano; otras 531 correspondieron a casas o apartamentos de obra nueva; y 12 estaban en construcción. Alrededor de un tercio (33%) eran casas unifamiliares, diez puntos más que entre los españoles.

Suizos y holandeses, los que más dinero gastan

Los españoles destinan una media de 106.000 euros a comprar casa frente a los 163.000 de los clientes de fuera

Cada país, un presupuesto. La pandemia no ha alterado las importantes diferencias de presupuestos que se dan a la hora de comprar una casa en la provincia según la procedencia del comprador. En el caso de los españoles, el precio medio de las casas adquiridas en el primer trimestre fue de 106.000 frente a los 163.000 de los extranjeros, de acuerdo con los datos del Colegio Notarial de València.

Sin embargo, entre los propios extranjeros también existen notables diferencias. Los que llegan con la billetera más llena son los suizos. Tan solo compraron 36 viviendas entre enero y marzo, pero de dejaron 360.000 euros en cada una de ellas. También es abultado el presupuesto de los holandeses, que pagaron de media 273.000 euros, según las mismas fuentes.

Les siguen los noruegos, con 240.000 euros; los belgas, con algo más de 200.000; los alemanes, con 199.000 euros; los franceses, con 177.000; y los rusos, que gastaron una media de 171.000 euros en las viviendas que adquirieron en la Costa Blanca en este arranque del año.

Los británicos, por su parte, pagaron 158.000 euros, aunque con notables diferencias. Los súbditos de Isabel II que compraron casa en Pedreguer gastaron más de 360.000 euros, mientras que aquellos que se decidieron por Benidorm sólo pagaron unos 63.000 euros.

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