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El lastre de la productividad: empresas pequeñas y con poco peso tecnológico

El Ivie calcula que mejorar la digitalización de las pymes permitiría recortar buena parte de la brecha que separa a la Comunidad del resto del país - Los sectores con un uso elevado de las TIC apenas generan el 16% de la riqueza en la autonomía, 3,5 puntos menos que la media

Uno de los polígonos industriales de la provincia de Alicante. | ÁXEL ÁLVAREZ

Un tejido productivo con empresas demasiado pequeñas, especializadas en sectores con un bajo componente tecnológico y que invierten poco en intangibles o en innovación, lo que, a su vez, lastra sus posibilidades de crecimiento. Ése es el círculo vicioso en el que se encuentra inmersa la economía de la Comunidad Valenciana, que provoca que la productividad del trabajo se sitúe un 5,6% por debajo de la media nacional, uno de los principales motivos de la diferencia del 12,2% que aún nos separa de la renta per cápita nacional.

Así lo señala el extenso análisis que ha realizado el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) para la redacción del Plan de transformación digital del tejido productivo valenciano y que también apunta la posible solución. De acuerdo con las simulaciones realizadas por este organismo, un impulso decidido a la digitalización de las pymes para situarlas al mismo nivel que la media permitiría aumentar 3,8 puntos la productividad del conjunto de la economía valenciana, lo que acabaría con buena parte de la brecha actual.

El estudio liderado por el catedrático Joaquín Maudos deja claro que la falta de competitividad es un mal extendido, que afecta a la mayor parte de los sectores económicos de la autonomía. Así, de las 61 ramas de actividad existentes, sólo nueve -metalurgia, automóvil, refinerías, transporte aéreo, industria alimentaria, el mueble, la cerámica, las actividades relacionadas con el empleo y la Administración pública- presentan un productividad por encima de sus homólogas españolas.

Unas actividades que, si se excluye el sector público, apenas aportan el 8,7% de la riqueza que se genera, como recuerda el propio Maudos. Por el contrario, el resto de industrias, el comercio o los servicios turísticos, con mucho mayor peso en la economía valenciana, presentan un desempeño peor que el del conjunto del país.

Para dar un idea de lo que esto supone, los investigadores ha comparado la facturación por ocupado -que es distinta de la productividad total-, utilizando los datos de la base de datos SABI, que incluye a las empresas que han depositado sus cuentas en el Registro Mercantil. El resultado es que, de media, las firmas de la Comunidad generan 4.400 euros menos ingresos por ocupado.

En cuanto a las causas, los autores tienen claro que una de las principales es el escaso tamaño empresarial. Hasta el 98,5% de las firmas de la autonomía son micropymes y pequeñas empresas, es decir, tienen menos de 50 empleados, mientras que sólo el 0,3% tiene más de 200 trabajadores. Esta última cifra es una décima inferior a la media, lo que no parece mucho, pero que, traducido, significa que la Comunidad tiene un 25% menos de grandes empresas.

El tamaño es importante porque permite economías de escala, lo que se traduce en que se genera más ingresos por cada trabajador. En el caso de la Comunidad Valenciana, las grandes empresas facturan una media de un 64% más por empleado que las micropymes, una diferencia que a nivel nacional es incluso mayor.

Pero, además del tamaño, la productividad también tiene mucho que ver con el uso de las tecnologías que hacen los sectores presentes en cada territorio y, de nuevo, la Comunidad vuelve a fallar. Así, sólo el 16% de la riqueza de la autonomía la generan actividades con un uso elevado de la tecnología, frente al 19,5% de la media nacional, o el 32% que suponen estos sectores -telecomunicaciones, programación, finanzas, consultoría, etc.- en Madrid.

Igualmente, apenas aportan el 18,4% del empleo en la Comunidad frente al 21,5% de la media nacional o el 33% de Madrid. Si se miran los datos del sector TIC puramente dicho, las cifras son igualmente bajas. Sólo el 2,3% del VAB y el 1,6% del empleo de la autonomía proceden de estas actividades, frente al 3,6% y el 2,6%, respectivamente, a nivel nacional.

En la misma línea, para conocer la situación general del conjunto de empresas, el Ivie ha analizado la inversión que realizan en intangibles, es decir, en I+D, en diseño, software, bases de datos o cambios organizativos en las empresas para mejora su funcionamiento. El resultado es que en la Comunidad la inversión en estos intangibles representa el 6,5% el PIB, medio punto menos que la media. Para cerrar esa brecha sería necesario destinar 700 millones de euros.

Una plataforma para mejorar la distribución de las ayudas

El estudio del Ivie ha servido de base para elaborar la propuesta que Distrito Digital ha presentado al Ministerio de Economía para crear una plataforma que ayude a distribuir de forma más eficaz en la Comunidad Valenciana las ayudas para la digitalización de pymes que el Gobierno concederá con cargo a los fondos europeos Next Generation. Un plan que movilizará unos 3.000 millones de euros, de los que ya se ha aprobado una primera tanda de 500 millones, de los que 50 vendrá a la autonomía. En concreto, la propuesta de Distrito Digital plantea crear hasta 20 ventanillas únicas por toda la Comunidad y la contratación de 150 agentes digitales que ayuden en la implantación de los programas y servicios (como el de creación de una página web) que posibilitará el denominado Plan Toolkit. Desde el organismo que dirige Antonio Rodes, señalan que, en el caso de la Comunidad Valenciana, resulta fundamental aprovechar bien estos fondos y que lleguen a sus destinatarios, si se quiere cerrar la brecha de productividad que lastra a la autonomía. Por eso abogan por esta plataforma frente a la gestión centralizada del programa.

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