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Asaja augura una sentencia de muerte para las clementinas de la Comunidad si no se renegocia con Sudáfrica

Critican que las grandes cadenas de distribución no estén comprando producto nacional

Recolección de cítricos en la Vega Baja

Recolección de cítricos en la Vega Baja

Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante augura una sentencia de muerte para las clementinas de la Comunidad Valenciana si el próximo mes de octubre, en la revisión del Acuerdo con Sudáfrica, la Unión Europea no aprovecha la oportunidad para realizar una renegociación de las condiciones e incluir cláusulas de salvaguarda que impongan aranceles y prohíban la llegada de cítricos del continente vecino cuando se inicie la campaña española. Asimismo, ASAJA denuncia la "escasa moralidad y compromiso" de las cadenas de gran distribución y supermercados con los productores españoles y los consumidores europeos al rechazar la compra de las primeras mandarinas españolas, hundiendo el inicio de la campaña, mientras aprovisionan sus cámaras frigoríficas de forma masiva de mandarinas de Sudáfrica, que ni cumplen los estrictos requisitos fitosanitarios, medio ambientales, ni laborales europeos, además de estar tratadas con sustancias que en Europa no se permiten por ser perjudiciales para la salud.

En pleno inicio de campaña de la clementina valenciana, las variedades de primera estación como la Clemenrubí, la Orogrós o la Oronules han sido sentenciadas, según Asaja, por las grandes cadenas de distribución, que, aseguran, se están negando a comprar producto español mientras que, por otro lado, se aprovisionan masivamente de mandarinas sudafricanas, con lo que los árboles de los campos valencianos se encuentran llenos de fruta madura sin ninguna operación de venta y corte a la vista. “No se vende ni una. Los supermercados no quieren clementinas españolas mientras queden mandarinas de Sudáfrica. Las grandes cadenas de supermercados están llenando sus cámaras frigoríficas de mandarinas del continente vecino, con lo que es posible que dispongan de stock todo el mes de octubre y no se plantean comprar cítrico español, lo que significa echar a perder la venta de las primeras variedades de mandarinas españolas, colapsar la campaña y provocar el mal desarrollo de la misma, influyendo negativamente en el precio y salida de las variedades de media estación, como las Clemenules. La única mandarina que parece que se está salvado es la ecológica, pero de la convencional, que está en el punto óptimo de maduración para el corte en estos momentos, hay cero ventas”, denuncia el presidente de Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante, José Vicente Andreu, que lamenta que, “de seguir esta tendencia estaremos ante la sentencia de muerte de las clementinas valencianas”.

Ante esta grave situación en la que se inicia la campaña citrícola española, ASAJA exige que el próximo mes de octubre la Unión Europea aproveche la oportunidad para, en la revisión del Acuerdo con Sudáfrica, lleve a cabo una renegociación de las condiciones y establezca cláusulas de salvaguarda, imponiendo aranceles y prohibiendo la llegada de cítricos del continente vecino cuando se inicie la campaña española. “Nos resulta inmoral y de una falta de compromiso y sensibilidad gravísima que las cadenas de gran distribución y supermercados estén rechazando las compras de mandarina española, producto de cercanía, de máxima calidad y garantía alimentaria, que cumple a rajatabla con las normas y exigencias europeas en materia de uso de fitosanitarios, respeto al medio ambiente y apoyo al trabajo digno, mientras ofrecen al consumidor en sus lineales mandarinas de Sudáfrica que, además de no cumplir con muchísimos de los requisitos que la UE exige al productor europeo en materia de pesticidas y respeto al medio ambiente, implican una huella de carbono altísima por el transporte y conservación hasta nuestro territorio, es un continente que mantiene a sus trabajadores en regímenes de semi esclavitud, además de tratar sus cítricos con sustancias que a los productores europeos no nos permiten por ser perjudiciales para la salud”, lamenta Andreu.

Asimismo, desde ASAJA denuncian una práctica que en los últimos días está observando en grandes cadenas de supermercados, y es la de tratar de generar confusión en el consumidor con respecto a la procedencia y origen de los cítricos a través de una rotulación engañosa. “Estamos viendo en los supermercados carteles en colores llamativos que rezan: “Naranja nacional de Valencia” o “Naranja Nacional. Origen: España”, junto al precio en grande del producto, y dentro de la caja de la propia fruta encontramos un papel muy pequeño con la variedad del cítrico y origen: Sudáfrica o, lo que es lo mismo, R.S.A. Esto es, cuanto menos, publicidad engañosa y tratar de atraer al consumidor hacia un producto que se anuncia como nacional en grande pero que, en la letra pequeña y si rebuscas mucho en la caja, desvela como punto de origen: Sudáfrica. Esto no se puede permitir y la AICA (Agencia de Información y Control Alimentarios del Ministerio de Agricultura) debería imponer las sanciones correspondientes por confundir a los consumidores y no mostrar una información clara”, dice el presidente de ASAJA Alicante.

Por todo ello, la organización agraria insta al presidente de la Generalidad y al Gobierno de España a que defiendan a los agricultores valencianos ante la competencia desleal de las grandes multinacionales que operan en la importación de fruta de terceros países, estableciendo cláusulas de salvaguarda que garanticen una competencia justa y recíproca y mecanismos que eviten el bloqueo de los mercados a los cítricos nacionales ante la importación incontrolada de terceros países. “Que se ponga fin a la etapa de liberalización de la UE frente a productos de terceros países. Es fundamental, en este momento histórico, contener la competencia desleal de países como Sudáfrica, pero también otros como Egipto, Turquía o Marruecos. El Acuerdo UE-Sudáfrica que se va a revisar en octubre debe ser contemplado por la Comisión Europea y el parlamento, como un punto de inflexión. Un antes y un después en la política europea en relación a los productos agrícolas de origen europeo y al establecimiento sin perjuicios y de una forma real y efectiva del Principio de Preferencia Comunitaria”, concluye Andreu.

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